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Precariedad laboral: la fórmula de emprendimiento de Horst Paulmann
Publicado por: Tu Voz
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Autores: Andrés Bustamente, Sociólogo de la PUC РSebastián Caviedes, Licenciado en Sociología de la U. de Chile
Centro de Estudios de la Fundación Nodo XXI
Autorizado para su publicación en BioBioChile.

El siguiente artículo indaga en la formación y expansión de uno de los grupos empresariales más relevantes para la identidad neoliberal del Chile actual: el Grupo Paulmann. Por una parte, se analizan los rasgos de su proceso de expansión económica, que hoy lo ubica en un lugar de privilegio entre los retailers latinoamericanos. Por otra, se examina su modo de interacción con el sistema político, destacando que aquél está marcado por una exigencia permanente de flexibilidad laboral, con la que se ha logrado sustentar una historia plagada de abusos y de precarización del trabajo, que, en lo sustantivo, es central en su modelo de negocios.

El 6 de enero de este a√Īo, la Fiscal√≠a Nacional Econ√≥mica present√≥ un requerimiento por supuestas pr√°cticas contrarias al libre mercado ante el Tribunal de la Libre Competencia (TDLC). Los acusados en esta ocasi√≥n son las principales cadenas de supermercados: Cencosud, Walmart y SMU, a las que se sindica como responsables de utilizar como intermediarios a los proveedores de pollos, con el fin de coordinar a estas cadenas y as√≠ lograr la fijaci√≥n de un precio de venta m√≠nimo para este producto.

Con el destape de este caso, poco sorprendente a estas alturas, la opini√≥n p√ļblica volv√≠a sus ojos sobre los supermercados y el mundo del retail en general. Actores clave en el proceso de integraci√≥n social concertacionista, por la v√≠a de la masificaci√≥n del consumo, hoy enfrentan la misma acusaci√≥n que el resto del empresariado: la relaci√≥n entre importantes niveles de rentabilidad a costa del abuso sobre una significativa franja de la poblaci√≥n.

En ese marco, uno de los holdings m√°s connotados es Cencosud, tanto por su agresiva estrategia de crecimiento y de posicionamiento de marcas, como por la impronta medi√°tica de su fundador y accionista mayoritario, Horst Paulmann. Pero adem√°s, porque su propio proceso de acumulaci√≥n de capital ‚Äďapoyado en una particular relaci√≥n con el poder pol√≠tico-, se ha desarrollado cumpliendo un rol clave en la conformaci√≥n de la identidad que asume el Chile neoliberal.

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1.- La batalla por abrir nuevos mercados

A los pocos meses de inaugurado su primer local Jumbo en la Avenida Presidente Kennedy ‚Äďde un tama√Īo 3 veces mayor al de los supermercados conocidos hasta ese momento-, la empresa de Horst Paulmann daba un salto fundamental al lograr reemplazar la acostumbrada cercan√≠a al almacenero de barrio por la impersonalidad de sus amplios y extensos pasillos, pero tambi√©n al convertir en toda una experiencia de relajo dominical para las familias acomodadas de Santiago las rutinarias compras de alimentos.

La inédita mezcla entre gran bodega mayorista y venta de productos de lujo importados con que Jumbo atrajo a sus clientes, anticipó el cambio cultural y económico que se avecinaba, puesto que se instalaba, por primera vez, la promesa de comodidad, rapidez y calidad con que el retail se presentaría ante los chilenos.

Los ajustes impuestos por la noche autoritaria le hab√≠an dado sentido a la construcci√≥n de enormes establecimientos: la magnitud de √©ste y luego del segundo Jumbo ‚Äďemplazado en la Avenida Francisco Bilbao e inaugurado en 1979- surg√≠an del aumento en el nivel de consumo de bienes y servicios, especialmente importados, que la pol√≠tica econ√≥mica de la dictadura propiciaba al equiparar los valores del peso y del d√≥lar, y al elevar las tasas de inter√©s, incentivando con ello la inversi√≥n privada.

Formatos como los hipermercados o las tiendas por departamento, que lentamente proliferaban en los sectores altos de la capital, eran expresiones concretas de aquel boom económico que, hasta comienzos de la década de los ochenta, se valió de la dependencia de una economía intempestivamente abierta al mercado externo, excesivamente endeudada y marcada por una artificiosa política cambiaria.

Al poco tiempo, y tras repercutir en Chile la ‚Äúcrisis de la deuda‚ÄĚ que se extend√≠a por los pa√≠ses latinoamericanos, ello estall√≥. Y, en ese tr√°nsito, tal como otros empresarios locales, Paulmann, sin liquidar sus activos en Chile, decidi√≥ orientar sus inversiones hacia otros pa√≠ses de la regi√≥n, en un intento por capear los trastornos financieros. Su apuesta, parad√≥jicamente, lo llev√≥ a instalarse en la Argentina que ya mostraba los primeros s√≠ntomas de la grave espiral inflacionaria que, una d√©cada m√°s tarde, habr√≠a de derivar en una hiperinflaci√≥n de proporciones.

La ventaja de Paulmann, sin embargo, proven√≠a de la posibilidad de invertir aprovechando el cr√©dito de largo plazo al que pod√≠a acceder en suelo nacional, truco con el cual pudo diferenciarse de sus competidores argentinos al contar con el resguardo de un nivel inflacionario estabilizado al poco tiempo, como consecuencia del shock que las medidas monetaristas generaron tempranamente en Chile. De tal suerte, su expansi√≥n en las siguientes dos d√©cadas se vali√≥ del prematuro car√°cter transnacional de Cencosud, que manteniendo su centro de operaciones en Chile, se convirti√≥ en el mayor operador de hipermercados, centros comerciales y tiendas de mejoramiento del hogar de la Argentina, anticipando algunas de las √°reas que era capaz de abarcar la ‚Äďa√ļn- poco desarrollada industria del retail en Am√©rica Latina.

