Artes y Cultura
Thomas Sanderling se despide con Bach y Beethoven luciendo su clase orquestal
Publicado por: Johnny Teperman
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El maestro germano, de dilatada carrera, ofreci√≥ el reciente fin de semana un concierto de gran inter√©s y lucimiento en el Teatro CEAC de la U. Chile, el cual incluy√≥ el ‚ÄúMagnificat‚ÄĚ de Bach y la Sinfon√≠a N¬į2 de Beethoven, al frente de la Orquesta Sinf√≥nica de Chile, la Camerata Vocal de la Universidad de Chile y cuatro solistas cantantes.

Inicialmente, el programa estuvo dedicado al muy conocido y hermoso Himno de Acci√≥n de Gracias, el “Magnificat”, de Johann Sebastian Bach, m√ļsica vocal sacra concebida en ofrenda a la Virgen Mar√≠a, similar a una cantata.

Compuesto hacia 1733, el ‚ÄúMagnificat‚ÄĚ de Bach fue concebido en la etapa de sus √ļltimos a√Īos en Leipzig, en la cual se desempe√Ī√≥ como Kantor en la Escuela Santo Tom√°s y Kapellmeister (director musical de capilla). Dividida en doce partes, la obra, compuesta en la tonalidad de Re Mayor, junto a su versi√≥n para coro y orquesta, comprende una dotaci√≥n instrumental de 3 trompetas (cuya enfoque sonoro en esta ocasi√≥n fue de excelencia), 2 oboes, flauta traversa (tambi√©n de gran lucimiento), conjunto de cuerdas, que llevan a un grupo de sonidos muy calificados y un juego de recursos t√≠mbricos, mel√≥dicos, r√≠tmicos y din√°micos, que hacen que esta composici√≥n de s√≥lo 30 minutos de duraci√≥n, llegue a deslumbrar en cuanto a sonoridad.

En esta ocasi√≥n, se cont√≥ con la participaci√≥n de la Camerata Vocal de la Universidad de Chile, dirigida por el maestro Juan Pablo Villarroel, actuando como solistas los cantantes Claudia Pereira, soprano I; Soledad Mayor, soprano II; Mar√≠a Fernanda Carter, contralto; Felipe Catal√°n, tenor; y Arturo Jim√©nez, bajo; todos miembros de la agrupaci√≥n vocal e instructores del Coro Sinf√≥nico Universidad de Chile, que cumplieron sus roles con correcci√≥n, aunque con un enfoque triste de la trama, en general. Partes lucidas de la obra fueron las dos primeras: (“Glorifica”, coro), una introducci√≥n del “Magnificat” y el aria para soprano “Et exultavit spiritus meus” (Mi esp√≠ritu se regocija en Dios”).Las dos sopranos y la contralto cumplieron sin sobresalir y lo mejor del quinteto solista fue el bajo Arturo Jim√©nez. El tenor Felipe Catal√°n se ci√Ī√≥ bien a su rol, sin destacar mayormente.

Despu√©s del intermedio, la Orquesta abord√≥ la Segunda Sinfon√≠a de Beethoven, compuesta entre 1801 y 1802, y escrita en gran parte en Heligenstadt, localidad donde el compositor se traslad√≥ en b√ļsqueda de salud ante los primeros s√≠ntomas serios de sordera. Dedicada al Pr√≠ncipe Lichnowski, fue estrenada bajo la direcci√≥n del compositor en Viena, en abril de 1803.

La formaci√≥n orquestal tuvo su base fuerte y de sonido muy puro y vibrante en las cuerdas, aunque el resto de quince intrumentos de las otras tres familias, no desenton√≥. Hubo una buena labor del director alem√°n y el grupo de m√ļsicos llev√≥ a la Sinfon√≠a de Beethoven a gran altura, en forma pareja en sus cuatro aplaudidos movimientos: I. Adagio molto.Allegro con br√≠o. II. Larghetto. III. Scherzo. Allegro y IV Allegro molto. Los concertinos Alberto Dourtheee√© y H√©ctor Viveros, tuvieron un impecable comportamiento.

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