Artes y Cultura
Extraordinario descubrimiento en una cueva de Neanderthales en Francia
Publicado por: Alexis López Tapia
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Desde el descubrimiento de los primeros restos del Homo neanderthalensis, el ‚ÄúHombre de Neandertal‚ÄĚ, en 1829, se inici√≥ una discusi√≥n sobre las capacidades intelectuales de esta especie, cercanamente emparentada con nosotros, y desde entonces popularmente se la calific√≥ como un ‚Äúembrutecido hombre de las cavernas‚ÄĚ. Esa imagen hac√≠a impensable que los Neanderthal hubiesen podido ser sofisticados, o incluso, tener capacidad de simbolizar. Gracias a recientes hallazgos, esas ideas han quedado completamente descartadas.

En febrero de 1990, gracias a un ni√Īo de 15 a√Īos llamado Bruno Kowalsczewski, pasos humanos volvieron a resonar por las c√°maras m√°s profundas de la Cueva Bruniquel, por primera vez en decenas de miles de a√Īos.

La cueva se encuentra en el pintoresco valle de Aveyron, ubicado en el departamento de Tarn y Garona, en Francia, pero su entrada hab√≠a sido sellada hace miles de a√Īos por un antiguo deslizamiento de rocas. El padre de Kowalsczewski hab√≠a detectado d√©biles soplos de aire que emerg√≠an de la caliza, y el ni√Īo pas√≥ tres a√Īos despejando los escombros. Finalmente excav√≥ un apretado pasaje de treinta metros de largo que los miembros m√°s delgados del club local de espeleolog√≠a pod√≠an atravesar.

Pasillo despejado hacia el interior de la Cueva de Bruniquel. Fotografía de Yannvdb.
Pasillo despejado hacia el interior de la Cueva de Bruniquel | Fotografía de Yannvdb.

Se encontraron en un pasillo amplio y espacioso. Había huesos de animales y signos de actividad de los osos, pero nada reciente. El suelo estaba cubierto de charcos de agua. Las paredes estaban marcadas por estalactitas (las que cuelgan) y estalagmitas (las que crecen desde el piso).
M√°s al fondo a√ļn, a unos 336 metros de la entrada de la cueva, el joven espe√≥logo tropez√≥ con algo extraordinario: una vasta c√°mara donde varias estalagmitas hab√≠an sido deliberadamente rotas.

La mayor parte de las 400 piezas se hab√≠an organizado en dos anillos: uno grande, de entre 4 y 7 metros de di√°metro, y uno m√°s peque√Īo de s√≥lo 2 metros de ancho. Otras piezas se hab√≠an apoyado contra estos pilares y otras hab√≠an sido agrupadas en cuatro pilas. Hab√≠a rastros de fuego por todas partes, y una gran masa de huesos quemados.

Estas no eran formaciones naturales, y no eran obra de osos. Fueron construidas por personas.

Reconociendo el valor del sitio, el joven llev√≥ a la cueva al arque√≥logo Francois Rouzaud. ¬†Usando dataci√≥n por radiocarbono, Rouzaud estim√≥ que un hueso quemado de oso encontrado dentro de la c√°mara, era 47.600 a√Īos, lo que implicaba que los anillos de estalagmitas eran m√°s viejos que cualquier pintura de rupestre conocida. Tambi√©n significaba que no pod√≠an haber sido obra del Homo sapiens. Sus constructores deb√≠an haber sido los √ļnicos seres humanos primitivos que viv√≠an en el sur de Francia en ese momento: los Neandertales.

En la cueva Bruniquel, los neandertales podrían haber construido las estructuras en forma de anillo. Un especialista toma medidas para el levantamiento arqueo-magnético de la Cueva | Fotografía: Etienne Fabre | Instituto Real Belga de Ciencias Naturales
En la cueva Bruniquel, los neandertales podrían haber construido las estructuras en forma de anillo. Un especialista toma medidas para el levantamiento arqueo-magnético de la Cueva | Fotografía: Etienne Fabre | Instituto Real Belga de Ciencias Naturales

El descubrimiento implicaba que los Neandertales eran mucho m√°s sofisticados de lo que nadie hab√≠a pensado. Manejaban el fuego, se aventuraban bajo tierra y ordenaban las rocas subterr√°neas en construcciones complejas. Tal vez incluso llevaron a cabo rituales. Eso, porque no se encontraron evidencias de que alguien haya vivido en la cueva, as√≠ que ¬Ņpara qu√© eran los anillos y los mont√≠culos?