Tras este exitoso ciclo, que en los a√Īos noventa se vio favorecido por la paridad cambiaria impuesta por el gobierno de Carlos Menem, el ‚Äúcorralito‚ÄĚ y el descalabro social y pol√≠tico que revienta en 2001 en la Argentina, Paulmann retorna a Chile. Consolidado su nombre e inversiones al otro lado de la cordillera, su regreso busc√≥ proyectar, desde suelo nacional, la expansi√≥n de su imperio hacia el resto del continente. Para ello deb√≠a llevar adelante una doble tarea: consolidar su posici√≥n en el mercado local -hasta all√≠ s√≥lo asociada a las tiendas Jumbo y a Alto Las Condes- y profesionalizar sus estructuras de mando, de manera de transformar a Cencosud en un holding moderno y superar la etapa de la empresa familiar.

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Laurence Golborne fue el encargado de liderar este proceso desde su cargo de gerente general, aprovechando las favorables condiciones que, al llegar los 2000, se presentaban para el comercio minorista, tras a√Īos de incentivarse el consumo masivo. Y es que m√°s all√° de las apolog√≠as construidas sobre la trayectoria y la audacia del empresario chileno-alem√°n y de su principal ejecutivo, el escenario econ√≥mico de esta d√©cada tuvo el respaldo de un aumento del precio de los commodities y, con ello, de un fortalecimiento de la moneda local, que benefici√≥ a las importaciones (especialmente del retail) dando pie a un importante crecimiento del consumo local.

En este marco, un an√°lisis del peso econ√≥mico que detenta hoy el Grupo Paulmann debe considerar como primer elemento la organizaci√≥n actual de la propiedad de Cencosud, rasgo que muestra una estructura de relativa simplicidad. En la actualidad, este conglomerado es controlado en un 60,03% por Horst Paulmann. Ese porcentaje se divide en un 58,43% que controla √©l a trav√©s de mecanismos directos e indirectos, y un 1,6% que es controlado por los integrantes de su familia. Como suele observarse en los grupos empresariales, el control personal directo de las acciones representa un porcentaje de la propiedad bastante menor (2,49% en este caso), mientras que el control indirecto a trav√©s de sociedades de inversi√≥n es bastante m√°s significativo. En este caso, Paulmann controla Inversiones Quinchamal√≠ Ltda., la cual es propietaria directamente de un 20,28% de Cencosud, y que adem√°s controla a Inversiones Latad√≠a Limitada y a Inversiones Tano Limitada, que controlan respectivamente el 19,47% y 16,19% de la compa√Ī√≠a.

Paulmann es líder de un grupo que se ha mantenido en el sector del retail. Sin embargo, como segunda característica emerge que, pese a tratarse de un grupo económico menor en cuanto a su relevancia política, sí lo es en cuanto a su importancia económica, lo que se observa en que logra un importante proceso de expansión, que lo llevó a posicionarse dentro de las grandes fortunas del país. Ese rasgo es ciertamente más destacable si se considera el carácter monocorde de su inserción económica.

Este proceso de expansi√≥n se inicia tempranamente en Argentina, y un buen indicador del signo de esta internacionalizaci√≥n es que a diferencia de otros grupos, en el caso de Paulmann los procesos de acumulaci√≥n de capital y de expansi√≥n regional son paralelos. Si en 1976 se inauguraba el primer supermercado Jumbo en Avenida Kennedy, en 1982, apenas 6 a√Īos despu√©s, se inaugura un supermercado de la misma cadena en Buenos Aires. Por otra parte, el negocio de los centros comerciales de Paulmann se expande desde Argentina hacia Chile: parte con la inauguraci√≥n de Unicenter en el pa√≠s trasandino en 1988, y, 5 a√Īos despu√©s, se abre este segmento en Chile con el mall Alto Las Condes.

Tras ello el proceso se intensifica desde el 2000 en adelante, inaugurando no solo nuevas operaciones en Argentina, sino tambi√©n en Brasil, Per√ļ y Colombia. En este sentido, las estrategias de internacionalizaci√≥n de Paulmann tienen elementos de diversificaci√≥n, pero con un car√°cter limitado. Dicho de otra forma, en vez de explorar nichos de acumulaci√≥n en otras ramas de la econom√≠a, en este caso se ha optado por abrir nuevos mercados, pero ligados al retail, y dadas las limitaciones que impone el mercado chileno por su tama√Īo, esa apertura debe hacerse necesariamente hacia el exterior: si en 2007 el mercado local representa un 63% de los ingresos por ventas de Cencosud, al 2014 esa cifra disminuye a un 37%, todo ello compensado por la fuerte expansi√≥n en Brasil, Per√ļ y Colombia. Ello replica un rasgo del empresariado en cuanto a la utilizaci√≥n extensiva del capital antes que en la inversi√≥n para agregar valor. Si la extensi√≥n antes se practic√≥ en tierras cultivables, Paulmann la realiza en metros cuadrados de centros comerciales y supermercados.

