La productora local Fábula, responsable de la serie ‘Alguien tiene que saber’ (basada en la desaparición de Jorge Matute Johns), respondió los dichos de la madre de la víctima, María Teresa Johns, quien esta semana criticó duramente la trama que emite Netflix.
En su paso por el matinal “Buenos días a todos” de TVN, María Teresa aseguró que fue tildada de “cobarde” por representantes de la productora, al mismo tiempo en que se refirió a las repercusiones personales tras la difusión de los 8 capítulos de la trama.
“En primer lugar, comprendemos y empatizamos con el dolor de una familia que se ha visto afectada por circunstancias tan trágicas. La serie busca retratar este episodio —que conmocionó profundamente a los chilenos y chilenas— con respeto y sensibilidad. Ese reconocimiento ha guiado nuestro trabajo desde el inicio”, apunta la declaración.
Luego, se refirieron a las reuniones privadas sostenidas con Johns durante la realización de “Alguien tiene que saber”.
“Contrariamente a lo afirmado públicamente, Fabula sí mantuvo contacto con la familia Matute Johns en diversas ocasiones. El primer acercamiento se produjo en mayo de 2023, y posteriormente la familia accedió a ser entrevistada por un equipo de investigación contratado por la Productora, el que realizó un trabajo exhaustivo y conforme a los estándares habituales de la industria audiovisual”, detallaron.
En este ítem, se refirieron a la reunión sostenida entre Johns, el cardenal Fernando Chomalí y Juan de Dios Larraín, uno de los dueños de Fábula (junto a su hermano Pablo Larraín), la cual trascendió a los medios en 2025. El encuentro se realizó en la residencia del sacerdote.
En la declaración pública de Fábula, definen el rol de Chomalí como un “mediador”.
“(En la reunión) la familia manifestó como única solicitud expresa que sus nombres no fueran utilizados. Esa petición fue acogida de buena fe y se cumplió íntegramente: sus nombres no fueron utilizados en la serie. Asimismo, desmentimos categóricamente la acusación, recogida por distintos medios, de que la señora María Teresa Johns habría sido tratada de “cobarde” en dicha reunión”, afirman.
“Ello nunca ocurrió: fue tratada con el respeto que merece, en el contexto de una conversación sensible y con altura de miras, sin que existieran insultos ni descalificaciones de ningún tipo, como podrá corroborar el propio cardenal Fernando Chomalí”, agregan.
“La libertad de expresión y la libertad artística —derechos fundamentales constitucionalmente consagrados y reconocidos en tratados internacionales ratificados por nuestro país— nos permiten contar historias basadas o inspiradas en hechos reales. Asumimos con seriedad la responsabilidad que el cine y la televisión tienen en la difusión de estas historias, entendiéndolo como una contribución a la memoria y la conciencia colectiva”, señalan desde Fábula.
“El caso abordado por la serie es de conocimiento público, ha conmocionado al país durante años y aún no se esclarece totalmente, lo que mantiene un legítimo interés en nuestra sociedad”, apunta el cierre de la declaración.