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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El asteroide Apophis, descubierto en 2004, pasará cerca de la Tierra en 2029 sin suponer peligro, pero su presencia pone a prueba los sistemas de detección y seguimiento de objetos espaciales. Aunque se descarta un impacto durante al menos 100 años, expertos advierten sobre la importancia de prepararse para posibles colisiones futuras.

Ya quedan pocos años para que el esperado asteroide Apophis pase cerca de la Tierra y su aproximación volvió a hacer que los científicos hablen de la importancia de estar preparados ante la aparición de objetos como este y cómo tendrá que actuar la humanidad en el caso de un eventual impacto.

Recordemos que Apophis fue descubierto en 2004 y en ese momento se pensó que podía impactar la Tierra. La NASA y otros organismos alrededor del mundo actuaron rápidamente para hacerle seguimiento y finalmente se descartó un impacto.

El asteroide pasará cerca en 2029, pero según la agencia espacial estadounidense, “no existe riesgo de que impacte nuestro planeta durante al menos 100 años”.

Casos como este ponen a prueba los actuales sistemas de detección de objetos cercanos a la Tierra y la cooperación internacional para identificarlos y hacerles seguimiento en el caso de una posible emergencia planetaria.

Ahora, Humberto Campins, experto en asteroides de la NASA, explica que aunque las personas “como individuos” no tienen “nada de qué preocuparse” por un impacto sobre la Tierra, la civilización humana “sí debe prepararse” para esta amenaza, que “volverá a ocurrir”.

En una entrevista con Agencia EFE, el científico dijo que grandes impactos como el que extinguió a los dinosaurios pueden ser “inevitables” si la humanidad no cuenta con la tecnología, las técnicas y los programas necesarios para desviarlos.

Asteroides, una inminente amenaza

Apophis pasará cerca de la Tierra el próximo 13 de abril de 2029 y lo hará sin peligro, pero de todas maneras es considerado un objeto “potencialmente peligroso”, de acuerdo con los parámetros de la NASA.

Los asteroides potencialmente peligrosos son aquellos cuya órbita se cruza o se acerca bastante a la de la Tierra, específicamente: a menos de 7,48 millones de kilómetros ó 0,05 unidades astronómicas.

Para esta clasificación, también tienen que medir más de 140 metros de diámetro, que es el tamaño que puede causar daños graves. Apophis tiene 340 metros.

El que pasará en tres años se acercará a unos 32.000 kilómetros de la superficie de la Tierra, según la NASA, “más cerca que la distancia de muchos satélites en órbita geoestacionaria (aproximadamente 36.000 kilómetros de altitud)”.

Si bien no causará problemas, sigue en la mira porque es un asteroide periódico, es decir, orbita alrededor del Sol de manera regular. De hecho, completa una vuelta al Sol cada 323 a 324 días, pero en esta ocasión tendrá su máximo acercamiento con la Tierra, un evento raro, y será influenciado por la gravedad del planeta.

“La atracción gravitatoria general modificará la órbita de Apophis alrededor del Sol, haciéndola ligeramente mayor y aumentando su período orbital”, señala la NASA. Precisamente estos cambios, no permiten descartar que haya más riesgos en un futuro lejano.

Animación de la trayectoria de Apophis
*Animación de la trayectoria de Apophis cuando pase cerca de la Tierra y cómo se desviará por la influencia gravitatoria | Crédito: Agencia Espacial Europea (ESA)

Inicialmente, los astrónomos estimaban que Apophis podía impactar la Tierra en 2029, 2036 o 2068, pero ahora se sabe que no hay riesgo por al menos unos 100 años. “En este encuentro no existe ningún riesgo de desvío“, aseguró Campins.

Los científicos han hecho esfuerzos para avanzar en tecnología de defensa planetaria. Por ejemplo, en 2022 la NASA ejecutó la misión DART (Prueba de Redirección de Doble Asteroide), que consistió en impactar una sonda espacial contra el asteroide Dimorphos, un pequeño asteroide que orbitaba alrededor de uno más grande llamado Didymos.

Este experimento modificó y acortó la órbita de Dimorphos, lo que comprobó que es posible la desviación de un asteroide utilizando un impactador cinético (en movimiento).

Campins explica que hace ya algunas décadas, la NASA convenció al gobierno estadounidense de que los asteroides son una amenaza real. Desde entonces, la agencia espacial coordina una red mundial de telescopios y científicos que se encargan de descubrir a estos objetos y determinar si su trayectoria es peligrosa.