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Lo relevante de este proceso expansivo es que una de las caracter√≠sticas del retail es la imperiosa necesidad de acrecentar el tama√Īo de los mercados en los que se inserta. En ese sentido, al revisar la posici√≥n de Cencosud en Sudam√©rica, es frecuente encontrar que es el segundo o tercer actor del mercado en cada pa√≠s. En el caso de Chile, es el segundo actor en supermercados, detr√°s de Walmart. En Tiendas por departamento est√° detr√°s de Falabella, mientras que en Mejoramiento del Hogar y Centros Comerciales es el segundo y tercer actor del mercado, detr√°s de Sodimac y las cadenas de Mall Plaza, ambas controladas por Falabella.

En Per√ļ, por su parte, Cencosud compite con Tottus en supermercados y con Falabella y Ripley en tiendas por departamentos. En Colombia, compite con Falabella a trav√©s de Sodimac. Todo ello muestra que la disputa por la extensi√≥n del mercado en el retail hace bastante tiempo que dej√≥ de ser una disputa dentro del territorio chileno.

En ese marco, el holding ha definido que su estrategia de crecimiento se base en las adquisiciones, como forma de generar crecimiento orgánico. En función de ello, el plan de inversiones 2015-2018 contempla una inversión estimada en el rango entre US$ 2.400 y 3.000 millones, de los cuales un 59% se destinará a crecimiento orgánico y un 21% a remodelaciones.

Como se mencionó, esta expansión es fundamentalmente una extensión de supermercados y centros comerciales. Si bien en 2006, con la adquisición de Tiendas París, se adquiere el banco del mismo nombre, dicha adquisición no representa un salto hacia el sector financiero. De hecho, esta institución a junio de 2014 representa apenas un 0,24% de las colocaciones bancarias del sistema financiero, y tras la venta de Cencosud Administradora de Tarjetas a Scotiabank, la participación de Banco París en las colocaciones desciende al 0,01% a junio de 2015. La relevancia del segmento financiero, en este sentido, tiene menos que ver con las utilidades generadas por la intermediación financiera, y más con la generación de un vehículo de pago basado en la lógica del endeudamiento utilizado para integrar a amplios sectores de la población al consumo.

Cuadro 1: Utilidad y patrimonio Cencosud

En relaci√≥n al patrimonio de la compa√Ī√≠a y las utilidades de cada ejercicio, la tabla 1 muestra una realidad similar. Hay un crecimiento vertiginoso del patrimonio de Cencosud, de 10 veces entre 2002 y 2014, pero un crecimiento de las utilidades de solo 5 veces en el mismo per√≠odo. Ello es indicativo de que los vol√ļmenes de recursos invertidos implican un crecimiento de las utilidades, pero a un ritmo cada vez menor. En este sentido, podr√≠a caracterizarse este proceso de expansi√≥n m√°s como una batalla por copar mercados antes que el intento de asegurar niveles de rentabilidad que como se observa, van a la baja en cuanto a la velocidad de su crecimiento.

2.- Paulmann y el retail en las bases de la sociedad chilena actual

Dada su escasa tradici√≥n, su origen extranjero y su agudo sentido de la oportunidad en los negocios, el an√°lisis del Grupo Paulmann ha sido eclipsado, habitualmente, por el temperamento demostrado por su fundador a lo largo de su trayectoria empresarial. Reducido al ‚Äúestilo Paulmann‚ÄĚ, su m√°s de medio siglo de ininterrumpido crecimiento apenas ha servido para ensanchar el mito del ascenso social del inmigrante venido de provincia, cuya historia parece concentrar varios principios del ideario empresarial moderno, tal como el propio empresario alem√°n se ha encargado de difundir.

Pero una visi√≥n de los pasos del holding Cencosud m√°s all√° de las cualidades personales de su due√Īo y por fuera de la vor√°gine de sus estrategias empresariales, permite dimensionar el lugar que le cabe al conglomerado, tanto en el mapa de la extrema riqueza como en la instalaci√≥n de la cultura del consumo local. En ella, el rubro del retail ha sido fundamental, mientras el tama√Īo e imbricaci√≥n social de √©ste le ha permitido alcanzar a sus due√Īos una relevante influencia pol√≠tica. Pero adem√°s, como pasa con Horst Paulmann, sus modos de actuar dicen mucho del tipo de empresariado y de capitalismo consolidado en las √ļltimas d√©cadas.

- El retail y la pretendida “integraci√≥n social” concertacionista

Si los 2000 son los a√Īos de la modernizaci√≥n interna de Cencosud y de su expansi√≥n latinoamericana a gran escala, se puede se√Īalar que en t√©rminos sociales se experimentan los frutos de una cultura del consumo consolidada. En efecto, habiendo disfrutado de un fuerte impulso en la d√©cada anterior, en concordancia con la pretendida pol√≠tica concertacionista de masificar el consumo para integrar socialmente a los beneficios del crecimiento econ√≥mico, se torna algo cada vez m√°s cotidiano entre las capas sociales menos acomodadas el acceso a grandes supermercados, tiendas por departamento, homecenters y centros comerciales.

La herramienta para lograr aquello va a ser la progresiva extensión del pago diferido o a crédito, el cual, permitiendo un consumo no dependiente de los ingresos inmediatos, no sólo permitirá aumentar la ganancia generada por la venta del bien, sino que será promovido como puerta de entrada a una supuesta modernidad, celebrada como el triunfo de la democracia social o incluso como una igualación a las costumbres de las élites. Instalados, bajo el exitismo noventero, los cimientos del consumo masivo, las prácticas asociadas a éste irán redefiniéndose en la década siguiente, en la misma proporción en que el crecimiento del consumo interno transforma a los operadores del retail en grandes grupos empresariales.

