VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Ignacia González, directora de Vicaría de la Solidaridad, destaca el valor político de acompañar y escuchar a una amiga en la obra teatral del Colectivo Persona en Matucana 100. La propuesta rescata la labor de mujeres anónimas en la Vicaría durante la dictadura, presentando testimonios íntimos y colectivos recopilados por Leonardo González. La dirección de Ignacia González Torres resalta la memoria no oficial, la perspectiva feminista y la importancia de la organización en tiempos de horror.

El Colectivo Persona entrega una mirada distinta sobre la dictadura, basada en las voces de mujeres que la historia no registró. Hasta el domingo 13 en Matucana 100.

Por Leopoldo Pulgar Ibarra

Esta propuesta con visos documentales habla de las mujeres que desde el anonimato, en la Vicaría de la Solidaridad, creada el 1 de enero de 1976 por el cardenal Raúl Silva Henríquez, realizaron un trabajo administrativo para proteger y asistir a las víctimas de la dictadura militar.

Se basa en testimonios íntimos, personales y colectivos de más de una docena de mujeres, recopilados y elaborados por Leonardo González, dramaturgo chileno, radicado en EE.UU.

Mi intención no fue llevar a escena textualmente la escritura de Leonardo, sino hacer una investigación paralela en el escenario con la actriz Patricia Cuyul y luego trabajar junto al texto, lo que fue conformando el ángulo de la obra”, comenta la responsable de un montaje que adaptó y ficcionó la directora Ignacia González Torres.

Conciencia y cotidianidad

¿Qué aporta a la historia reciente el ángulo que elegiste para esta obra?

“En mi modo de trabajar como directora necesito cierta flexibilidad del texto para que tome elementos que ocurren en escena. Habla del rescate de la memoria no oficial, de las anécdotas cotidianas de las trabajadoras de la Vicaría.

“Entonces, el texto se va conformando como un relato que transita por pequeños momentos de memoria que van contando el día a día de la Vicaría, no la versión heroica y masculina, sino que desde el acompañamiento, de las conversaciones de pasillos entre amigas.

“Son relatos que se van uniendo en una pregunta mayor: si es un homenaje qué implica conmemorar y si la reparación que ha hecho el Estado de Chile es suficiente”.

¿Los testimonios recogidos tienen una visión desde la política?

“En todos los relatos hay una conciencia de lucha social, un descubrir qué posición tuvo la mujer en ese momento, cuando un montón de hombres desaparecen y las mujeres empiezan a ocupar un rol político… se manifiesta en el trabajo, en juntar todas las declaraciones, organizar, gestionar los recursos de amparo…

“Son testimonios de asistentes sociales, mujeres que trabajaron en las zonas de la Vicaría, abogadas, psicólogas, secretarias… También hay una perspectiva feminista en la que acompañar se considera político.

“Acompañar, escuchar a una amiga, resolver desde los comedores, impulsar a reunirse para crear arpilleras. La obra recolecta esos otros relatos y esa otra política de organización ante un escenario de horror como la dictadura.

“Se recoge mucho de lo emotivo, de la rutina diaria. Mi dirección se influenció mucho por la visión de la chilena Julieta Kirkwood y la estadounidense Donna Haraway (pensadoras feministas más influyentes del siglo XX)”.

Vicaría, Colectivo Persona

Diversos escenarios

¿Cómo opera ese “tejido” que haces en escena, siguiendo a las autoras que citas?

“La obra parte desde una ficción irónica: un homenaje a las trabajadoras, organizado por primera vez por el Gobierno de Chile. Era el año 2021, Piñera II. Nos imaginamos que era un escenario imposible.

“La ficción plantea que llega sólo una invitada al homenaje y ahora que está frente a un ministro, representante de cualquier gobierno autoritario o de uno que no le daría espacio a la memoria. Le dice ´le quiero hablar de mi infancia, de mis dolores, que yo parí muchas veces, que tenía una amiga que se quedó ciega y que me reconoce por la voz´

“Entonces, la actriz hilvana estas historias y en esa medida van apareciendo las voces de otras compañeras de la Vicaría en diferentes acciones: vendiendo ropa en la feria, ordenando los archivos criminales después de un día de trabajo.

