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Casinos hacen √ļltimas apuestas en Ecuador tras referendo que los prohibi√≥
Publicado por: Agencia AFP
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Durante una década Santiago Varela se volvió un experto en mantenimiento de máquinas tragamonedas, pero esta competencia de poco le servirá cuando los casinos cierren sus puertas en Ecuador, donde un referendo prohibió su operación.

Este t√©cnico electr√≥nico de 30 a√Īos trabaja desde hace diez en el casino de un hotel del norte de Quito, donde programa y repara las m√°quinas, autoriza pagos a los clientes y anima eventos especiales, con lo que redondea un ingreso mensual de 800 d√≥lares.

“La electr√≥nica se renueva todo el tiempo. He tenido cursos de actualizaci√≥n de m√°quinas, pero eso me sirve s√≥lo para los casinos, no puedo aplicarlo en otro lugar”, afirm√≥ Varela con preocupaci√≥n a la AFP.

Otras 179 personas trabajan con él en este establecimiento, proscrito tras la consulta popular del 7 de mayo por iniciativa del presidente Rafael Correa, que asegura que las salas de juego deterioran moralmente a la sociedad, generan deudas ilegales, evaden impuestos y son usadas para lavar dinero.

Los resultados del plebiscito, que además incluía reformas a la justicia y regulaciones a la prensa, serán proclamados por la corte electoral el lunes al terminar de resolver varias impugnaciones, con lo que empezará el proceso de liquidación de casinos.

Unas 3.200 personas trabajan en los 32 establecimientos constituidos legalmente en Ecuador, donde la ley autoriza su funcionamiento sólo en hoteles cinco estrellas, dijo a la AFP el vicepresidente de la Asociación de Casinos y Bingos (Ascabi), Jorge Castro.

El directivo y también gerente del local donde trabaja Varela sostiene que la medida afectará a otras 22.000 personas vinculadas a la actividad como proveedores. A las que se suman los empleados de un centenar de clubes ilegales.

Frente a ello, Ascabi propuso al gobierno concederle hasta cinco a√Īos de gracia para recuperar inversiones que calcula en unos 180 millones de d√≥lares -realizadas mayoritariamente por firmas extranjeras- o el pago de una indemnizaci√≥n que deber√≠a “traer a valor presente” ese monto.

A√ļn no ha habido una respuesta, seg√ļn Castro, quien no descarta acciones para demostrar que fue ilegal que la Corte Constitucional cambiara la pregunta sobre los casinos, d√°ndole alcance nacional y no por jurisdicciones como propuso inicialmente el gobierno socialista.

Seg√ļn Ascabi, sus socios pagan entre 13 y 15 millones de d√≥lares al a√Īo en impuestos, el equivalente a 30% de sus ingresos.

Y así como los empresarios barajan salidas, Varela ha empezado a buscar un nuevo empleo, pero los resultados no son alentadores.

“Me ofrecen 400 d√≥lares, pero en la educaci√≥n de mi hija gasto 200 y 160 en arriendo (alquiler). No me alcanzar√≠a”, cont√≥ el t√©cnico, incr√©dulo frente a la promesa de Correa de que no abandonar√° a los afectados. “La realidad es que no se han creado nuevas plazas de trabajo”, dijo.

El gobierno discute medidas para enfrentar el problema, y de momento anunció un plan que prevé capacitación, reubicación laboral y créditos para actividades productivas.

“No creo en eso, se han escuchado algunas opciones, pero nada concreto”, opin√≥ Andrea Cabezas, de 21 a√Īos, cajera y compa√Īera de trabajo de Varela que gana 350 d√≥lares con los cuales financia sus estudios superiores y mantiene a una hija.

Lo que sí tienen garantizado estos trabajadores es la solidaridad de los clientes, a quienes les preocupa su futuro incluso más que quedarse sin dónde darle rienda suelta al azar.

“Me quedar√© en mi casa, pero no estoy de acuerdo con que cierren. ¬ŅQu√© va a ser de toda esta gente que se queda sin trabajo s√≥lo porque al presidente no le gusta el juego?”, se pregunt√≥ una sexagenaria que acude a diario al casino.

“No tengo nada contra Correa, lo respeto, es mi presidente, est√° haciendo cosas muy buenas, pero es m√°s importante que se preocupe por la gente que va a quedarse sin empleo y por la que viene aqu√≠ para llevar algo a su casa”, se√Īal√≥ a su vez Teresa Medranda, una vendedora de cosm√©ticos de 50 a√Īos.

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