Artes y Cultura
Crítica de Cine: "Sapo", reo de nocturnidad
Publicado por: Emilio Contreras
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La pieza audiovisual de Juan Pablo Ternicier es un ejercicio hist√≥rico de representaci√≥n cinematogr√°fica, que en Chile todav√≠a se encuentra en ciernes: la exploraci√≥n contemplativa de nuestro pasado reciente, a trav√©s del foco de una c√°mara. Sobresalen la actuaci√≥n protag√≥nica de Fernando G√≥mez-Rovira, la presencia latente y por instantes de la sugestiva m√ļsica incidental, y la creaci√≥n de ambientes propiciada por la direcci√≥n de arte y esc√©nica.

Por Enrique Morales Lastra

‚Äú¬°Si alguien me quisiera matar! Me met√≠ en pol√≠tica, estoy plantado en actitud de atleta de la letra impresa contra la Junta que gobierna mi pa√≠s, insulto a lado y lado, me invento itinerarios morales, me dirijo: seg√ļn las horas, a un caf√©, a un parque, a una librer√≠a, para eso, por si me matan por casualidad, por probar que puedo darle fin, al menos, a la vida; y que por lo tanto vivo‚ÄĚ.

Armando Uribe Arce, en “El criollo en su destierro”.

El c√©nit de la carrera profesional del reportero Jerem√≠as Gallardo (el actor Fernando G√≥mez-Rovira) fue su cobertura del fusilamiento por pena de muerte, durante el mes de enero de 1985, de los llamados ‚ÄúPsic√≥patas de Vi√Īa del Mar‚ÄĚ: la condena padecida por los excarabineros Jorge Sagredo Pizarro y Carlos Topp Collins, derivada de los m√ļltiples asesinatos cometidos por √©stos a principios de esa d√©cada. El periodista del ficticio Canal 12 de televisi√≥n (cuyas oficinas estaban presididas por vistosas cruces cristianas), presenci√≥ y relat√≥ minuto a minuto el ajusticiamiento (el √ļltimo de ese tipo ocurrido en Chile), sufrido por los otrora uniformados. Se trat√≥ de un caso policial que impact√≥ al Chile de la √©poca.

"Sapo"
“Sapo”.

Tímido y observador (en apariencia), Gallardo llegó contratado a la simbólica estación televisiva en 1979, para luego ir escalando posiciones y visibilidad mediática, hasta ser reconocido en la calle por los telespectadores que le seguían. La narración cinematográfica se traslada de uno a otro instante (el inicio de su trayectoria laboral en Canal 12), para alcanzar ese momento que coincide con el comienzo de su dubitativa vida familiar con la secretaria del citado medio de comunicación.

Esa forma de contar mediante secuencias, a trav√©s de saltos temporales y espaciales, y la creaci√≥n de un ambiente esc√©nico l√ļgubre, oscuro, tenso (‚Äúel peso de la noche‚ÄĚ, dir√≠a Diego Portales), dram√°tico en exceso en algunos pasajes de la trama, coronan el esfuerzo art√≠stico y creativo de Juan Pablo Ternicier, conocido anteriormente por dirigir ‚Äú03:34 terremoto en Chile‚ÄĚ (2011), de concebir con ‚ÄúSapo‚ÄĚ un producto audiovisual y simb√≥lico que refleje con atenci√≥n y detalles, al pa√≠s irreconocible de ese per√≠odo. Montaje y gui√≥n se manifiestan engarzados en una propuesta literaria que dif√≠cil, complicada de llevar a cabo, algo pretenciosa, jam√°s se desploma bajo los t√©rminos de la incoherencia o de la incomprensi√≥n.

El sin sentido de la existencia de Jerem√≠as Gallardo, amortiguada por el abuso del alcohol y del cigarrillo, evidencian la anormalidad de un pasaje hist√≥rico del pa√≠s luego del traum√°tico quiebre de 1973: toques de queda, censura en los medios de comunicaci√≥n, el extra√Īo silencio de las calles en pleno fragor nocturno y sexual. El relato trascendente de los hechos, en efecto, transcurre fuera de foco, pero con Gallardo en el centro de la escena: tanto el fusilamiento de los psic√≥patas de Vi√Īa, el anuncio del Plebiscito constitucional de 1980 o√≠do por √©l en una conversaci√≥n casual, el montaje de la calle Conferencia (s√≥lo se escuchan balas y gritos), hasta esa denuncia vil que cubierto por un pasamonta√Īa, el delator y sopl√≥n sapo, ya en condici√≥n de atributos, efect√ļa en contra de sus compa√Īeros de labores profesionales.

