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Los Renacidos, la última película de Santiago Esteves, sigue la historia de dos hermanos que permiten a personas tener una nueva vida tras un ritual de muerte y renacimiento. Destaca por las actuaciones de Pedro Fontaine, Marco Antonio Caponi y Óscar de la Fuente. El director explica que el filme nace de la idea de usar la muerte como negocio. La trama se centra en la relación familiar y las lealtades, explorando la masculinidad y la ausencia de personajes femeninos. La película se desarrolla en un contexto fronterizo y destaca por su conexión con los paisajes y el habla mendocina. Esteves resalta el papel de Fontaine, quien encarna un personaje frío pero con momentos de ternura.
Llega a salas de cine Los Renacidos, la última película del mendocino Santiago Esteves (La educación del Rey). En ella, dos hermanos trabajan permitiendo que personas tengan una nueva vida. Esto, luego de hacerlos “morir”, con ritos, funerales y entierros mediante.
Los Renacidos cuenta con las buenas actuaciones de Pedro Fontaine (premiado en el Festival de Huelva), Marco Antonio Caponi (Mendoza) y Óscar de la Fuente (España). También participan Daniel Antivilo y Luis Dubó.
Por eso, conversamos con Santiago Esteves.
En varias entrevistas relatas que el germen de Los Renacidos surge al escuchar una entrevista radial a una persona que trabajaba en una funeraria. Me gustaría que profundizaras sobre eso. ¿Qué fue lo que realmente te removió, qué instaló en ti esa entrevista?
“En ese momento, cuando escuché esa entrevista, estaba buscando un argumento para un policial. Estaba viendo mucho policial norteamericanos de los años 40 y 50. Llegué a obsesionarme un poco con esa época y con el género de esos años. Entonces mi cabeza estaba trabajando en esa zona.
“Por otro lado, había algo que era el negocio, usar la muerte como un negocio. Al haber crecido en una provincia como Mendoza, un lugar profundamente católico, de alguna forma me ha atravesado toda esa educación. Entonces, la idea de que algo sagrado pudiera volverse en algo con lo que algunas personas lucraban y negociaban, me resonó, me pareció interesante. Todos los ritos que estos personajes falsean, me resultaron muy atractivos de poner en escena.
“La escena donde desentierran a alguien que ha sido enterrado ese mismo día, y lo hacen con cierta familiaridad, lo sacan, lo reviven. Toda esa naturalidad que tiene estos personajes para lidiar con la muerte, algo que está rodeado de tabús, y que cada vez en nuestra sociedad se niega más o se busca negar más.
“Son escenas que quería filmar, que tenían ganas de ver cómo funcionaba eso y montarlas de tal manera que dieran lugar a este negocio. Creo que eso fue lo que más me mantuvo en la voluntad de hacer la película. Lo que mantuvo caliente este proyecto con todas las dificultades que uno después va teniendo, con financiarla, con todo eso. Quería ver, que quería jugar, quería poner el escena…”

A mí me gustó mucho tu aspecto más de psicólogo. El tema de la relación de los dos hermanos y las relaciones familiares, las relaciones y las lealtades que se establecen. ¿Cómo trabajaste eso? ¿Por qué es tan fuerte en la película?
“Me resultaba muy interesante la idea de una familia que se había convertido en un negocio. Esta idea del negocio familiar, que es un concepto ampliamente difundido. Entonces, ¿qué pasaba si este negocio, además de ser familiar, es clandestino? ¿Y si los obligaba a una lealtad que tiene que ver con que del otro lado está la ley, del otro lado está la justicia? Eso generaba un caldo de cultivo para que estos personajes crecieran.
“Me interesaba, también, cierta lógica que se remite un poco a la religión, la idea del hijo pródigo, donde hay uno preferido y hay otro díscolo. ¿Qué genera eso en los dos hermanos? Sobre todo, cuando la madre desaparece, el sostén afectivo de uno de ellos y quedan solamente ligados a la lógica del padre y a la lógica de un saber específico.
“Y me interesaba mucho cómo estos hermanos, que habían crecido de tal forma que se detestan, que tiene que ver con algo que heredaron, que a ellos los distancias, es algo que no han podido resolver. Que tiene que ver con cierta relación masculina.”
