Una investigación en curso en Cuba puso en un corralito financiero a las empresas extranjeras acusadas de participar en el empleo extraoficial de aviones del Gobierno para trabajos en el exterior. Entre los empresarios afectados con la medida se encuentra el chileno Max Marambio, quien tras 17 años de negocios en la isla debió cerrar sus dos fábricas.
Empresas extranjeras que operan en Cuba tienen congelados los manejos de sus fondos en la isla, en una medida que ha sido definida como “corralito financiero”.
Una medida aplicada por el gobierno de Raúl Castro que busca una cesación de los pagos a las empresas involucradas hasta enero de 2011.
El ministro de relaciones Exteriores de nuestro país, Alfredo Moreno, se refirió a la situación que también afecta a empresas chilenas, entre ellas, dos de propiedad de Max Marambio -ex jefe de campaña de Marco Enríquez-Ominami- y afirmó que por el momento no tienen ninguna petición de cooperación de parte de los afectados.
Postura que compartió la ministra Secretaria General de Gobierno, Ena Von Baer, quien señaló que para el Gobierno de Sebastián Piñera la preocupación por la integridad de las empresas chilenas en el mundo es permanente .
El “corralito” financiero ha afectado desde 2009 a una serie de empresas extranjeras que han invertido en Cuba y, según la bloguera cubana Yoani Sánchez, ha hecho que muchos inversionistas abandonen la isla ante los sucesivos impagos.
De hecho, después de 17 años instaladas en Cuba, Marambio se vio obligado a cerrar sus dos fábricas en la isla y despedir a 500 trabajadores. El gobierno de Raúl Castro congeló pagos por 30 millones de dólares, pero él no se ha querido referir al tema.
En conversación con CNN Chile, la bloguera Sánchez denunció que con la paralización de la empresa Río Zaza, operada por Marambio en sociedad con el gobierno de la isla, la leche ha comenzado a escasear en Cuba y persiste una investigación que implica a militares.
El domingo pasado, el Presidente cubano Raúl Castro reconoció el grave momento por la que atraviesa la economía de la isla durante un discurso ante el Noveno Congreso de las Juventudes Comunistas.
En esa oportunidad, Castro admitió que la situación es “compleja”, que el gobierno no puede mantener subsidios a la población “excesivamente paternalistas” y que hay un millón de cubanos que sobran en las nóminas estatales.
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