Si la ampliación del consumo proyectaba la ilusión de una integración social, aunque de hecho se transformaba en un ideologismo funcional al mantenimiento de la desarticulación social y política instalada en dictadura y la profundizaba, las facilidades creadas para acceder a éste llevan a una dimensión distinta las ganancias del retail. En concreto, la hasta entonces poco glamorosa industria del comercio minorista, escasamente profesionalizada en su gestión y por ello despreciada por los ejecutivos más exitosos, se convierte en una mina de oro producto del intenso proceso de expansión que se lleva adelante, ligado no sólo a la proliferación de nuevas tiendas y centros comerciales, sino, por sobre todo, a la disminución cada vez mayor de los requisitos para acceder al crédito, cuestión que permite que tanto las familias de ingresos medios como las de menos recursos puedan endeudarse. Se cierra así la integración vertical del negocio del retail. Conglomerados como Cencosud, junto a otros como Falabella o Ripley, se atreven a hacer lo que los bancos nunca quisieron: masificar las tarjetas de crédito.

La estrategia de la industria consisti√≥ en abordar todas las necesidades de los clientes a nivel de retail, incluyendo no s√≥lo pr√©stamos financieros, sino tambi√©n la venta de otros productos como seguros de vida, automotrices o de desempleo. Disfrutando de una escasa regulaci√≥n ‚Äďcomo lo demostrar√≠an a√Īos m√°s tarde los abusos financieros de la empresa La Polar-, el otorgamiento de cr√©ditos mediante pl√°sticos y las operaciones de los retailers en la banca se convirtieron en moneda corriente, coincidiendo con la apertura en bolsa de
varios consorcios, tal como ocurriera con el holding de Paulmann.

En ese tr√°nsito, entre los a√Īos 2003 y 2008 se hablar√° de la ‚Äúfiesta del retail‚ÄĚ, ya que durante tal ciclo se desarrolla un proceso de acumulaci√≥n in√©dito en los veinte a√Īos de existencia del rubro. Hacia el a√Īo 2007, √©ste desplaza al sector el√©ctrico como el con m√°s peso en la Bolsa, mientras se transforma en el sector econ√≥mico m√°s din√°mico tras la miner√≠a. Y es que hoy, seg√ļn lo proyectado para 2015, la industria del retail representa casi el 21% del PIB, con ventas por alrededor de US$ 59.500 millones. Se trata de un √©xito, sin embargo, dram√°ticamente asociado al sobreendeudamiento, en la medida que el 73% de los hogares nacionales mantiene alg√ļn tipo de deuda y, dentro de ese porcentaje, un 63% corresponde a cr√©ditos de consumo.

En consecuencia, si desde los noventa se ubic√≥ al consumo masivo en base a cr√©dito como el mecanismo integrador a la ‚Äúmodernidad‚ÄĚ chilena, abriendo la llave de la abundancia para una industria del retail que alcanza un peso espec√≠fico fulminante en la econom√≠a, tras ese crecimiento hay un importante costo social: la condici√≥n de endeudamiento no s√≥lo se generaliz√≥, sino que de ser excepcional, pas√≥ a convertirse en el s√≠mbolo de la reproducci√≥n social de los chilenos.

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La f√≥rmula del ‚Äúretail integrado‚ÄĚ ha tenido mucho que ver con ello, por cuanto ha permitido una insalvable fidelizaci√≥n de los consumidores. S√≥lo en Chile los due√Īos de las tiendas del retail son, al mismo tiempo, los controladores de los centros comerciales que las albergan, situaci√≥n que les permite a los grandes grupos empresariales estar en cada fase del acto de consumir, con el agravante de que, adem√°s, las cuentas se pagan con los recursos financieros prestados por las mismas empresas. La vestimenta, los alimentos o el ocio, entre otros √≠tems b√°sicos de la vida cotidiana, son pagados a plazos y con el mismo dinero que se pide en el banco de la tienda. De all√≠ que Cencosud √ļnicamente en Chile cuente con los cinco formatos de negocio atribuidos al retail y que el porcentaje m√°s amplio de su facturaci√≥n anual provenga desde este pa√≠s, aun cuando su crecimiento explosivo es m√°s reciente que, por ejemplo, pa√≠ses m√°s grandes como la Argentina.

Es que el grado de centralidad que entre los chilenos ha adquirido la modalidad del retail para ejercer el consumo, es un logro de la industria y de quienes promovieron su crecimiento, tanto desde las pol√≠ticas p√ļblicas como desde los relatos del √©xito. Pero en el neoliberalismo chileno, si ya la supuesta integraci√≥n por v√≠a del consumo a cr√©dito se muestra tempranamente como una forma de disciplinamiento social y no como un medio para alcanzar el bienestar y el acceso a la modernidad, en las condiciones de oligopolizaci√≥n en que prolifera y que est√°n a la base del crecimiento explosivo del retail, se produce el escenario propicio para que tal disciplinamiento pueda convertirse, adem√°s, en abuso, tal como ocurriera con los cobros unilaterales que Cencosud hiciera a m√°s de 600 mil clientes de sus tarjetas, paradojalmente, en pleno boom de ventas del retail.

- Paulmann contra los trabajadores y proveedores

Pero si el éxito del comercio minorista que puso en el mapa de la extrema riqueza a Paulmann se ha valido del ciclo de expansión y de bancarización del consumo, e incluso de los excesos que le permite a holdings como Cencosud ejercer un férreo control sobre el cómo consumen la mayoría de los chilenos, no debe olvidarse el papel que cumple en esta cadena la precariedad del empleo al que son sometidos sus trabajadores.

