Tecnología
La ciencia zanja el debate y aclara el origen del "abominable hombre de las nieves"
Publicado por: Camilo Suazo La información es de: Agence France-Presse
¬ŅEncontraste alg√ļn error? Av√≠sanos visitas

La gen√©tica lo desenmascar√≥: el yeti, el “abominable hombre de las nieves” que ha alimentado la leyenda durante d√©cadas, es en realidad un oso de las altas monta√Īas de Asia, seg√ļn un estudio publicado el mi√©rcoles.

Aunque para ser exactos, el temible ser corresponde a tres tipos de osos: el negro asi√°tico, el pardo tibetano y el pardo del Himalaya, todos ellos habitantes de los Himalayas.

“Nuestro hallazgo apunta a que los elementos biol√≥gicos que sustentan la leyenda del yeti corresponden a osos locales”, indic√≥ Charlotte Lindqvist, que dirigi√≥ el estudio publicado en el Royal Society journal Proceedings B.

Aunque no es el primero que reduce el mito del yeti a un oso, el informe reunió por primera vez una gran cantidad de pruebas genéticas procedentes de huesos, dientes, piel, pelo y muestras fecales atribuidas a la legendaria criatura.

Recreación de un yeti (CC) Wikimedia Commons
Recreación de un yeti (CC) Wikimedia Commons

Todos estos elementos -procedentes de colecciones privadas y de varios museos en el mundo- correspondían en realidad a 23 osos, pertenecientes a las tres subespecies mencionadas.

Más allá de desmontar un mito, la reconstrucción del genoma completo mitocondrial de cada ejemplar permitió revelar importantes factores sobre estos carnívoros y su evolución.

“Los osos pardos que deambulan en las grandes altitudes del Altiplano Tibetano y los que se hallan en las monta√Īas occidentales de los Himalayas pertenecen en realidad a dos poblaciones separadas”, dijo a la agencia de noticias AFP Lindqvist, profesora asociada de la universidad neoyorquina de Buffalo College of Arts and Science. “Se separaron hace 650.000 a√Īos, durante el periodo glaciar”, a√Īadi√≥.

Ambas subespecies probablemente permanecieron aisladas entre ellas, pese a hallarse relativamente próximas.

El oso pardo del Himalaya, cuyo color de pelo rojizo es m√°s suave que el del pardo tibetano, est√° considerado como en peligro “cr√≠tico” de extinci√≥n por la Lista Roja de la Uni√≥n Internacional para la Conservaci√≥n de la Naturaleza.

Seducidos por el misterio

Durante el siglo XX, la fascinaci√≥n de Occidente -sobre todo de Estados Unidos y Gran Breta√Īa- por la leyenda del yeti fue intensa.

En un libro que narra su expedici√≥n por el paso de Lhagba La cerca del Monte Everest en 1921, el teniente coronel Charles Howard-Bury describe “huellas que parecen m√°s bien las de un hombre descalzo”.

Aunque las atribuye a un gran lobo desplaz√°ndose a zancadas sobre la nieve, sus gu√≠as aseguran que se trata de un “metoh-kangi”, es decir, “un hombre-oso de las nieves”.

El informe en 1925 de un miembro de la Royal Geographical Society alimenta el misterio, al asegurar haber visto una silueta parecida a la de un hombre cruzando un glaciar a una gran altitud.

Al menos dos expediciones fueron organizadas en los a√Īos 1950 con el objetivo de encontrar al yeti, mientras las reivindicaciones sobre su supuesta existencia se extendieron a lo largo de la segunda mitad del siglo XX.

“Aunque no hay ninguna prueba” de que haya criaturas cuya existencia es cuestionada, “es imposible descartar por completo que existan”, dijo Lindqvist. “A la gente le encanta el misterio”, sentenci√≥.

Tendencias Ahora