Hay diferencias entre los hermanos, que están además muy bien caracterizados (Marco Antonio Caponi, Pedro Fontaine), que parece es intrínseco. Eso se nota cuando tienen que ponerle la inyección a la madre. También hay cosas vivenciales, con los afectos familiares y lo formativo, lo católico que pone la sociedad ¿Todo eso tiene que ver con tu parte de psicólogo?
“Creo que tiene que ver con un interés en la conducta humana. En definitiva, las dos disciplinas están unidas por el misterio de la conducta humana. La conducta humana es algo muy misterioso. El cine nos permite, como la psicología, busca entender esa conducta. El cine tiene la enorme ventaja de que podemos jugar con la conducta de los personajes y ver cómo evoluciona.
“En este caso, la psicología me interesa en la medida en que renueve ese misterio, en ir descubriendo ciertas capas. No me interesa la psicología en términos de que cierre las explicaciones, sino que, de alguna manera, vuelva las preguntas más interesantes. Por qué las personas hacen lo que hacen es una pregunta que, por más avances que tecnológicos que haya, sigue teniendo un lado oscuro, un lado desconocido.”

La película es muy masculina. Prácticamente no hay personajes femeninos y los que hay son muy pasivos.
“Todo lo que pasa en la historia está puntuado por la muerte de una mujer, la madre, en el inicio, y cierra con la venida de la hija del protagonista. Durante todo ese territorio, todo el tiempo que dura la historia, la ausencia de lo femenino es esencial para que a estos personajes les pase lo que les pasa y tengan las dificultades que tienen. Lo que se pierde al inicio y se busca recuperar al final es precisamente la presencia de lo femenino. Y todo lo que ocurre en el medio, tanto la violencia como la dificultad de comunicación, tiene que ver con un universo que es puramente masculino.
“Esa separación me interesaba por la historia que tenía que contar. En este mundo tan ríspido, tan áspero, como es el paisaje cordillerano, es una historia donde los que buscan sobrevivir o matarse son hombres. Es como el espacio entre dos oasis. Porque la única posibilidad de hacer un mundo mejor, un mundo más afectivo, tiene que ver con la madre, que muere. Es lo que se recupera al final. Ahí había una necesidad de exorcizar ciertos males masculinos, problemas que tenemos los hombres para comunicarnos y para lidiar con el mundo.”
“Muchas veces, durante el proceso de producción, surge esta pregunta ¿Por qué no hay mujeres? ¿Por qué el tío no es una mujer? Son factores de producción actual, de ciertas necesidades del mercado. Historias como ésta, que tienen que ver con cierto tipo de violencia, no hay que contaminarlas, va en contra un poco de su espíritu inicial. Así como hay relatos que son femeninos y es bueno que lo sean.”
En la película aparece la frontera (el Paso Cristo Redentor) como algo infranqueable. De hecho, lo que pasa en Chile es muy distinto a lo que pasa en Argentina ¿Por qué? ¿Es una vivencia personal tuya, sientes que son dos realidades completamente diferentes?
“Es una frontera muy difícil de traspasar. Debe haber otras así en el mundo que desconozco. Pero ésta es un límite natural que hace que la única vía de conexión sea esa especie de ruta pequeñita. Personalmente, tengo una relación muy especial con esa frontera, porque la conozco de muy chico. La atravesé muchas veces en la infancia y esa especie de espectacularidad del lugar es algo que traté de procesar en esta película.
“Hay algo de la dimensión humana dentro de ese paisaje, y también de lo seco y de lo ríspido, que parecía un territorio ideal para filmar una película como esta. La película está planteada como una especie de viaje tremendo para atravesar esas dificultades. Creo que se pudo narrar esa dificultad y eso infranqueable para los personajes. Y todas las cosas que van ocurriendo en la película tienen que ver un poco con la vivencia de esa frontera.
“Las rutas, para mí, son algo muy interesante en términos cinematográficos, en cómo pueden ayudar a ordenar un trayecto tanto de los personajes como de las historias.”

En la película, lo local está muy marcado por los paisajes y por el habla (mendocino) ¿Por qué te centraste en esos dos elementos?
“Me gustaba que la historia tuviera cierta neutralidad, que no se apegara a cierta idiosincrasia local. Si bien el espacio físico era determinante, no quise atarla a todos los preconceptos que tiene uno respecto de cierta sociedad. Quería jugarla en cierto nivel, buscando de alguna manera el mito de dos hermanos que trabajan con la muerte. De alguna manera la idea de frontera me ayudaba a eso, me servía pensar en un territorio aislado espacial y temporalmente.”