Trat√°ndose de una industria que no obtiene sus utilidades de la marginalizaci√≥n que se hace de cada producto vendido, sino que del volumen de venta, necesita emplear gran cantidad de personas con el fin de facilitar la r√°pida salida y reposici√≥n de las mercanc√≠as. De all√≠ que, en concordancia con su explosivo crecimiento, emerja en el retail un tipo de trabajador que se desempe√Īa como un operador/vendedor disciplinado y competente, cuyo puesto de trabajo si bien se encuentra altamente definido y estandarizado, debe estar dispuesto a ejecutar nuevas tareas asociadas y a ser ubicado provisoriamente en otro lugar de trabajo. Ello, en base a una serie de estrategias de flexibilizaci√≥n y de control organizacional, que ata√Īen a los tiempos del trabajo, sus condiciones, las dificultades para la organizaci√≥n sindical e incluso la subjetividad, puesto que en el retail se extienden los incentivos para que el trabajador se identifique con una cultura laboral que apela al autocontrol y autoexigencia.

Por ello se comprende que Paulmann, al volver a Chile a comienzos de los 2000, haya buscado mantener (y profundizar) esa situaci√≥n de precariedad, bajo el pretexto de que lo contrario constitu√≠an obst√°culos para el desarrollo empresarial chileno. Recordada es su intervenci√≥n en la Enade de 2002, cuando como uno de los oradores principales de la cita llam√≥ ‚Äúa patalear, patalear y patalear, para no ahogarse‚ÄĚ, animando a los grandes empresarios a exigir al Gobierno flexibilizar a√ļn m√°s el mercado de trabajo, tanto en t√©rminos de adaptabilidad de la jornada como de fijaci√≥n de salarios, para disminuir los costos de contrataci√≥n. Buscaba que se le ‚Äúdiera √°nimo‚ÄĚ a los empresarios para invertir, en respuesta a lo que a su juicio la inoportuna reforma laboral del gobierno de Ricardo Lagos (2001), que, como se vio m√°s tarde, no hizo sino apoyar la posici√≥n empresarial al aumentar la flexibilizaci√≥n del uso de la fuerza de trabajo en t√©rminos de la jornada parcial y la funcionalidad, al tiempo que introduc√≠a la opci√≥n mercantilizar el derecho a huelga, al permitir a los empleadores abonar el valor de cada trabajador como pago a las organizaciones sindicales, para luego repartirlo entre los huelguistas.

Es que si algo encarna Paulmann como actor del neoliberalismo chileno, es a un tipo de empresariado que no s√≥lo concibe a los trabajadores en una posici√≥n subalterna a los intereses del capital, sino que, por sobre todo, considera que todo derecho laboral es subordinable a las prioridades de la acumulaci√≥n capitalista. De all√≠ su rechazo a la sindicalizaci√≥n, en la cual divisa apenas un lastre que obstaculiza el desarrollo econ√≥mico, especialmente en el comercio. Nada extra√Īo para el l√≠der de una industria que obtiene sus utilidades de la poco innovadora propuesta de comprar barato para vender m√°s caro, aunque sea a mayor escala.

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En tal circunstancia, el trabajador necesariamente debe ser visto como un recurso productivo más, posible de ajustar de modo flexible a los vaivenes internacionales que afectan a una economía tan abierta como la chilena. Por ello, cuando Paulmann desestima la existencia de sindicatos unificados o justifica los bajos salarios y la precariedad laboral como virtudes de la creatividad empresarial para abaratar costos, se hace eco de la propia legislación laboral con que se beneficiara tanto durante la década pasada.

Afirmando su convicci√≥n por mantener estas condiciones en el mundo del trabajo, y especialmente en el rubro del retail, a√Īos atr√°s lo sintetizaba en una intervenci√≥n incluida en un libro editado por La Moneda para conmemorar el Bicentenario:

‚ÄúNo podemos mantener normas laborales hechas a la medida del obrero hombre de las grandes empresas industriales y mineras. La mayor parte del empleo no est√° ah√≠. La mayor√≠a de los pobres trabaja por su cuenta y, por consiguiente, no pueden tener sindicato. Esa es la realidad (‚Ķ) Hay que permitir que cada emprendedor descubra de qu√© manera produce al menor costo y con la calidad que le permite prestar un servicio o producir un bien que tenga demanda en el mercado. Si las regulaciones obstaculizan esa libertad para encontrar la manera y el camino, se desperdicia la creatividad del empresario. Por consiguiente, esquemas organizativos como la subcontrataci√≥n tienen que ser vistos como una manera de ganar en eficiencia‚ÄĚ.

Solamente en los √ļltimos a√Īos, el Grupo Paulmann, considerando sus diferentes segmentos, cuenta a su haber en Chile una serie de episodios de abuso y enfrentamiento laboral. En 2012, al realizarse la primera huelga de los trabajadores de Jumbo, sus demandas anotaban cuestiones tan m√≠nimas como el establecimiento de turnos fijos para las trabajadoras con hijos menores de 5 a√Īos; un¬†m√≠nimo de $1.500 por hora¬†para los trabajadores part-time (en su mayor√≠a j√≥venes y mujeres due√Īas de casa); y un reajuste salarial a $215.000¬†para los trabajadores de planta.

Tales movilizaciones se producían tras meses de denuncias por malas condiciones laborales, que incluían a empleados del supermercado Santa Isabel trabajando bajo llave durante las noches y cobros a las cajeras por robos cometidos en las cajas de los supermercados, así como el no pago del sobre tiempo.

