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2 mil adultos mayores marcharon para pedir a Maduro más medicinas y un "mejor país"

Agence France-Presse
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A paso lento, con bastón o en silla de ruedas, unos 2.000 abuelos venezolanos desafiaron este viernes las barreras y el gas pimienta de la policía en Caracas, para exigir al presidente Nicolás Maduro medicinas y un “mejor país” para sus nietos.

Convocada por la oposición, la “marcha de los abuelos”, en el este de Caracas y otras ciudades del país, tocó una fibra sensible, la crisis de salud, un día después de que la ministra Antonieta Caporale fue destituida tras divulgar preocupantes cifras oficiales sobre el deterioro del sector.

No queremos dictadura, sino una vejez digna, medicinas, comida y libertad“, dijo a la Agence France-Presse, Lourdes Parra, de 77 años, quien llevaba de capa una bandera venezolana y un letrero que decía: “Esta abuelita está arrecha (enojada) y sigue en pie por su país”.

La marcha fue bloqueada en una estratégica avenida la ciudad por agentes con escudos, lo que originó un forcejeo. Un anciano con gorro de San Nicolás les gritaba: “¡Somos abuelos, déjennos pasar. Respeten, carajo!

Exaltados, algunos hombres y mujeres mayores lanzaron golpes e insultos. “¿Vas a golpear a tus papás? ¡Somos una pila de viejos!”, gritaron algunos a los policías, que dispersaron gas pimienta para hacer retroceder a la multitud.

Pero el gobierno realiza una concentración de adultos mayores en el centro de Caracas, que encabezaban dirigentes del gobierno, gritando vivas a Maduro y al fallecido presidente venezolano Hugo Chávez (1999-2013).

“Con Chávez y Maduro, los abuelos están seguros“, gritan frente al palacio presidencial de Miraflores.

El gobierno reivindica haber otorgado seis millones de pensiones, pero la oposición asegura que han sido carcomidas por la inflación, que según el FMI cerraría este año en 720%.

Según encuestas privadas, siete de cada diez venezolanos rechaza la gestión de Maduro.

“No tengo medicinas”

Los abuelos insistieron en marchar hacia la sede de la Defensoría del Pueblo, pero las protestas opositoras, que desde el 1 de abril dejan 38 muertos, no han logrado llegar al corazón de la capital, donde están el palacio de Miraflores y las sedes de los poderes públicos.

“Esto es horrible, no tienen compasión ni de los viejitos”, dijo a la Agence France-Presse, Sandra Franchi, de 65 años, quien se limpiaba la cara con un pañuelo los restos del gas pimienta.

Con unas cajas de medicamentos vacías, Carlos Rivas, de 67 años, estaba en la primera línea de la marcha: “No tengo medicinas y la pensión no me alcanza para nada“, dijo a la AFP.

Según la Federación Médica Venezolana, los hospitales están funcionando con apenas 3% de los medicamentos e insumos requeridos, en tanto que la Federación Farmacéutica sostiene que la escasez de medicamentos llega a 85%.

El boletín que habría provocado la caída de la ministra de Salud reveló esta semana que mortalidad infantil aumentó 30,12% en 2016 y la materna un 65%, mientras repuntan enfermedades como la malaria.

“Un país libre”

En silla de ruedas, José Dacre, de 64 años, dijo haber ido a la la protesta porque tiene la obligación de “dejar a los muchachos un país libre”.

En choques cada vez más frontales, los antimotines suelen lanzar bombas lacrimógenas y chorros de agua a presión, a los que jóvenes manifestantes, encapuchados y con escudos de madera y metal, responden con piedras, cócteles molotov, bombas de pintura y hasta de excrementos.

Desde que estallaron las protestas para exigir la salida de Maduro -elegido hasta 2019-, los disturbios dejan además centenares de heridos y detenidos, de los cuales un centenar fueron enviados a prisión por orden de tribunales militares.

Las protestas exigen elecciones generales y rechazan una Asamblea Nacional Constituyente que convocó Maduro el 1 de mayo.

Maduro acusa a la oposición de declarar una “insurgencia armada” para darle un “golpe de Estado” y dijo que para “lograr la paz” y “derrotar a los violentos”, impulsa una Constituyente “popular”, que la oposición considera un “fraude” para evadir elecciones y afianzarse en el poder.

“Nada ni nadie nos va a detener, lograremos neutralizar esta emboscada. Venezuela exige que cese la ‘guarimba’ (protesta violenta), el llamado al golpe de Estado“, advirtió el presidente.

El gobierno acusa a Estados Unidos y a la Organización de Estados Americanos (OEA) de “apoyar” los “actos vandálicos de la oposición”.

La oposición mantiene repleta su agenda de protestas y convocó para el sábado a caravanas de vehículos, bicicletas, motos y hasta a caballos en todo el país, y el domingo a una marcha con motivo del Día de la Madre.

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