Cuando ocurre un terremoto, las decisiones que se toman en los primeros segundos pueden ser clave. Sin embargo, pese a que Chile es uno de los países más sísmicos del mundo, todavía circulan recomendaciones que fueron válidas hace décadas o que simplemente carecen de respaldo técnico.
Refugiarse bajo el marco de una puerta, buscar el llamado “triángulo de la vida” o protegerse bajo una mesa son algunas de las indicaciones que suelen resurgir tras cada gran sismo. Pero, ¿cuáles siguen siendo efectivas y cuáles ya fueron descartadas por la evidencia? Un especialista en ingeniería estructural explica qué medidas realmente ayudan a reducir los riesgos durante un terremoto.
¿El marco de una puerta?
Durante décadas se enseñó que el lugar más seguro durante un terremoto era el marco de una puerta. Sin embargo, el director del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Dr. Eduardo Núñez, aclara que esa recomendación nació en una época en que las viviendas se construían principalmente con adobe o albañilería.
“En ese tipo de construcciones se instalaban dinteles de madera sobre puertas y ventanas, los que entregaban una resistencia distinta al resto del muro. Por eso, en ese contexto podía considerarse una zona relativamente segura”, comenta.
No obstante, esa realidad cambió hace décadas. Hoy, las edificaciones modernas utilizan sistemas estructurales completamente diferentes. “En los edificios actuales, especialmente los de hormigón armado, las puertas no cumplen una función estructural. Incluso, muchos de los elementos ubicados sobre ellas están diseñados para fallar primero y permitir que la puerta pueda abrirse. Por eso, decir que el marco de una puerta es el lugar más seguro es un mito”, afirma.
¿Resguardarse bajo una mesa?
Frente a un terremoto, resguardarse bajo una mesa firme continúa siendo una medida recomendable. No porque proteja del colapso de un edificio, sino porque disminuye el riesgo de sufrir lesiones por la caída de elementos que habitualmente se desprenden durante un movimiento sísmico.
“Ponerse debajo de una mesa puede evitar que caigan escombros o componentes no estructurales sobre una persona. Incluso puede generar un pequeño espacio de protección, especialmente en establecimientos educacionales, donde es una medida adecuada para resguardar a los más pequeños”, explica el académico.
El famoso “triángulo de la vida”
Otra de las recomendaciones que suele difundirse después de grandes terremotos es el denominado “triángulo de la vida”, que propone ubicarse junto a muebles u objetos voluminosos para aprovechar un supuesto espacio que se formaría en caso de colapso de la estructura.
Para el académico, esta teoría tampoco constituye una medida de protección confiable. “Que geométricamente pueda formarse un espacio no significa que sea una zona segura. El comportamiento de una estructura depende de muchos factores y no existe evidencia que permita asegurar que ese lugar protegerá a las personas”, sostiene.
Añade que la experiencia observada tras el terremoto del 27 de febrero de 2010 demuestra que los daños estructurales pueden presentarse de distintas maneras, por lo que intentar anticipar dónde se generará ese supuesto espacio resulta altamente riesgoso. “No recomendaría ubicarse junto a algún mueble o espacio esperando que se forme un triángulo de protección. Si ocurriera un daño importante en la estructura, ese lugar también podría verse comprometido”, advierte.
Núñez no es el único en cuestionar la famosa recomendación. De acuerdo con el Servicio Geológico de los Estados Unidos, “el Triángulo de la Vida es una teoría errónea sobre cuál sería el mejor lugar donde una persona debería ubicarse durante un terremoto. Agacharse, cubrirse y afirmarse debajo de una mesa o escritorio sigue siendo la mejor recomendación, según la Cruz Roja”.
Siempre considerar el tipo de edificación
El Dr. Núñez enfatiza que las medidas de protección siempre deben considerar el tipo de edificación en que se encuentran las personas. En el caso de los edificios de hormigón armado, destaca que Chile posee una ingeniería sísmica reconocida internacionalmente y que este tipo de construcciones ha demostrado un muy buen desempeño frente a terremotos de gran magnitud.
“Existe evidencia, terremoto tras terremoto, de que los edificios de hormigón armado en Chile responden muy bien. Los casos de colapso que se conocen obedecen a situaciones excepcionales y multifactoriales, pero no representan el comportamiento general de nuestras edificaciones”, explica.
En ese contexto, indica que las cajas de escaleras corresponden a uno de los sectores estructuralmente más robustos de un edificio. “Las escaleras son diseñadas con una gran rigidez y un alto nivel de detallamiento estructural precisamente para permitir una evacuación segura. Aunque durante un sismo se perciba un movimiento importante, no se espera que presenten daños que comprometan su estabilidad”, concluye.
Finalmente, el especialista recalca que, “más que seguir recomendaciones transmitidas por tradición o difundidas en internet, es fundamental actuar con información basada en evidencia y conocer cómo responden las construcciones actuales frente a un terremoto”.