Notas
¬ŅSueles olvidar d√≥nde dejas las cosas? Descubre qu√© dice la ciencia sobre este fen√≥meno
Publicado por: Víctor Schwencke
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No importa si son las llaves, nuestro tel√©fono, la billetera o los lentes. Son todos objetos valiosos y que extra√Īamente suelen “perderse” con una facilidad que sorprende. Ahora, la ciencia intenta explicarlo, concluyendo que nuestros genes ser√≠an los culpables.

Al respecto, la cadena brit√°nica BBC se√Īala que seg√ļn un reciente art√≠culo del Wall Street Journal, las fallas de memoria no discriminan por edad y los genes tendr√≠an una parcial responsabilidad.

El estudio, que tuvo lugar en Alemania, consider√≥ la aplicaci√≥n de un sondeo a 500 personas, a las que se les tomaron muestras de saliva y como resultado arroj√≥ que un 75% de los participantes “olvidadizos” ten√≠an una variaci√≥n del gen receptor de dopamina D2 (DRD2).

En esta l√≠nea, el investigador en psicolog√≠a y neurociencia de la Universidad de Bonn, Sebasti√°n Markett, se√Īal√≥ que el efecto de olvidar las cosas “puede explicarse por efectos gen√©ticos, que probablemente implican una decena de variaciones gen√©ticas”.

Por otra parte, el profesor de psicolog√≠a la Universidad de Harvard, Daniel Schacter, ubica el origen del olvido en “una ruptura en la interface entre la atenci√≥n y la memoria”. Esta ruptura precisamente es abordada en el art√≠culo del WSJ aludiendo a que existen dos motivos: “cuando no logramos activar nuestra memoria para codificar lo que estamos haciendo -por ejemplo, d√≥nde dejamos las llaves o la agenda- o cuando tratamos de acceder a ese recuerdo”.

Al codificar una memoria, un sector de nuestro cerebro llamado hipocampo, registra una especie de fotograf√≠a que se a√Īade a un grupo de neuronas para activarse cuando sea necesario.

A ese proceso de codificaci√≥n, asegura BBC, debemos estar atentos. “Si nuestro estado mental cuando tratamos de acceder a esa memoria es distinto al estado mental durante la codificaci√≥n, podemos tener un problema”.

Por lo mismo, el artículo proporciona algunos consejos para evitar provocarnos un dolor de cabeza al intentar recordar dónde quedaron las llaves del auto o dónde dejamos lo que llevábamos en nuestras manos hace tan sólo unos segundos.

En primer lugar, debemos depositar nuestros objetos en lugares relacionados a su uso. Por ejemplo, si acostumbramos a perder nuestros lentes ópticos de lectura nocturna, lo ideal es que lo dejemos sobre el velador o cerca de la cama, para así asociar el objeto al uso que queremos darle.

En segundo lugar, y como consejo m√°s curioso, el profesor de psicolog√≠a de la Universidad de Washington, Mark McDaniel, llama a “pensar o incluso decir en voz alta: Estoy guardando mi billetera en el caj√≥n del escritorio”, para recordar m√°s tarde en qu√© lugar dejamos este objeto.

Por √ļltimo, otra recomendaci√≥n es “visualizar la tarea asoci√°ndola con algo del ambiente que espera encontrar cuando la cumpla”. Si quieres comprar verduras o pollo, imagina esos productos e incluso el lugar f√≠sico donde los comprar√°s. As√≠ podr√°s recordar y asociar f√°cilmente el objeto que, debido a los genes, poco cuesta olvidar.

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