En 2015, el despido masivo de 6.000 trabajadores de Cencosud, aduciendo incertidumbre por los anuncios del gobierno de Michelle Bachelet o la cesantía provocada por el traspaso de parte importante de los servicios financieros del Banco París al Scotiabank al cerrarse varias de sus sucursales, demuestran la centralidad de la precariedad laboral en la industria del retail y en particular en Cencosud.

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Otra variable de ajuste y, no pocas veces, de abuso con que cuentan las empresas del retail son sus proveedores. En su mayor√≠a peque√Īos y medianos productores o intermediarios, las grandes empresas del retail les fijan precios, cuotas de venta y fechas de pago, al tiempo que suelen trasladarles el control de una parte de la fuerza de trabajo, que es justamente la m√°s afectada por la subcontrataci√≥n.

Ello fue claramente expuesto por Horst Paulmann en 2013, cuando afirm√≥ que era ‚Äúun sue√Īo‚ÄĚ del entonces ministro de Econom√≠a, Pablo Longueira, la idea de que las grandes empresas del retail pagaran a 30 d√≠as a los proveedores y no a 60, 120 √≥ 150 d√≠as como ocurre en algunos casos. Y es que, en definitiva, si el ‚Äúretail integrado‚ÄĚ y la oligopolizaci√≥n del comercio minorista por los gigantes del retail les permite un alto control sobre el acceso al consumo, tambi√©n les consiente trasladar buena parte de los costos a los otros miembros de la cadena productiva. Entre ellos, adem√°s de estar siempre los trabajadores en la primera l√≠nea, suman a una serie de pymes productoras que ‚Äúanhelan‚ÄĚ ser encadenadas a estas grandes empresas, puesto que, en caso contrario, pueden quedar marginadas de cualquier posibilidad de negocio.

En consecuencia, si bien es cierto que sobre todo tras ingresar a la OCDE en 2009 se han hecho esfuerzos por mejorar la calidad del trabajo, en especial disminuyendo los niveles de informalidad, lo cierto es que el boom de la industria del retail durante los a√Īos 2000 se produce en medio de los excesos que alientan la concentraci√≥n econ√≥mica, entre otras cosas, en base a manejos abusivos de los servicios financieros, flexibilidad y precariedad laboral y sometimiento de las empresas de menor tama√Īo. Es decir, todo un abanico de desregulaciones que permitieron una acumulaci√≥n originaria que hoy explica la existencia de algunos grandes grupos empresariales del retail como Paulmann.

- Costanera Center, el Estado y el empresario que decía no meterse en política

A comienzos de 2015, Horst Paulmann reaccionaba a los cuestionamientos surgidos en torno al financiamiento a campa√Īas pol√≠ticas otorgado por Penta y SQM, se√Īalando que ‚Äúun empresario no debe meterse en pol√≠tica‚ÄĚ. Frase que, propicia para el momento, se aleja bastante de los avatares que tuvo un episodio como la disputa que entre Cencosud y el Estado se gener√≥ por el financiamiento de las obras de mitigaci√≥n vial requeridas para la construcci√≥n del complejo Costanera Center.

Corr√≠a el a√Īo 2009 y a un a√Īo de desatarse la crisis subprime en los Estados Unidos, se detuvo la construcci√≥n de aquel complejo acusando un resguardo del plan de inversiones para hacer frente a una deuda por US$ 2.000 millones que aquejaba a Cencosud, y que se atribu√≠a a la propia crisis. La paralizaci√≥n coincid√≠a, adem√°s, con la modificaci√≥n que hac√≠a pocos meses se hab√≠a hecho del permiso de edificaci√≥n entregado a la compa√Ī√≠a -en vista del aumento de estacionamientos y de superficie de construcci√≥n que hab√≠a sido incluido a √ļltimo momento, y que difer√≠a del proyecto original aceptado en 200140-, el cual impon√≠a la necesidad de aumentar las medidas de mitigaci√≥n.

En 2007, Cencosud se hab√≠a abierto a negociar la posibilidad de generar una extensi√≥n de la estaci√≥n de metro Tobalaba que llegara hasta el centro comercial, para as√≠ privilegiar el transporte p√ļblico en una zona densa en autom√≥viles. Si bien en un comienzo existi√≥ acuerdo entre Paulmann y el ministro de Obras P√ļblicas de ese momento, Eduardo Bitr√°n, respecto a los montos, no hubo acuerdo con Metro S.A., desat√°ndose de all√≠ en m√°s (y hasta el 2009) una sucesi√≥n de cambios en los planes de mitigaci√≥n, que terminaron cuando √©sta √ļltima empresa propuso a Cencosud realizar trabajos de ampliaci√≥n en las estaciones Los Leones y Tobalaba, con el objeto de entroncar con el centro comercial.

El asunto del financiamiento era la piedra de toque, y fue justamente all√≠ donde ocurre el hecho m√°s llamativo, al producirse un giro en la posici√≥n del Estado, durante el primer gobierno de Michelle Bachelet. En efecto, si en mayo de 2008, su segundo ministro de Obras P√ļblicas, Sergio Bitar, se√Īalaba que el Gobierno no iba a ‚Äúsubsidiar a los que andan en esa zona y tengan autos; (porque) eso es subsidiar todo Chile a Santiago y los menos pudientes a los m√°s pudientes‚ÄĚ, meses m√°s tarde recular√°, y dar√° apoyo al financiamiento estatal. Ello, pese a que el financiamiento de varias de las mitigaciones que indicaba el estudio de impacto sobre el sistema de transporte urbano de 2008, no era negociable, y Cencosud se hab√≠a comprometido a implementarlas.

