Con nota 6 fue calificada la Policía de Investigaciones, en el ítem de la encuesta entre 1 y 7, sobre la labor de autoridades e instituciones en la Octava Región.

Es la más alta puntuación y de este modo fue el organismo mejor evaluado dentro de las ramas de las Fuerzas Armadas y de Orden.

Todo esto es a más de un mes de ocurrido el terremoto y posterior tsunami, donde los habitantes de Concepción calificaron, entre otras cosas las decisiones tomadas en las horas y días posteriores a la catástrofe, así como también el trabajo y liderazgo de las instituciones, en la encuesta de Biobárometro de la Universidad Católica de la Santísima Concepción y el Diario El Sur.

Los habitantes de las ciudades más devastadas, por estas catástrofes naturales, no sólo sufrieron el desplome de viviendas, edificios y caminos, sino que además experimentaron una ola progresiva de saqueos. Es por esto, que la encuesta graficó el sentir de la comunidad penquista, quienes expresaron que lo peor de lo ocurrido fueron los saqueos, lo que estuvo directamente relacionado con el temor en los barrios.

En este contexto, el jefe nacional de Asuntos Públicos, subprefecto Alfredo Espinoza, presente en la región los días de la catástrofe, señaló que “la encuesta a mi juicio, viene a renovar el trabajo que hace la PDI, más aún desde ocurrida la catástrofe, ya que en la VII y VIII Región se concentró gran cantidad de recursos humanos, sumados a los recursos ya existentes” y agregó que durante los días posteriores al terremoto hubo un trabajo planificado de gran sacrificio y entrega, por parte de todo el personal institucional, sobretodo entendiendo que atendieron a las víctimas de la catástrofe natural, de la cual ellos también formaban parte.

“En la encuesta se ha hecho una evaluación espectacular de trabajo que hemos realizado, ya que fue muy bien evaluada por la comunidad, y reconoce el trabajo aplicado por la PDI a través de esta herramienta metodológica”, indicó Espinoza.

Cabe resaltar que los días posteriores a la catástrofe, surgió el fenómeno de “las balizas azules”, las cuales tanto en la VII y como la VIII Región entregaban seguridad durante la noche a aquellas personas que temían tanto a las réplicas como a los saqueos dentro de sus barrios.

“La gente no estaba acostumbrada a ver una presencia tan masiva de la PDI, en ambas regiones era impresionante la cantidad de balizas azules que resguardaban la noche, así se gestó el acercamiento más latente con la comunidad, generando una relación más cercana con los oficiales quienes bajaban de los carros policiales a conversar, disipar las dudas y tranquilizar a los vecinos, sobre todo en el tema de los saqueos”, expresó el jefe nacional de Asuntos Públicos.