El arqueólogo Francois Rouzaud nunca llegó a saberlo. En abril de 1999, mientras dirigía a sus colegas a través de una cueva diferente, sufrió un ataque cardíaco fatal. Con su muerte, el trabajo en la cueva de Bruniquel cesó, y su increíble contenido increíble fue olvidado.

Sólo volvieron a estar en el centro de atención, porque la geóloga Sophie Verheyden fue allí de vacaciones.

Verheyden trabaja en el Real Instituto Belga de Ciencias Naturales, donde se especializa en estalagmitas. Las trata como c√°psulas de tiempo, usando los elementos qu√≠micos almacenados dentro de ellas para reconstruir el clima de los √ļltimos milenios. As√≠ que cuando se enter√≥ de la Cueva de Bruniquel, mientras visitaba la regi√≥n de vacaciones viendo una exposici√≥n en un castillo cercano, s√≥lo tuvo un pensamiento: ¬ŅPor qu√© nadie hab√≠a datado las estalagmitas quebradas?

Ella sab√≠a que la dataci√≥n de 47.600 a√Īos obtenida por Rouzaud, era muy impresionante, pero altamente sospechosa.

La dataci√≥n por carbono es s√≥lo precisa para muestras menores de 50.000 a√Īos, por lo que el material de Bruniquel se encontraba al l√≠mite de lo que permite esa t√©cnica. Los huesos pod√≠an haber sido mucho m√°s viejos.
Para obtener una mejor estimación, Verheyden reunió un equipo que incluía al arqueólogo Jacques Jaubert y al experto en estalagmitas Dominique Genty.

En 2013, obtuvieron permiso para estudiar el sitio y se arrastraron por el estrecho pasillo de acceso. “No soy muy grande, y tuve que poner un brazo delante de m√≠ y uno detr√°s para pasar“, se√Īal√≥ Verheyden. “Es algo m√°gico, incluso sin las estructuras“.

Toma de muestras del piso de la cueva de Bruniquel para realizar dataciones. Fotografía de Michel SOULIER / SNCC
Toma de muestras del piso de la cueva de Bruniquel para realizar dataciones | Fotografía: Michel Soulier | SNCC

Ese mismo a√Īo, la ge√≥loga Sophie Verheyden del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales (RBINS), Jacques Jaubert de la Universidad de Bordeaux, Dominique Genty del Centro Nacional de Investigaciones Cient√≠ficas de Francia, CNRS, y el espele√≥logo Michel Soulier de la Sociedad Espeol√≥gica de Caussade, investigaron las estructuras en detalle. Describieron todos los fragmentos de las estalagmita en detalle, crearon un modelo 3D, mapearon las diferentes ubicaciones de las estructuras y, lo m√°s importante, tomaron muestras para nuevos an√°lisis cronol√≥gicos.

La dataci√≥n de la estructura se basa en la dataci√≥n por secuencias de uranio en los anillos de re-crecimiento, combinada con la dataci√≥n de las puntas de las estalagmitas. Este m√©todo arroj√≥ una dataci√≥n consistente de 176.500 a√Īos, con un intervalo de confianza de unos 2.000 a√Īos. Esta data corresponde a una √©poca en la que la √ļnica especie de Homo en toda Europa, eran los Neanderthales tempranos.

Después de perforar las estalagmitas y sacar cilindros de roca, el equipo pudo ver una transición obvia entre dos capas. Por un lado estaban viejos minerales que formaban parte de las estalagmitas originales; En el otro eran las capas más nuevas que habían sido establecidas después de que los fragmentos fueran rotos por los usuarios anteriores de la cueva.

Mediante la medición de los niveles de uranio a ambos lados de la división, el equipo pudo saber con precisión cuándo se había cortado la estalagmita para su construcción.

