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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Amaia Montero recibió duras críticas por su desempeño vocal en los conciertos de reunión con La Oreja de Van Gogh. En Bilbao y Madrid, se destacaron desafinaciones y una voz deteriorada, generando decepción en el público y la prensa. A pesar de ello, hubo quienes elogiaron su valentía y entrega en escena. Algunos medios cuestionaron su regreso al grupo, mientras otros resaltaron su capacidad para emocionar al público con la nostalgia de los éxitos del pasado.

Continúan las críticas para la cantante española Amaia Montero, quien anoche ofreció su tercer concierto de reunión con La Oreja de Van Gogh.

El 9 y 10 de mayo pasado, en el escenario del Bizkaia Arena de Bilbao, Montero concretó su retorno al grupo, aunque con no pocas polémicas. Público asistente y prensa española criticaron duramente el presente vocal de la artista, quien en escena mostró desafinaciones y una voz deteriorada.

Tras las críticas a ambos shows, el grupo reapareció ayer jueves en el Movistar Arena de Madrid, donde los reparos no amainaron. “Este concierto solo puede funcionar como una ilusión sostenida colectivamente… Como cuando después, durante ‘El último vals’, uno de los temas problemáticos en Bilbao, subraya una nota sostenida con vigor y se celebra como un gol”, detalla una reseña del show de la agencia Efe.

“En honor a la verdad, a Montero se le olvida la letra en varias ocasiones, deja caer el volumen que imprime a la música en varias ocasiones como si perdiera el interés en acabar las frases y, pese a unos coros que suenan altos como colchón, su garganta no ofrece la flexibilidad de antaño”, agrega.

El Periódico de España, en cambio, fue tajante: “Es difícil asumirlo, pero ahí va: Amaia Montero jamás debió regresar a La Oreja de Van Gogh”, escribieron tras el recital.

“Lo que anoche protagonizó en Madrid resultó, cuánto menos, ojo, esperpéntico. Desafinó a granel, mutilando sin control el brillante cancionero de la banda. Estuvo caótica, insegura, perdida. A veces, reía con alevosía. Otras, callaba sin sentido. Fue tal el despropósito que daba pudor verla en ciertos momentos”, describe la crónica.

“No tiene que ser fácil regresar al proyecto que pisoteó en 2007 para emprender su carrera en solitario. Ahora bien, es obsceno liderar así una gira que nació de la traición más sucia posible. No se ha preparado lo suficiente y, claro, a la hora de la verdad, todo se ha desmoronado. Pese al fervor que siguen despertando 20 de enero, Rosas, Cuéntame al oído y Cuídate, el factor nostalgia no puede justificar este disparate vocal”, escribió Pedro del Corral.

“Este jueves, frente a un Movistar Arena en trance, exaltadísimo, Amaia y los suyos firmaron uno de los peores conciertos de La Oreja en 30 años. Hay cosas que el público nunca debería presenciar. Cómo se echa de menos a Leire Martínez”, dijo, en alusión a la anterior vocalista de LODV.

Desde El País de España, en cambio, relevaron el ahínco de Montero para volver a habitar el rol de “frontwoman”: “Después de los dos primeros recitales en Barakaldo de esta gira de regreso de La Oreja de Van Gogh tras su salida del grupo en 2007, Movistar Arena de Madrid vivió un nuevo capítulo de la batalla de la cantante por sentirse artista otra vez”.

“No se encuentra en plenitud la vocalista, pero es precisamente esa valentía en exponerlo la que transforma los conciertos en un asunto de alto voltaje anímico que viene acompañado de una ola innegable de esperanza subyacente. El público lo entendió perfectamente anoche y se dejó la garganta para impulsar a la protagonista, ya fuera coreando absolutamente todas las canciones o alentándola con continuos: ‘Amaia, Amaia"”, apuntó Carlos Marcos.

“Y así, trastabillado, con parones anticlímax entre canciones, con algunos desajustes tonales, pero también con momentos de festiva intensidad, salió adelante un concierto extrañamente exitoso”, se lee.

En la revista hispana El Cultural, también destacaron la prestancia de Amaia para subir al escenario. “Aunque haya recibido críticas, Amaia Montero cumplió con creces. Quizás su voz no alcance aquellos agudos, pero nunca flojeó a lo largo de la noche (como sí lo hizo en su primera cita del reencuentro, en el Bizkaia Arena de Barakaldo, según apuntó ella misma)”.

“Además, el público no había ido a escuchar perfección técnica. Había ido a comprobar si podía volver a sentir. Y lo consiguió: París, Cuéntame al oído o La playa sonaron como cápsulas de una España anterior a los ‘smartphones’. Cuando el pop aún podía ser romántico sin ironías ni estribillos virales”, acota el texto.