Artes y Cultura
Jueves 05 abril de 2018 | Publicado a las 07:30 · Actualizado a las 09:23
A 200 a√Īos del Abrazo de Maip√ļ: "Gloria al salvador de Chile"
Publicado por: Max Duhalde
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Bernardo O¬īHiggins estaba herido. La batalla de Cancha Rayada lo tom√≥ por sorpresa, al igual que a todos los soldados independentistas. Mariano Osorio reun√≠a sus fuerza en Santiago, le hab√≠a llegado apoyo desde el Virreinato por el sur de Chile. Se aproximaba la batalla final, y la responsabilidad y liderazgo estaba en el argentino, Jos√© de San Mart√≠n.

A 200 a√Īos de la batalla de Maip√ļ, quieran o no, Jos√© de San Mart√≠n lider√≥ la √ļltima batalla, quieran o no, √©l gui√≥ el triunfo en Maip√ļ. A muchos se les olvida que el Ejercito Libertador de Los Andes estaba compuesto por m√°s argentinos que revolucionarios chilenos, y que O¬īHiggins, en liderazgo pol√≠tico y militar, se encontraba por debajo de San Mart√≠n. La independencia se construye en base a ambiciones trasandinas, por una Sudam√©rica soberana, y los hilos eran movidos por una Logia Lautariana.

Cancha Rayada, el comienzo a la batalla final

Se estaba firmando el Acta de Independecia cuando el ej√©rcito realista logra armarse de nuevo con un poco m√°s de 4 mil hombres. El bando patriota, compuesto por m√°s de 6 mil soldados y comandado por San Martin y O¬īHiggins, se acercaron a Talca sin saber que los fieles a la Monarqu√≠a ya estaban en ese lugar.

Ca√≠da la noche, Jose Ord√≥√Īez, general de las tropas realista, orden√≥ atacar aprovechando el factor sorpresa. ¬ŅBatalla? M√°s bien fue un desastre total. La oscuridad hacia que los patriotas se dispararan entre ellos, la confusi√≥n no dejaba pensar a O¬īHiggins, los gritos de muerte de sus aliados de seguro lo desconcertaron.

Batalla de Cancha Rayada
Batalla de Cancha Rayada

Es posible imaginar a O¬īHiggins intentado cargar su fusil con la chaqueta mal puesta, pidiendo a todos que se calmen, emanando al aire un par de improperios y tratando de buscar una explicaci√≥n como tambi√©n una soluci√≥n. √Čsta lleg√≥, y era: “huir”.

Bernardo O¬īHiggins no arranc√≥ al norte, no alcanz√≥ o quiz√°s quiso quedarse a combatir, quedando muy mal herido. Finalmente tuvo que ser trasladado a Santiago de gravedad -recordemos que la capital ya estaba bajo dominio patriota y era custodiada por Manuel Rodr√≠guez-, con una herida en su brazo derecho que amenazaba con desangrarlo e infectarse.

“Aun tenemos patria, ciudadanos”

La noticia del desastre lleg√≥ como un viento fr√≠o polar a Santiago. Independentistas pensaban huir de nuevo a Mendoza, se aseguraba que San Mart√≠n y O¬īHiggins hab√≠an muerto en combate, ya no hab√≠an l√≠deres y la causa parec√≠a diluirse r√°pidamente…

En la capital se organiz√≥ un cabildo conformado por los principales actores pol√≠ticos y militares, y la opci√≥n predominante era: “arrancar”. Manuel Rodr√≠guez, quien era Director Supremo Interino, llam√≥ a la calma mediante la popular, osada y arrogante frase: “¬°A√ļn tenemos Patria, ciudadanos!”. Rodr√≠guez orden√≥ que cada habitante armado ser√≠a considerado un miliciano de la Patria, pidi√≥ defender lo avanzado, motiv√≥ a la ciudadan√≠a, cre√≥ y organiz√≥ a los “H√ļsares de la Muerte”, grupo militar que defender√≠a a Santiago de los realistas.

Manuel Rodríguez
Manuel Rodríguez

El patriotismo se sent√≠a en los aires de Santiago, Rodr√≠guez logr√≥ organizar a los habitantes de la capital mediante un s√≥lo lema: Resguardar Santiago de los realistas. Cuando “El Guerrillero” se encontraba realizando los planes de defensa, aparece O¬īHiggins mal herido en las puertas de la capital. La relaciones entre ambos estaban quebradas, luego del fusilamiento de Jos√© Miguel Neira (aliado y amigo de Rodr√≠guez) por √≥rdenes de uno de los hombres del Director Supremo, Ram√≥n Freire.

Rodr√≠guez, respetuosamente, le entrega el mando a O¬īHiggins y de manera muy diplom√°tica se pone a sus √≥rdenes. Sin embargo y al poco tiempo no lo reconoce como su l√≠der, ni mucho menos le entrega el apoyo que se esperaba. En la v√≠spera de la Batalla de Maip√ļ, El Guerrillero se queda en la fortaleza de Santiago con sus H√ļsares, como frente de defensa en caso de una derrota y avanzada espa√Īola.