"Sapo".
“Sapo”.

Ese error de continuidad narrativa, menor, sin embargo, le resta credibilidad al arriesgado libreto del ‚ÄúSapo‚ÄĚ: el caso Conferencia en la Estaci√≥n Central ocurri√≥ en el lejano 1976…, y Gallardo en esta trama reci√©n comenz√≥ con su ejercicio profesional en Canal 12 a fines de esa d√©cada, y el filme cubre con las dichas interjecciones o flashback el lapso que trascurre desde 1979 hasta 1985.

Pero en fin. Es sólo un detalle.

Todav√≠a as√≠, y llena de claves art√≠sticas y sociol√≥gicas, el delineamiento del personaje interpretado por Fernando G√≥mez-Rovira se a√ļna con la precisa, sencilla y eficaz puesta en escena de √©poca desplegada por el equipo creativo: un par de calles antiguas en los barrios del poniente de Santiago (de la comuna de Estaci√≥n Central), una carretera interprovincial que asemeja la antigua Ruta 68 de una sola v√≠a principal, dividida en dos direcciones, el t√ļnel Lo Prado, y el resto: la calle Londres, vetusta, cruel, de la capital (que cobijaba un reconocido cuartel de los servicios de informaciones y de represi√≥n del r√©gimen) y el cono urbano de Vi√Īa del Mar y Valpara√≠so siempre de noche, id√©nticos y f√°cilmente reconocibles ahora y en los a√Īos ‚Äô80.

El rol de Jerem√≠as Gallardo (G√≥mez-Rovira) se inserta en la tradici√≥n del sopl√≥n velado por el poder y la autoridad, cl√°sicas en el cine y la literatura hispanoamericanas, sacudida por las dictaduras militares de la segunda mitad del Siglo XX. Pero las intenciones de Juan Pablo Ternicier van m√°s all√°: inclusive en ese viaje desde la Quinta Regi√≥n hasta Santiago, a fin de poder asistir al parto de su primog√©nito, ese traslado adquiere las connotaciones de un desplazamiento que desenreda la noche y los n√ļcleos sicol√≥gicos y biogr√°ficos del periodista y delator. Sus complejos, sus miedos, sus traumas amorosos y sexuales, su soledad torcida, la debilidad viril y la envidia impotentes que manifiesta ante Santiago (Mario Horton), su colega en la secci√≥n de Pol√≠tica y Tribunales de Canal 12.

El gran acierto de ‚ÄúSapo‚ÄĚ (2017) deviene en el retrato de un fresco social fiel al temor y la adhesi√≥n que generaron el r√©gimen de Augusto Pinochet, en un amplio sector de la poblaci√≥n civil chilena, que se someti√≥ tranquila y agradecida al castigo y a la vigilancia ofrecida por ese simb√≥lico gendarme.

T√≠tulo importante en la forja de un g√©nero de ficci√≥n ‚Äúpol√≠tico‚ÄĚ para la industria nacional, el segundo cr√©dito de Juan Pablo Ternicier es una obra inteligente que utiliza con estrategia simples y eficaces, elementos dram√°ticos profundos, de evidente significancia, como lo son el silencio (el no-di√°logo) y el uso de la oscuridad vespertina a fin de simbolizar la ocurrencia de actividades prohibidas, ocultas, acontecidas por obligaci√≥n en voz baja y fuera de la visibilidad del foco intruso y revelador de una c√°mara. Ejemplo de la audacia y de la elaboraci√≥n del nuevo cine latinoamericano, la est√©tica de este t√≠tulo chileno, recurre a otro filme de data reciente, situado en paralela √©poca de la historia pol√≠tica contempor√°nea argentina: a ‚ÄúLa larga noche de Francisco Sanctis‚ÄĚ (2016), de los realizadores trasandinos Francisco M√°rquez y de Andrea Testa.

Largometraje de autor, la atrayente m√ļsica incidental se debe al mismo director y a la firma de Andy Casablanca.

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