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Lunes 22 octubre de 2018 | Publicado a las 12:28 · Actualizado a las 12:37
Exposoma humano: el "aura viviente" que cada uno de nosotros tiene y que nos acompa√Īa a todos lados
Publicado por: Camilo Suazo
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Cuando se habla del aura, muchos lo definen como el campo energético de radiación luminosa multicolor en el cual vive el cuerpo de las personas, y que sería invisible para la mayoría de los humanos.

Y aunque este t√©rmino se enmarca dentro del campo de la parapsicolog√≠a, la ciencia tambi√©n afirma que existe un tipo de “aura” para cada cuerpo. Se trata del exposoma humano, concepto que en todo caso se desmarca totalmente de lo esot√©rico.

Tal como recoge el peri√≥dico espa√Īol ABC, consiste en una nube de compuestos qu√≠micos, microorganismos y otros elementos que nos rodean, y que nos acompa√Īa a d√≥nde quiera que vayamos.

Cada uno de los exposomas de las personas son diferentes, y han comenzado a ser estudiadas recientemente por un equipo de genetistas de la Universidad de Stanford, cuyos resultados han sido publicados en la revista especializada Cell.

Seg√ļn explic√≥ Michael Snyder, l√≠der de la investigaci√≥n, si bien anteriormente se hab√≠an estudiado aspectos como la contaminaci√≥n del aire a gran escala, “nadie hab√≠a medido las exposiciones biol√≥gicas y qu√≠micas a nivel personal”.

“Nadie sabe realmente qu√© tan amplia es la exposici√≥n humana a su entorno, o qu√© tipo de cosas puede haber all√≠“, agreg√≥.

mali maeder | Pexels (CCO)
mali maeder | Pexels (CCO)

De esta manera, Snyder y sus colegas dise√Īaron un peque√Īo dispositivo para monitorear el aire, el que utilizaron de forma intermitente 15 participantes voluntarios en sus brazos durante dos a√Īos.

B√°sicamente, el instrumento absorb√≠a peque√Īas cantidades de aire de sus √≥rbitas personales, as√≠ como tambi√©n del ambiente que los rodeaba.

Posteriormente, los expertos extrajeron todas las partículas inhaladas por el dispositivo (como bacterias, virus o productos químicos, entre otros) para la secuenciación de ADN y ARN, información con la cual idearon un perfil químico para cada uno de ellos.

Finalmente, después de unas 70 mil millones de lecturas, los investigadores acumularon una enorme cantidad de datos sobre los componentes de su propio exposoma.

Uno de los que utiliz√≥ el dispositivo fue el propio Snyder, quien descubri√≥ que en su “aura” hab√≠an compuestos como polen de ecualipto, probablemente debido a una alergia que tuvo en el pasado.

Cabe destacar que incluso cuando los voluntarios vivían en un mismo entorno durante el estudio (dentro de la Bahía de San Francisco), de igual manera presentaron exposomas completamente diferentes.

Natalie  | Pexels (CCO)
Natalie | Pexels (CCO)

“Resulta que, incluso a distancias muy cortas, obtuvimos diferentes perfiles de exposici√≥n o firmas-“, puntualiz√≥ Snyder.

A juicio del experto, esto permite concluir que todos tenemos nuestra “propia nube de microbioma que recogemos y expulsamos continuamente a nuestro alrededor”.

Los investigadores precisaron que los resultados demuestran que hay mucho por aprender si es que se sigue estudiando el exposoma de cada persona. De hecho, Snyder sostiene que este tipo de investigaciones ayudar√°n a prevenir padecimientos como el c√°ncer, asma y alergias, entre otros.

Además, sugiere que si la tecnología llegara a ser más accesible, se podrían fabricar dispositivos de forma masiva, los que terminarían convirtiéndose en una importante herramienta de diagnóstico.

En ese sentido, el siguiente paso es monitorear a m√°s personas en otros ambientes, y simplificar la tecnolog√≠a para que, idealmente, todos puedan medir sus propias auras. “Tal vez, con algo como un reloj inteligente capaz de detectar el exposoma”, enfatiz√≥ Snyder.

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