Batalla de Maip√ļ

Es f√°cil poder imaginar la tristeza, impotencia, rabia e incluso ira de Bernardo O¬īHiggins, en no estar al 100% para la batalla. Su herida era de considerar (considerando que, en esa √©poca, era f√°cil que √©stas se infectaran y se propagaran por todo el cuerpo) y ese brazo merec√≠a reposo para luego dirigir con √©l una Rep√ļblica joven y algo alborotada.

La responsabilidad recae en José de San Martín, quien a esta altura de la historia, ya posee fama internacional. Es considerado uno de los líderes revolucionario sudamericano, incluso a la misma altura de Simón Bolivar.

José de San Martín
José de San Martín

Es posible que San Mart√≠n no sintiera un amor y responsabilidad encarnecida por independizar Chile, pero ten√≠a que hacerlo, era la √ļnica forma de resguarda la Capitan√≠a de La Plata (Argentina) y mantenerla soberana de la Corona Espa√Īola. Primero hab√≠a que liberar Chile, y luego “quemar el hormiguero”, Lima.

Si se perd√≠a en Maip√ļ, los planes independentistas de San Mart√≠n pod√≠an peligrar, tanto t√°cticamente como desde la moral de sus dirigentes y de los seguidores de la causa. No era s√≥lo una batalla para San Mart√≠n, era un escal√≥n fundamental para asegurar definitivamente los aires republicanos en el continente y en su pa√≠s.

En la ma√Īana del 5 de abril, San Mart√≠n comanda al Ejercito Libertador de Los Andes al sector “Cerrillos del Maipo”, en una posici√≥n elevada. Mariano Osorio, l√≠der del ejercito realista, se sit√ļa en el mismo sector. Quedan cara a cara, las banderas chilenas y argentinas flameaban fuerte y los estandartes espa√Īoles estaban firmes.

Manuel Blanco Encalada rompe el silencio entre ambos ejércitos y la mirada de sus comandantes, su artillería emitió los primeros disparos contra los realistas. La batalla comenzó un poco antes del medio día.

El General San Mart√≠n tom√≥ una postura ofensiva cuando not√≥ que los realista estaban replegados optando por la defensa. Los oficiales del ejercito patriota lograron tomar los cerros en donde estaban agrupados las fuerzas espa√Īolas. Mariano Osorio se da cuenta que la batalla est√° cuesta abajo para √©l y decide huir con sus hombres, mientras que los oficiales realistas, Jos√© Ord√≥√Īez y Jos√© Ram√≥n Rodil deciden pelear hasta el final.

Batalla de Maip√ļ | Icarito
Batalla de Maip√ļ | Icarito

El acto heroico de los realistas los llev√≥ a reagruparse, transform√°ndose en un blanco f√°cil para los fusibles argentinos y chilenos. A pesar del c√ļmulo de muertes que dej√≥ la resistencia realista, se manten√≠an firmen en su posici√≥n y rechazaban las l√≠neas y cargas chilenas. De hecho, en uno de los batallones fieles a la monarqu√≠a, el batall√≥n Burgos, algunos de sus solados gritar√≠an: “Aqu√≠ est√° el Burgos. Dieciocho batallas ganadas, ninguna perdida”, mientras mostraban sus estandartes con orgullo.

La tierra de la actual Maip√ļ estaba te√Īida de rojo, miles cuerpos ca√≠dos y de otros agonizantes eran parte de la panor√°mica de la batalla. Jos√© Ord√≥nez decide retirarse hacia Lo Espejo con casi 2 mil hombres, quienes nunca desarmaron la formaci√≥n y mantuvieron la l√≠nea, a pesar de 8 cargas de ataques chilenas. La resistencia y/o defensa mon√°rquica fue admirable y San Mart√≠n supo reconocerlo: “Jam√°s se vio una resistencia m√°s vigorosa, m√°s firme y m√°s tenaz.

“Gloria al salvador de Chile”

Bernardo O¬īHiggins lleg√≥ al campo de batalla un poco antes de que √©sta terminara. Orden√≥ a su tropa (cerca de mil soldados) un ataque feroz a Ord√≥√Īez, pero San Mart√≠n ya no quer√≠a derramar m√°s sangre, la batalla ya estaba ganada, los realista huyeron dejando 1500 soldados muertos y otros 2000 como prisioneros de guerra.

En ese contexto, Bernardo O¬īHiggins se acerca a San Mart√≠n, apoya su brazo izquierdo en el hombro de √©ste y le celebra mediante la hist√≥rica frase: “Gloria al salvador de Chile”, a lo que el general argentino responde: “Chile no olvidar√° jam√°s el nombre del ilustre inv√°lido que el d√≠a de hoy se present√≥ al campo de batalla”.

El abrazo se concreta, la noticia llega a Santiago. Una reducida tropa realista, dirigida por Osorio, logra huir y refugiarse en Talcahuano, para luego salir del territorio nacional. O¬īHiggins se transformar√≠a en Director Supremo de la ya oficial Rep√ļblica de Chile, con un acta de Independencia totalmente v√°lida. O¬īHiggins y los patriotas celebran, mientras que San Mart√≠n mira hacia el norte, con su mirada en la capital del Virreinato…

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