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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En Las Vegas, una mansión acogió a mujeres de talla grande en Pearadise, un refugio sin juicios. Sin embargo, la docuserie "Big Girls Wanted" arroja acusaciones de coacción y explotación por parte de su fundador, Stefan Wilhelmy, quien niega las presiones para aumentar de peso. La casa ganó popularidad en redes, pero el documental revela testimonios de incentivos para engordar y comportamientos sexuales inapropiados. Aunque Wilhelmy defiende su intención de transmitir positividad, las antiguas integrantes denuncian una dinámica oscura en la mansión, donde el cuerpo se convierte en objeto de fetiche.

En Las Vegas, una mansión de seis habitaciones se convirtió en refugio para mujeres de talla grande que buscaban vivir sin las miradas, comentarios y prejuicios que enfrentaban fuera de sus muros. Sin embargo, detrás del discurso de aceptación corporal de Pearadise, una nueva docuserie expone acusaciones de coacción, explotación y presiones para aumentar de peso, además de cuestionamientos contra su fundador, Stefan Wilhelmy.

La historia quedó bajo la lupa de Big Girls Wanted: Escaping Pearadise, documental de Investigation Discovery (ID) que recoge testimonios de antiguas integrantes de la comunidad y también la versión de Wilhelmy, quien niega haber obligado o presionado a las mujeres que pasaron por su casa.

Pearadise nació en 2020 y rápidamente ganó popularidad en redes sociales. De acuerdo con ID, llegó a reunir casi 250 mil seguidores en TikTok, donde sus integrantes aparecían en bikini, disfrutando de la piscina, compartiendo comidas y mostrando una vida comunitaria sin complejos por su peso.

La casa incluso cuenta con mobiliario adaptado para cuerpos de mayor tamaño, como camas y tumbonas más resistentes. Según explica Pearadise en su sitio web, la intención era construir un espacio donde las personas pudieran sentirse “tranquilas, seguras, aceptadas y libres de vergüenza”.

El lado positivo de Pearadise: aceptación y comunidad

El alemán Stefan Wilhelmy, empresario que hizo fortuna gracias a una tecnología para automóviles descapotables, creó la comunidad después de enfrentar críticas por su propia atracción hacia mujeres de talla grande.

Desde su perspectiva, Pearadise permitió que mujeres acostumbradas a recibir cuestionamientos por sus cuerpos encontraran un espacio de confianza y sororidad.

“Mi única intención con ‘Pearadise’ era simplemente transmitir positividad”, asegura Wilhelmy en el documental. “Puedo afirmar con seguridad que el efecto que ha tenido en tantas personas no tiene precio”.

La fotoperiodista Emily Kask, quien pasó varias semanas viviendo en la mansión cuando tenía 27 años, también reconoce que esa comunidad existe. Según relató al Daily Mail, muchas residentes se apoyaban entre ellas y algunas colaboraban para producir contenido destinado a redes sociales y plataformas para adultos.

“Promocionan su contenido y colaboran entre sí en Pearadise, o se ayudan mutuamente en la filmación de alguna manera. Eso forma parte de la hermandad que se crea allí”, explicó Kask.

Para Wilhelmy, incluso ese fenómeno representa una muestra de confianza. El empresario asegura que algunas mujeres llegaban tímidas, pero después comenzaban a sentirse atractivas y deseadas al convivir con otras residentes.

El lado oscuro que acusa el documental

El problema, según antiguas integrantes y el documental, aparece cuando esa búsqueda de aceptación corporal comienza a mezclarse con el feederismo, un fetiche asociado a la alimentación y al aumento de peso.

La docuserie aborda testimonios de mujeres que aseguran que dentro de la comunidad existían incentivos para engordar, incluso a costa de su salud. También recoge acusaciones contra Wilhelmy por supuestos comportamientos sexuales inapropiados, algo que él niega.

Ivy Colligan, quien llegó a Pearadise cuando tenía 25 años, asegura que la dinámica dentro de la mansión era diferente a la imagen que proyectaba en internet.

“En Pearadise, te va introduciendo poco a poco en su fetiche”, afirmó Colligan sobre Wilhelmy. Según su testimonio, mantener relaciones sexuales con el dueño de la casa “no era obligatorio”, pero “se sentía como una regla tácita”.

“Stefan quiere un harén de mujeres gordas entre las que pueda elegir a diario”, agregó.

Kask también entregó una advertencia sobre las jóvenes que pueden llegar atraídas únicamente por el mensaje de aceptación corporal. Durante su estadía observó que muchas residentes tenían poco más de 20 años y pesaban entre 400 y 600 libras, aproximadamente 181 a 272 kilos.

“Creo que hay un lado oscuro en lo que sucede en Pearadise”, sostuvo. “Allí no se impone la producción de películas para adultos, pero está muy presente en toda la casa”.

Una vida transmitida por internet

Otro elemento que llamó la atención de Kask fue la constante exposición. Wilhelmy cuenta con cámaras de seguridad en las áreas comunes y exteriores, aunque asegura que no existen dispositivos en dormitorios ni baños.

Además, Pearadise realiza transmisiones en vivo de diferentes momentos de la jornada. Según Kask, las emisiones comenzaban habitualmente durante las comidas y podían extenderse durante gran parte del día. Algunos espectadores incluso preguntaban por integrantes específicas cuando no aparecían frente a la cámara.

Wilhelmy sostiene que las cámaras de seguridad no forman parte de esas emisiones y que las transmisiones se realizan mediante un teléfono móvil. También afirma que las mujeres conocen la ubicación de los dispositivos instalados en la propiedad.

El fundador rechaza además cualquier acusación de coerción. “Jamás ‘esperé’ ni ‘presioné’ a nadie para que hiciera nada aquí, especialmente de índole adulta”, afirmó.

En 2021, Wilhelmy demandó a cinco mujeres después de que ellas lo acusaran públicamente de convertir Pearadise en un espacio inseguro y formularan graves acusaciones en su contra. Él exigió un millón de dólares por daños y perjuicios y negó los señalamientos. Las mujeres recurrieron a las protecciones Anti-SLAPP de Nevada y el tribunal finalmente desestimó la demanda.

Para Kask, ahí reside la contradicción que atraviesa toda la historia: Pearadise puede entregar a algunas mujeres una comunidad que nunca habían encontrado, pero esa sensación de empoderamiento también puede confundirse con un entorno donde su cuerpo se transforma en contenido y objeto de fetiche.

“Se distorsiona con la idea de empoderamiento, porque en ese momento eso se siente como empoderamiento”, reflexionó la fotoperiodista.

Así, Big Girls Wanted: Escaping Pearadise pone bajo la lupa la delgada línea entre aceptación corporal, negocio y fetichización que rodea a una mansión que durante años mostró en redes sociales la imagen de un paraíso para mujeres que no encontraban su lugar fuera de ella.