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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En Nepal, las protestas han dejado al menos 25 muertos y cientos de heridos en un acto represivo por parte de la policía, lo que llevó a la dimisión del primer ministro K.P. Sharma Oli. Las manifestaciones, lideradas por jóvenes de la "Generación Z", surgen tras la prohibición de 26 redes sociales y denuncias de nepotismo en el gobierno.

En poco más de 24 horas, las protestas en Nepal ya registran, al menos, 25 muertos y cientos de heridos. La mayoría, luego que la policía abriera fuego contra los manifestantes en lo que ya es considerada la represión más sangrienta de la historia democrática reciente del país.

En consecuencia, el primer ministro de Nepal, K.P. Sharma Oli, presentó su dimisión durante esta jornada. Además, manifestantes incendiaron casas de importantes políticos y edificios oficiales del Gobierno, como el Parlamento.

Las claves para entender las protestas en Nepal

Una característica de esta crisis social es que está impulsada principalmente por personas jóvenes, la mayoría nacidas entre 1995 y 2010, pertenecientes a lo que hoy en día se entiende como la “Generación Z”.

¿El detonante? A primera vista, sería la prohibición de 26 plataformas de redes sociales. No obstante, habría más factores involucrados.

Lo primero que debes saber sobre Nepal:

— Nepal es un país con una población total de 30 millones de personas.

— Está ubicado en el Himalaya, limitando al norte con China (específicamente con el Tíbet) y al sur, este y oeste con la India.

— El (ahora ex) primer ministro K.P. Sharma Oli, del Partido Comunista de Nepal, se mantenía en el cargo desde julio de 2024 y anteriormente, había ocupado el mismo cargo entre 2015 y 2016; y entre 2018 y 2021.

— La tasa de desempleo se ubica en torno al 10,7%, la inflación es del 7,1% y su PIB per cápita es de USD $1.447, según datos del Banco Mundial. Como referencia, el PIB per cápita de Chile es de $16.709 dólares.

— Aunque ha disminuido en el último tiempo, la tasa de pobreza multidimensional se sitúa en el 17,4%, según la Comisión Nacional de Planificación de Nepal.

El viernes, entró en vigencia una normativa que prohibía una larga lista de 26 redes sociales, tales como Facebook, YouTube, Instagram, entre otras. Esto ya que, a diferencia de otras como TikTok y Viber, estas no se encontrarían registradas oficialmente en el país.

El descontento fue extremo, especialmente en las generaciones más jóvenes, puesto que muchos utilizan estas herramientas no solo para entretención, sino también para comunicarse y hacer crecer sus negocios.

A este descontento le precede además una ola de publicaciones en redes sociales denunciando la cultura del nepotismo en Nepal. Etiquetas como «#NepoKid» y «#NepoBabies», denunciaban “la práctica de favorecer a familiares o allegados en el acceso a cargos y empleos, y una cultura política en la que, según ellos, las oportunidades se heredan en lugar de ganarse por mérito”, recogió Deutsche Welle.

Por ejemplo, uno de los videos recoge una serie de fotografías de quienes, aparentemente, serían los hijos y familiares de políticos nepalíes en un contexto de lujos y viajes. Sobre las imágenes se lee el texto “Aquí es a donde van a parar nuestros impuestos”.

En otro video viral, también con imágenes similares de fondo, es posible leer “Todos los fondos públicos y el dinero de los impuestos están haciendo que su estilo de vida sea lujoso. Mientras tanto, los ciudadanos pobres están trabajando día y noche para ellos.”

@knp9149 Call out all the so called politicians families #politics #corruption #nepal #taxpayer ♬ original sound – KNP

“No se trata solo de redes sociales, sino de confianza, corrupción y una generación que se niega a callar”, escribió el periódico Kathmandu Post, uno de los medios más importantes de Nepal. “La Generación Z creció con teléfonos inteligentes, tendencias globales y promesas de un Nepal federal y próspero”.

Según recogió Agencia EFE, el Gobierno revocó la prohibición de las redes sociales, pero la violencia continua, con desafíos a los toques de queda e incendios en residencias privadas, entre ellas la de Oli.