Combatientes kurdos iraquíes llegaron el jueves a la frontera turcosiria y esperan viajar a Kobane para apoyar a sus compañeros de armas en su lucha contra los yihadistas, que atacan esa ciudad desde hace seis semanas.

Unos 40 vehículos que transportaban a los refuerzos de peshmergas fuertemente armados llegaron antes de la madrugada a la ciudad turca de Suruç, a unos 10 km de la frontera, donde se unieron a otro contingente que llegó poco antes en avión desde el Kurdistán iraquí.

Los peshmergas -unos 150 en total según los medios turcos- se encontraban cerca del mediodía en un depósito situado en el límite de Suruç, vigilado por las fuerzas de seguridad turcas, constató un fotógrafo de la AFP.

No se han dado informaciones sobre la fecha en la que franquearán la frontera para viajar a Kobane, que se ha convertido en el símbolo de la resistencia contra los yihadistas del grupo ultrarradical sunita Estado Islámico (EI) que tratan de expandir su dominio territorial en Siria e Irak.

El convoy terrestre de los peshmergas, cargado de armas pesadas, que el miércoles había atravesado la frontera turco-iraquí, llegó a Suruç, a 400 km de distancia, después de un lento periplo durante el cual fue aclamado por miles de kurdos de Turquía.

En Suruç unos 2.000 kurdos de Turquía o refugiados de Kobane que esperaban a los peshmergas gritaron “¡Kobane será un cementerio para el EI!”.

BOMBARDEO INTENSIVO DEL FRENTE NORTE

Según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), la llegada de los peshmergas a Kobane fue retrasada por los intensos ataques del EI contra el frente norte de Kobane, defendida desde el 16 de septiembre por la principal milicia kurda de las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG), con el crucial apoyo aéreo de la coalición internacional.

“El EI bombardeó violentamente durante la noche el sector fronterizo con obuses de mortero y artillería pesada, y lanzó un nuevo ataque contra un barrio del norte, cerca del puesto fronterizo con Turquía”, que fue rechazado por las YPG, declaró el director del OSDH, Rami Abdel Rahman.


El bombardeo del frente norte de esa ciudad, situada a aproximadamente 1 km de la frontera turca, se reanudó el jueves de mañana con la misma intensidad, agregó Rahman, señalando un número no determinado de muertos en filas del EI, cuyos “cadáveres permanecen en las calles durante muchas horas antes de ser retirados”.

El general norteamericano retirado John Allen, que coordina la coalición internacional antiyihadista, afirmó el miércoles que los refuerzos “impedirían” la caída de Kobane.

El gobierno turco, presionado por Estados Unidos, autorizó la semana pasada el paso de refuerzos peshmergas por su territorio.

Estos últimos están precedidos por entre 50 y 150 hombres, según las fuentes, del Ejército Sirio Libre (ELS), surgido de la oposición moderada al régimen del presidente sirio Bashar al Asad, que llegaron a Kobane el miércoles atravesando la frontera turca.

Uno de los objetivos de los yihadistas es apoderarse de los barrios del norte para bloquear la vía hacia Turquía y aislar a Kobane.

El grupo yihadista combate en varios frentes en Siria, devastada desde hace tres años por una guerra civil.

En el vecino Irak, cientos de soldados iraquíes y combatientes progubernamentales continuaban sus preparativos para lanzar un asalto contra la estratégica ciudad de Baiji, controlada por el EI, donde se encuentra la principal refinería del país, según oficiales.

El EI, acusado de limpieza étnica y de crímenes contra la humanidad por la ONU, aprovechó la guerra civil en Siria, la inestabilidad política y la falta de seguridad en Irak, para apoderarse de grandes territorios en ambos países, donde hace reinar el terror, cometiendo violaciones, secuestros, ejecuciones y crucifixiones.