Esta semana, el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) elevó la Alerta Técnica Volcánica del complejo volcánico Nevados de Chillán de nivel Verde a Amarilla, declarando alerta preventiva para las comunas de Pinto y Coihueco.
El jefe de la Red Nacional de Vigilancia Volcánica, Álvaro Amigo, explicó que “durante los últimos meses se ha observado un aumento gradual de la actividad sísmica asociada al movimiento de fluidos y al fracturamiento de roca al interior del sistema volcánico. Este comportamiento es consistente con el ingreso de nuevo material magmático bajo el subcomplejo Las Termas”.
El complejo volcánico Nevados de Chillán (CVNCh) es el único volcán activo de la Región de Ñuble y está catalogado dentro de la categoría de muy alto riesgo, según el ranking vigente elaborado por Sernageomin.
Aunque el anuncio podría generar cierto temor para quienes viven cerca del volcán o que lo visitan en vacaciones, especialistas de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) explican que el incremento de la actividad sísmica detectada corresponde a una señal que requiere seguimiento permanente, pero no implica necesariamente una erupción inminente.
En esa misma línea, Amigo precisó que la Alerta Técnica Amarilla corresponde a un escenario de inestabilidad superior al nivel de base, y que, de acuerdo con la información instrumental disponible, no existen antecedentes que permitan anticipar una erupción de mayor magnitud en el corto plazo.
Un incremento de la actividad sísmica en el complejo volcánico
La Vicedecana de la Facultad de Ingeniería UCSC y geóloga, Matilde Basso, explicó el fenómeno: “No hay que olvidar que el Nevados de Chillán es un sistema volcánico activo que ha mostrado variabilidad en su comportamiento. De acuerdo con su historia reciente, pueden ocurrir explosiones de baja a moderada intensidad, acompañadas por emisiones más frecuentes de material piroclástico y gases en las cercanías del cráter activo. Sin embargo, también es posible que el sistema retorne a niveles más bajos de actividad”.
Respecto al incremento de la actividad sísmica observada en los últimos días, el Dr. Roberto Benavente, académico de la Facultad de Ingeniería UCSC, aclaró que no todos los sismos tienen el mismo origen ni responden al mismo comportamiento: “La actividad volcánica suele asociarse a sismos de muy baja magnitud, ligados al movimiento de fluidos y gases o a pequeñas fracturas de roca producto de los cambios de presión dentro del volcán”.
“En cambio, los sismos más habituales en nuestro país se originan en el contacto entre placas tectónicas o en fallas derivadas de ese proceso. Además de alcanzar magnitudes mucho mayores, los sismos tectónicos suelen presentar un patrón bastante definido: un evento principal seguido de réplicas de menor magnitud. Los sismos volcánicos no siguen ese patrón con la misma claridad y normalmente se analizan según cuántos eventos ocurren en una ventana de tiempo”, especificó.
En un país caracterizado por su alta actividad sísmica, los expertos aclaran que un aumento en la sismicidad volcánica no implica necesariamente una erupción inminente. Sin embargo, sí constituye una señal relevante que debe ser monitoreada. Cabe destacar que el último ciclo eruptivo del volcán se extendió entre 2016 y 2022.
En esta línea, el académico destacó que “este aumento no debe analizarse de forma aislada, sino en relación con el comportamiento habitual del propio volcán y junto a otros datos, como la deformación del terreno, las emisiones de gases y la temperatura. Estas señales ayudan a estimar si una erupción es más probable, pero no permiten anticipar su magnitud, por lo que el monitoreo combina siempre múltiples fuentes de información”.