“Son acciones cotidianas menos valoradas o menos visibles. En cada una hay un relato menos explorado en las historias más visibles. La actriz va interpretando las voces de varias personas. Transita por siete identidades vocales: La Ninguna, la Colo-Colo, la Dolores…”.

¿Los recuerdos están alojados en la memoria alrededor de la vida más cotidiana o surgen componentes políticos?

“Hay de todo. Se habla de Colonia Dignidad. Todo esto con nombres ficcionales, eso sí, pero en el fondo se refiere a lugares específicos, al dolor de estar buscando objetos que permitan saber que quizás el desaparecido estuvo ahí. En Colonia Dignidad apareció el motor de una Renoleta y con eso se supo que alguien estuvo ahí.

“También se habla de la sensación de persecución. En una escena, las chicas de la secretaria venden chalecos de lana en la Plaza de Armas, llega un CNI a averiguar dónde pueden estar escondidos. En cada relato está contextualizado el escenario político”.

Vicaría, Colectivo Persona

Todas las voces

¿Se filtró algo de tu biografía durante los ensayos?

“Sí. Cuando dirigía la obra acompañaba a mi papá que tenía Alzheimer. Me preguntaba sobre esos otros mundos que aparecen en la memoria. No como una enfermedad, sino como un tipo de memoria. Cuando algo estable, como un recuerdo, se empieza a mezclar o a deshacer.

“La estructura de la obra tiene algo de eso. Aparecen momentos claros de memoria y otros más borroneados. Están hilados por la discusión que tiene la secretaria de la Vicaría con el ministro: ella va recorriendo esas voces y, a ratos, también dice ´no me acuerdo bien, esto era como así’.

“Además, el dispositivo escénico juega con la pregunta en torno a qué es la memoria y cómo se hace la memoria. En los ensayos decíamos que la memoria se hace, por lo tanto está viva, hay un ser, una performatividad. Que no es algo estable que ya existe, sino que se va construyendo y deshaciendo.

“Esta estructura permite cuestionar el acto mismo de crear memoria. Hay elementos escénicos para crear: por ejemplo, una máquina de escribir como un micrófono de contacto. La actriz escribe y esos sonidos quedan resonando, los amplificamos y los repetimos para construir el paisaje sonoro.

“Tiene un sonido metálico que para nosotros era como Tejas Verdes (regimiento ubicado en la localidad homónima, en el litoral central). Entonces vamos pasando de los sonidos de los objetos en vivo a espacios referenciales de recuerdos”.

¿La voz de la actriz se modifica para identificar cada testimonio, es intervenida por lo sonoro?

“En este viaje es fundamental el gran trabajo actoral de Patricia Cuyul. Ella parte hablándole al público en un tono actoral cotidiano. A medida que avanza el monólogo se va acordando de sus amigas y entra en representaciones sonoras y vocales de ellas. Hay un relato que tiene que ver con que la obra es creada en Puerto Montt. Yo soy chilota.

Patricia va haciendo un viaje y hace un cruce con un ser mitológico de Chiloé, la Voladora (ser femenino que tiene la capacidad mágica de transformarse en un ave zancuda y actúa como mensajera de los brujos). Hacia el final de la obra todo cambia. Hay una conexión con el pueblo huilliche”.

Vicaría, Colectivo Persona

Vicaría

Dramaturgia: Leonardo González
Dirección y adaptación: Ignacia González Torres
Actuación: Patricia Cuyul

Composición original: Fernando Matus de la Parra
Diseño integral: Gabriela Torrejón
Diseño sonoro y microfonía: Felipe Novoa
Realización escenográfica: Cristián Igor
Diseño gráfico y proyecciones: Alonso Escobar
Asistencia producción: Aracely Essus
Financia: Fondo de Artes Escénicas (Mincap)
Producción: Apolo Vidal

Microsala
Matucana 100
Jueves y viernes, 19.30 horas; sábado y domingo, 18.30 horas.
Entrada general, $ 7.000; estudiantes y personas mayores, $ 6.000; jueves popular, $ 5.000.
70 minutos.
Todo espectador.
Informaciones y entradas en Matucana 100.
Hasta 13 septiembre 2026.