La trama conocida hoy indica que, pese a las quejas de Cencosud por su deuda y los efectos de la crisis, su estrategia consistió en usar la amenaza de paralización de sus actividades en medio de esta coyuntura internacional, para presionar por una reactivación del financiamiento del Gobierno. Básicamente, se aprovecharon los despidos masivos generados por la detención de las obras, en medio de un escenario en que el Gobierno comenzaba a aplicar políticas anticíclicas como medida para sortear los potenciales efectos del vaivén económico dentro de Chile.

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En base a esta posici√≥n de poder, tiempo despu√©s Paulmann plantear√≠a su negativa a pagar m√°s del 25% del costo total de las nuevas obras, reclamando que a otros proyectos como Isidora 3000, Torre Titanium o Santa Rosa de Las Condes no se les exig√≠a aquello. Por lo mismo, durante 2010 el primer ministro de Obras P√ļblicas, ahora de Sebasti√°n Pi√Īera, Hern√°n de Solminihac, se√Īalar√≠a que volver√≠an al plan original de un t√ļnel de dos pistas, dado que no habr√≠a aportes de Paulmann. Sin embargo, para sorpresa de todos, al arribar Laurence Golborne al ministerio, retomar√≠a la idea de que el puente lo pagaran los privados. Las obras se hab√≠an reactivado tras la primera vuelta de la elecci√≥n presidencial de 2009, al poco tiempo de haberse fijado su paralizaci√≥n, lo que de hecho comprobaba que la deuda de Cencosud no era la verdadera raz√≥n para la detenci√≥n de las obras.

Hasta hoy, y tras la apertura en 2012 de la torre que corresponde al centro comercial del complejo Costanera Center, siguen las dudas respecto al modo en que habrán de financiarse las obras de mitigación, especialmente las que Metro S.A. lleva adelante en estos momentos.

Ahora bien, m√°s all√° de estas disputas, que vuelven a retratar la afici√≥n del gran empresariado local por los subsidios estatales -incluso para una obra que es parte del desarrollo inmobiliario aparejado al crecimiento del retail y, en ese sentido, a la tendencia de esta industria en Chile a ser due√Īos de sus propios centros comerciales- y que tiene los rasgos de una intervenci√≥n urbana propia de los grandes capitales corporativos que quieren dar muestras de su poder, lo importante del conflicto radica en que la medida de presi√≥n que el empresario chileno-alem√°n us√≥ a su favor, adem√°s de valerse de los trabajadores despedidos para su maniobra de negociaci√≥n, fue posible por las propias medidas gubernamentales que lo ven√≠an favoreciendo desde antes.

En efecto, cuando en 2006 Ricardo Lagos, en su calidad de Presidente de la Rep√ļblica, instala la primera piedra del futuro complejo Costanera Center, el permiso para la construcci√≥n de √©ste a√ļn no hab√≠a sido otorgado. Durante el mismo a√Īo, el Congreso Nacional hab√≠a aprobado el proyecto de ley que, emanado desde la Presidencia, propuso entregar la nacionalidad por gracia al empresario, a prop√≥sito de su ‚Äúdestacada trayectoria empresarial y enorme contribuci√≥n al desarrollo econ√≥mico y social del pa√≠s, beneficiando uniformemente a los distintos sectores de la poblaci√≥n‚ÄĚ. Pero adem√°s, porque se destacaba que durante el 2003 ‚Äúreactiva el crecimiento econ√≥mico nacional, pues inicia nuevas √°reas de negocios dirigidas a nuevos segmentos de la poblaci√≥n.

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As√≠, adquiere los supermercados Santa Isabel, y crea la tarjeta ‚ÄėJumbo M√°s‚Äô. A su vez, construye grandes centros comerciales en Santiago, inaugurando Florida Center y Portal La Dehesa‚ÄĚ. Ya antes, en 2004, Paulmann hab√≠a sido reconocido en la Argentina, de manos de N√©stor Kirchner, con la Condecoraci√≥n de la Orden de Mayo en su grado de Comendador, por sus actividades a favor del bienestar del pa√≠s. Y es que, como se ha se√Īalado, el peso espec√≠fico que alcanza la industria del retail y especialmente el tama√Īo que ostenta Cencosud en el escenario chileno y latinoamericano, constituye una herramienta que tanto como puede jugar a favor de los gobiernos, puede ser usada en su contra y en contra de los recursos de los Estados, tal como lo demuestra el episodio de Costanera Center.

La relaci√≥n que Paulmann ha establecido con la pol√≠tica en los diferentes pa√≠ses en que opera, tiene rasgos de transversalidad m√°s all√° de los gobiernos. Es un activo miembro de las organizaciones gremiales en Argentina, Per√ļ y Chile, mientras en este √ļltimo pa√≠s es un antiguo miembro del Consejo Asesor del Centro de Estudios P√ļblicos (CEP). Adem√°s, √ļltimamente se ha sabido que tambi√©n es un activo financista de la pol√≠tica, que realiza aportes reservados a campa√Īas a trav√©s de diversas empresas vinculadas a Cencosud. Aportes que, siendo legales, no impidieron que, durante el pasado a√Īo, la justicia ordenara al Servel levantar el secreto de sus colaboraciones, a partir de la demanda interpuesta por un accionista minoritario del holding. Ello, sumado a sospechas que sindican a Paulmann como un antiguo colaborador de la UDI a trav√©s de Pablo Longueira.