¬ŅSu dataci√≥n? Hace 176.500 a√Īos, milenios m√°s o menos.

Cuando le se√Īal√© la antig√ľedad a Jacques, √©l me pidi√≥ que se lo repitiese, porque era incre√≠ble“, afirm√≥ Verheyden. Fuera de la cueva de Bruniquel, las construcciones humanas m√°s tempranas datadas sin ambig√ľedades, tienen s√≥lo 20.000 a√Īos de antig√ľedad. La mayor√≠a de ellas son ruinas colapsadas de huesos de mamut y astas de venado, muchas encontradas en Siberia. En comparaci√≥n, los anillos de estalagmitas de Bruniquel est√°n muy bien conservados, y son much√≠simo m√°s antiguos.

Si el trabajo de Rouzaud hab√≠a demostrado que era improbable que los humanos modernos construyeran los anillos, el estudio de Verheyden simplemente descartaba esa posibilidad por completo. √önicamente los Neanderthales pod√≠an haber sido responsables de la construcci√≥n de los anillos, porque simplemente no hab√≠a ning√ļn otro hom√≠nido viviendo en esa regi√≥n de Europa en ese momento.

Reconstrucción 3D de la estructura en forma de anillo hecho de estalagmitas por Neandertales tempranos | Imagen de Xavier Muth, realizada in situ
Reconstrucción 3D de la estructura en forma de anillo hecho de estalagmitas por Neandertales tempranos | Imagen de Xavier Muth, realizada in situ

¬ŅPor qu√© construyeron esos anillos y mont√≠culos?

Las estructuras no eran cimientos para chozas. La c√°mara no contiene herramientas de piedra, huesos humanos ni ning√ļn otro signo de ocupaci√≥n permanente, y adem√°s, ¬Ņpara qu√© construir un refugio dentro de una cueva?

Una explicaci√≥n plausible es que este era un lugar de encuentro para alg√ļn tipo de comportamiento social ritual“, sostiene Paola Villa, del Museo de la Universidad de Colorado.

Cuando ves una estructura tan grande en la cueva, piensas en algo cultural o religioso, pero eso a√ļn no est√° probado“, a√Īade Verheyden. De hecho, a pesar de algunas especulaciones fant√°sticas sobre los cultos de los osos de las cavernas, nadie lo sabe realmente.

Tampoco está claro cómo los Neandertales hicieron las estructuras.
Verheyden dice que no pudo haber sido un solo artesano, trabajando en la oscuridad. Lo más probable es que hubiera un equipo, técnicamente expertos en eso. Rompían rocas deliberadamente y las arreglaban con precisión. También usaron fuego. Más de 120 fragmentos tienen rayas rojas y negras que no se encuentran en otra parte de la cámara o más al interior de la cueva. Esas rayas fueron el resultado de calor aplicado deliberadamente, a intensidades lo suficientemente altas como para romper ocasionalmente la roca.

La atribuci√≥n de las construcciones de Bruniquel a los neandertales tempranos no tiene precedentes, al menos de dos maneras: en primer lugar, revela la apropiaci√≥n de un espacio k√°rstico profundo (incluyendo su iluminaci√≥n), por una especie humana pre-moderna. En segundo lugar, se trata de construcciones elaboradas que nunca se han reportado antes, hechas con cientos de estalagmitas rotas y parcialmente equilibradas, que fueron deliberadamente movidas y colocadas en sus ubicaciones actuales, junto con la presencia de varias zonas intencionadamente calentadas (…).

El grupo de Neanderthal responsable de estas construcciones ten√≠a un nivel de organizaci√≥n social que era mucho m√°s complejo de lo que se pensaba”, indic√≥ el equipo”.

Este descubrimiento es parte de la actual rehabilitación de los Neandertales. Desde su descubrimiento, los científicos han tratado de entender por qué se extinguieron y lo hicieron a partir de la suposición implícita de que eran inferiores al Homo sapiens de alguna manera relevante. De hecho, hoy describir a alguien como un Neanderthal es acusarlo de brutalidad no sofisticada. No obstante, actualmente es un hecho bien conocido que muchos humanos modernos llevan en su código genético hasta un 4% del ADN de los neandertales.

