La Casa Blanca dijo este martes que el aumento de los ataques con bomba en Irak no comprometerá su objetivo de retirar todas las tropas de combate hacia fines de agosto.

6 bombas explotaron el martes en Bagdad, dejando al menos 35 muertos, en la segunda ola de ataques sangrientos en 3 días, lo que podría significar que los insurgentes regresan con fuerza tras la pausa durante las elecciones en el país.

“Muchos esperaban que los insurgentes aprovecharían este periodo para romper el progreso, a la vez político y militar, que constatamos en Irak”, declaró a la prensa el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs.

Gibbs añadió que la Casa Blanca estaba en contacto con el embajador estadounidense en Bagdad, Christopher Hill, y el comandante de las tropas estadounidenses en Irak, general Ray Odierno.

Este último “piensa que esto no amenaza nuestra capacidad de reducir la presencia de fuerzas (militares) este año”, agregó el portavoz, e insistió en que Washington ponía una gran atención en los esfuerzos de los dirigentes iraquíes por formar un gobierno.

Estados Unidos invadió Irak a comienzos de 2003 alegando que el gobierno iraquí tenía armas de destrucción masiva. Las supuestas armas nunca fueron encontradas. Desde entonces mantiene tropas allí.