Creo que el papel de Pedro Fontaine, a diferencia del de Marco Antonio Caponi, permite algo que tu mencionas en una entrevista respecto a los médicos. Que tiene esa frialdad para actuar en determinados momentos, pero en otros es cariñoso. Ese tránsito, que tenía su rol, Fontaine lo logra de manera creíble. Puede ser tierno a ratos y puede ser frío, brutal o calculador de maneras insólitas, en otras.
“Hay, con las personas, una primera impresión. En especial en el personaje de Pedro, me gustaba que se fuera volviendo, un poco, un fenómeno de efecto cubista. Uno empieza a ver otras capas, otras caras, otras cosas de ese mismo personaje, y el concepto que uno tenía inicialmente se transforma. Esa era la idea de un tipo que lo vemos comprometido con su comunidad, etcétera, pero que rápidamente empieza a mostrarnos otra cara. Que tiene precisamente que ver con que usa algo que es supuestamente para el bien, el uso de una ciencia o la medicina, en otro tipo de cosas Eso le da una frialdad muy especial a la hora de trabajar y me resultaba interesante ese contraste, se va moviendo de un lugar a otro, no está estático, eso me parecía interesante.
“Es un personaje que tiene un arco, no tiene un arco muy profundo de transformación, porque es un tipo que empieza la película habiendo encontrado lo que quiere. Lo que pasa en la película es que se pone en jaque eso. Esa es la búsqueda, de un personaje muy frío, que usa ese conocimiento para resolver las cosas que le van pasando.”

¿Fue buscado o es casualidad que uno puede encontrar ciertas similitudes en estos delincuentes y los médicos?
“Creo que leíste que crecí rodeado de médicos, desde mi hermano, padre, mi abuelo. Entonces, la línea es muy delgada en el uso de un conocimiento, eso puede disparar para muchos lugares. Hay algo en la frialdad para tratar con el cuerpo que a mí me era interesante poder ver y extender en una película. Ver el cuerpo como una máquina y no tanto como el espacio donde vive un ser humano, el espacio que ocupa, sino simplemente pensar en las funciones, en esa especie de marioneta que somos las personas. Que pueden ver eso y trabajar con esa frialdad, como disociando, es clave en la película. Donde la psicología no existe, se borra. Está en el origen, pero no en el desarrollo de las cosas.”
En Argentina, hace varios años, se está haciendo cine local, no ese cine porteño que mira la región. ¿Cómo es para ti eso? ¿Cómo sientes tú que está siendo ese cine regional? ¿Qué directores regionales argentinos para ti son importantes o referencias?
“Al ser este un país tan centralizado, por como ha crecido Buenos Aires, el cine recién ahora está empezando a franquear esa dificultad. Ahora estamos sufriendo un retroceso, por las políticas culturales de este gobierno, que hace que ese auge de lo regional se pueda cortar. Pero bueno, los directores empiezan a trabajar en las regiones, puede revivir una manera más simple de hacer cine. Los directores pueden seguir encontrando las maneras de narrar.
“Algunos directores afincados en sus regiones que trabajan muy bien son Maximiliano Schoenfeld en Entre Ríos, Augustín Toscano desde Tucumán, Mariano Donoso en la región de Cuyo, Clarisa Navas de Misiones… hay algunas buenas señales de que se está pudiendo narrar desde las provincias. Contar desde adentro las cosas.”
Los Renacidos
Dirección y guion: Santiago Esteves
Elenco: Pedro Fontaine, Marco Antonio Caponi, Óscar de la Fuente, Juan Ignacio Cané, Federico Liss, Luis Dubó, Daniel Antivilo
Dirección de Fotografía: Enrique Stindt
Diseño de Producción: Mariela Rípodas
Música: Mario Galván
Montaje: Meritxell Colell Aparicio
Sonido Directo: Soledad Andrade
Producción: Le Tiro (Argentina), El Otro Film (Chile), Zabrieskie Films (España)
Género: Drama / Policial / Sci-Fi
Duración: 97 minutos
Año: 2025
País: Argentina – Chile – España
Rodaje: Argentina y Chile
Distribuye: Storyboard Media
Estreno en Chile: 11 de junio de 2026
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