Ahora, gracias a estos nuevos descubrimientos, sabemos además que los neandertales fabricaban herramientas, utilizaban fuego, hacían arte, enterraban a sus muertos y tal vez incluso tenían lenguaje.

Los nuevos hallazgos han dado paso a una transformaci√≥n del Neanderthal desde un salvaje que arrastraba los manos, derrotado en la contienda evolutiva, a un primo lejano de nuestra especie, que contiene grandes pistas sobre nuestra identidad“, sostuvo Lydia Pyne en la revista Nautilus.

Y ahora, tenemos la Cueva de Bruniquel con sus estructuras que no tienen precedentes en su complejidad, antig√ľedad y gran profundidad dentro de la oscura caverna.

Sabemos que hace 400.000 a√Īos, algunos hom√≠nidos antiguos arrojaron a sus muertos en la cueva de la ‚ÄúSima de los Huesos‚ÄĚ, en Atapuerca, Espa√Īa, pero no hay ninguna evidencia anterior o similar a las cuidadosas construcciones de la cueva Bruniquel. Hay evidencias de pintura y esculturas dentro de las cuevas, pero ninguna de m√°s de 42.000 a√Īos.

Reconstrucción moderna del rostro de un Neanderthal |  Imagen: S. Entressanglee |  Daynesscience, photo Library
Reconstrucción moderna del rostro de un Neanderthal | Imagen: S. Entressanglee | Daynesscience, photo Library

Las seis construcciones muestran rastros de fuego: material orgánico quemado y calcita enrojecida y ennegrecida, el mineral en estalagmitas. La datación de estos fragmentos demuestra que son tan viejos como las construcciones mismas. Las mediciones magnéticas revelan que las zonas coloreadas fueron calentadas a propósito, y el análisis espectroscópico del material orgánico confirma su calcinación.

Jaubert se√Īala: “El estudio demuestra que este grupo de neanderthales estaba familiarizados con el uso del fuego: habr√≠a sido imposible ocupar la cueva a una profundidad a la que no llega la luz del d√≠a“. Un estudio paralelo realizado en 2011 concluy√≥ que los neandertales fueron la primera especie humana en dominar el uso del fuego, hace unos 300.000 a√Īos, cuando comenzaron a cocinar.

Los cient√≠ficos no creen que los neandertales o las especies humanas modernas hayan ocupado la cueva durante mucho tiempo, ellos vivieron en la entrada. Entonces, ¬Ņcu√°l era la funci√≥n de estas estructuras tan lejos de la entrada de la cueva? ¬ŅTen√≠an un significado ritual o simb√≥lico? ¬ŅServ√≠an como reservas de agua o simplemente como refugio? Los investigadores esperan abordar estas preguntas en el futuro.

Había indicios de que los neandertales usaban habitualmente cuevas, pero nada que sugiriera que frecuentemente se aventuraban mucho más profundamente que donde llegaba la luz del sol.

Creo que tenemos varias l√≠neas de evidencia que demuestran que las habilidades cognitivas y los comportamientos de los Neanderthales eran complejos”, afirma Marie Soressi de la Universidad de Leiden. “Pero no ten√≠amos evidencia directa de su capacidad para construir. Eso cambia la imagen para m√≠. Es desconcertante encontrar estructuras tan profundas dentro de la cueva‚ÄĚ.

Para resolver este rompecabezas, Verheyden quiere empezar a excavar en el suelo de la cueva. Se encuentra cubierto por capas de calcita, que pueden ocultar especímenes que podrían indicar el propósito de la cámara.

Verheyden tambi√©n se√Īala que la entrada que han estado utilizando hasta ahora no puede haber sido la √ļnica: “Estamos arrastr√°ndose a trav√©s de este peque√Īo pasillo y hay huesos de oso en la cueva. ¬°No creo que los osos fueran de esa manera! Debe haber habido otro pasaje que se derrumb√≥‚ÄĚ, sostuvo.

Ella quiere ahora encontrar esa entrada perdida.

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