La clave del Grupo Paulmann y Cencosud es la cantidad de bienes f√≠sicos y humanos con que cuenta. Las m√°s de 60.000 personas que trabajan en sus establecimientos, contribuyen a que alrededor del 19% de las personas empleadas en el pa√≠s est√°n en el comercio del retail, incluyendo todo tipo de empresas. Siendo esto fruto del crecimiento del sector en las √ļltimas d√©cadas, es tambi√©n el modo encontrado por empresarios como Paulmann, sin tradici√≥n familiar ni estirpe pol√≠tica, para incidir en √©sta √ļltima y en los pa√≠ses en que invierte.

3.- Poder basado en una integración social espuria

Analizar la posición económica del Grupo Paulmann implica tener en consideración al menos dos características. La primera es que exhibe diferencias relevantes en relación a los procesos de expansión de los grandes grupos empresariales. Por un lado, Luksic y Angelini se posicionan en varias de las ramas más importantes de la economía, mientras los Matte cuentan con un ancla en el sector forestal, al tiempo que desarrollan un fuerte proceso de integración vertical en torno a ella, el cual complementan con la producción de un fuerte dispositivo de reproducción ideológica y cultural.

En tal sentido, en esos casos se est√° ante grupos con ‚Äúvisi√≥n de Estado‚ÄĚ, y con una capacidad efectiva de representar sus intereses ante el sistema pol√≠tico. Distinto al caso de Paulmann, cuya relevancia pol√≠tica, m√°s all√° de momentos puntuales, es menor, en tanto sus mecanismos para ejercerla muestran un car√°cter bastante menos org√°nico que los de los grupos ‚Äúgrandes‚ÄĚ.

Respecto a la influencia pol√≠tica de Paulmann, aunque parece ser que tambi√©n se expresa en el financiamiento de campa√Īas pol√≠ticas, se asienta antes que todo en las propias caracter√≠sticas del negocio en que se desenvuelve. Habiendo operado como actor relevante en la transformaci√≥n de las pr√°cticas de consumo masivo en el Chile de la segunda mitad del siglo pasado, su gran logro, no obstante, es haber capitalizado, a su vuelta al pa√≠s, los beneficios de esta nueva cultura consolidada al calor de la utop√≠a concertacionista por obtener integraci√≥n social a trav√©s del consumo y, por sobre todo, al aprovechar los mecanismos financieros con los cuales se alent√≥ aquella operaci√≥n. El avance de esa f√≥rmula, si no integr√≥, s√≠ termin√≥ por imponer entre la mayor√≠a de los chilenos a las tiendas del retail ‚Äďen todas sus variantes- como los espacios para ejercer el consumo, al tiempo que, de hecho, se instituy√≥ el consumo de bienes y servicios como el modo de acceder a los beneficios de la modernizaci√≥n econ√≥mica.

Al llegar el nuevo milenio, ese tr√°nsito permiti√≥ no s√≥lo que la Concertaci√≥n obtuviera crecimiento econ√≥mico manteniendo la desarticulaci√≥n social y pol√≠tica de la dictadura ‚Äďal convertir a los ciudadanos en consumidores-, sino que la propia industria del retail y, entre sus miembros, el grupo Paulmann, experimentaran una expansi√≥n espectacular en pocos a√Īos, que devel√≥ los hasta ese momento poco explotados nichos de acumulaci√≥n que el rubro escond√≠a.

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El problema, sin embargo, es que esa explotaci√≥n, que parad√≥jicamente se mostraba como la realizadora del anhelo de la integraci√≥n, termin√≥ sustent√°ndose en la desregulaci√≥n y los excesos, sobre todo vinculados al tipo de trabajo que estas empresas entregan a sus empleados y al abuso que ellas ejercen sobre sus proveedores. Si la profesionalizaci√≥n de la gesti√≥n durante los 2000 -tal como sucedi√≥ en Cencosud- disminuy√≥ la rotaci√≥n de las estructuras de mando, no supuso un cambio sustantivo en las condiciones de trabajo de las jerarqu√≠as subalternas. Por el contrario, la capitalizaci√≥n de los a√Īos de expansi√≥n del consumo que la industria del retail aprovechara en la d√©cada pasada, se vali√≥ de esos excesos para sacar el m√°ximo provecho a la coyuntura. As√≠, mayor consumo ‚Äďmediado por tarjetas de cr√©dito- y mayor abuso laboral y comercial con las empresas de menor tama√Īo, permiti√≥ el arribo a los puestos de avanzada del mapa de la extrema riqueza chilena, sobre todo a Horst Paulmann.

Pero adem√°s, si en las √©pocas de bonanza las dimensiones y el dinamismo ‚Äďlaboral e inmobiliario- de una industria como la del retail, mostr√≥ ser una herramienta a tener en cuenta por los gobiernos, relevando el papel de estos emprendedores por su capacidad para crear trabajo y transformar las ciudades con nuevos edificios, en las etapas de crisis, tal influencia pol√≠tica se convirti√≥ en una carta disponible de este empresariado para negociar, por ejemplo, el acceso a subsidios estatales. De tal suerte, surgido de la propia promoci√≥n estatal al consumo como particular f√≥rmula de integraci√≥n, el neoliberalismo chileno propici√≥ la formaci√≥n de un empresariado que, como Paulmann, defiende valores escasamente integradores, tal como lo demuestran sus actitudes y estrategias contra los trabajadores.

Descarga aquí el informe completo con citas académicas en formato PDF (2.1 MB)

Autores: Andr√©s Bustamente, Soci√≥logo de la PUC ‚Äď Sebasti√°n Caviedes, Licenciado en Sociolog√≠a de la U. de Chile
Centro de Estudios de la Fundación Nodo XXI
Autorizado para su publicación en BioBioChile.

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