Artes y Cultura


2017: un año brillante para el documental chileno

“El pacto de Adriana”
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Este año ha sido muy prolífico para el área documental del cine chileno, con al menos 7 documentales realmente muy buenos, grandes aportes para explorar temas profundos, centrales y actuales, al punto de ser muy difícil elegir el mejor.

Niña sombra, de María Teresa Larraín, se estrenó en salas a través de la Red MiraDoc en abril. Una cinta muy emotiva que muestra el proceso de pérdida de la vista de la directora. Una cinta profunda que muestra la carencia del principal sentido para los seres humanos, en especial para una cineasta. Así, María Teresa Larraín nos muestra su proceso personal, cómo se adapta a las nuevas circunstancias y las barreras y fantasmas que debe enfrentar, al tiempo de introducirnos en el “mundo” de los no videntes, en especial de aquellos que venden en las calles del centro de Santiago.

En junio se estrenó Los Niños, de Maite Alberdi (El salvavidas, La once), documental premiado en el festival DocsBarcelona 2017. Con una muy cuidada factura, Alberdi nos muestra la vida de un grupo de personas con Síndrome de Down, de entre 40 y 55 años aproximadamente, que frecuentan un recinto educacional donde aprenden cocina. Así, podemos entender sus motivaciones, sus capacidades y sus limitaciones, muchas de ellas creadas por sus entornos. Una gran oportunidad para entender y conversar sobre las personas con Síndrome de Down.

Unfinished Plan. El camino de Alain Johannes, de Rodolfo Gárate, recorre la vida de Alain Johannes, músico chileno-norteamericano, hijo de Danny Chilean (Javier Astudillo) y de Ronny Wells (hermana de Peter Rock). Johannes vivió una intensa vida junto Natasha Shneider durante 24 años, unidos por el amor y la música, hasta que ella fallece en el 2008. Este documental reconstruye su vida, muestra el reencuentro con su familia paterna y con Chile y su resurgir. Ganó el premio a “Mejor Documental” Competencia Nacional del Festival Inedit Chile 2016. Se estrenó en julio.

Sebastián Moreno ha realizado al menos dos documentales muy relevantes: La ciudad de los fotógrafos (sobre los reporteros gráficos de la dictadura) y Habeas Corpus (sobre la Vicaría de la Solidaridad). Guerrero, con la que genera una trilogía potente sobre la dictadura, aborda el caso del hijo del dirigente comunista degollado en 1985, mostrando un notable caso de resiliencia, superación y transformación. Se estrenó en salas en agosto.

JAAR, el lamento de las imágenes, dirigido por Paula Rodríguez, es una obra que indaga en la vida y los temas que trabaja y le obsesionan al artista chileno vivo más importante a nivel internacional. Es un documental de muy buena factura, con una música a destacar (realizada por el hijo de Jaar, músico reconocido en el extranjero), y una oportunidad única para entender a Alfredo Jaar. Se estrenó en agosto en salas.

El color del camaleón, de Andrés Lübbert, fue estrenada en Sanfic y estuvo en salas en septiembre. Este es un documental fundamental para entender cómo los órganos represivos de la dictadura captaron colaboradores que no querían participar, mostrando el proceso y mecanismos que utilizaron con su padre. El color del camaleón es, además, un largo, doloroso y valiente proceso por abrir y sanar una historia durísima al tiempo de rehacer -al punto que el propio director e hijo del protagonista se cuestiona si no pasó los límites- la relación padre- hijo. Un documental notable sobre la condición humana, resiliencia y la capacidad de superación.

El pacto de Adriana, de Lisette Orozco, es a nuestro entender el documental más importante y trascendente del año. Un documental que muestra un proceso que parte de manera casual, ingenua, como un registro “familiar”, para transformarse en una historia valiente hasta el dolor para develar que, detrás de la tía admirada de la directora, está una colaboradora voluntaria de la Brigada Lautaro, la más brutal y mortífera de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional). Este también es un reflejo de parte del país, que tras la formalidad, de la familia, de ciertos “ritos”, oculta las partes oscuras, desagradables y, como en este caso, siniestras de la sociedad y de las propias familias. Y una demostración conmovedora de coraje. Se estrenó en octubre.

Robar a Rodin, de Cristóbal Valenzuela, es un documental “periodístico” de un hecho que conmovió al país y tuvo resonancia internacional: el robo de “El torso de Adéle”, de Rodin, desde el Museo Nacional de Bellas Artes el año 2005. Con una buena y completa investigación como base, Robar a Rodin indaga en los hechos entrevistando a sus protagonistas (desde el joven que sustrajo la escultura, pasando por amigos de él hasta llegar a la jueza del caso), a personas del “ambiente” (artistas y otros) como a diversos especialistas franceses (de la obra de Rodin, en especial). Tal vez su mayor valor esté en la capacidad de este documental para servir de espejo de nuestra sociedad, al confrontarse con los hechos y a las opiniones “exteriores”. Se estrenó en noviembre.

Finalmente, en estos días se estrena “La última vedette”, de Wincy Oyarce (Otra película de amor, 2012; Empaná de pino, 2008), un documental sobre la conocida vedette Maggie Lay, ya entrada en años (sus años de éxito fueron los 70), mostrando tanto su vida cotidiana como conductora de un taxi colectivo como sus presentaciones nocturnas. Un documental muy logrado que muestra la doble vida de la artista, reflejo de los distintos estándares de nuestra sociedad, su machismo y prejuicios, traumas y represiones, luces y vulnerabilidades. Se estrena en diciembre.

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