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Por qué los adolescentes tienen un hambre ‘incontrolable’

AFS-USA Intercultural Programs (CC) Flickr
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La académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, Evelyn Muñoz, explicó que “en la etapa de la adolescencia se produce un aumento del apetito, especialmente durante el ‘estirón’ por acción de hormonas y factores de crecimiento producidos en mayor cantidad durante este periodo”.

Según algunos estudios, en la adolescencia y, especialmente en los varones, surge una gran voracidad por comer, pudiendo llegar a consumir en promedio más de 2.000 calorías sólo en un almuerzo.

Muñoz dijo que “este apetito inusual dura aproximadamente tres años”.

Alguna de las explicaciones de por qué los hombres comen más que las niñas en la adolescencia, está en que en su desarrollo aumentan la masa muscular en mayor cantidad que las mujeres, diferencia que se mantiene en la edad adulta.

El problema, detalló la nutricionista, es que este aumento de apetito surge junto a cambios sicológicos propios de la edad, que se pueden traducir en el consumo de alimentos de baja calidad nutricional y un descontrol en el comer.

“Esto se ve favorecido por el tiempo que el adolescente pasa fuera del hogar sin control familiar e intentado ser aceptado por un grupo de pares. Si existe previamente o se presenta durante este periodo un exceso de peso, será muy difícil de corregir y repercutirá en la salud y en una baja autoestima en una etapa en que experimenta una gran preocupación por la imagen corporal”, dijo la experta.

Para evitar que este período de apetito voraz perjudique el desarrollo de los hijos adolescentes, la académica de la Universidad Andrés Bello recomienda un control por parte de los padres en cuanto a los alimentos que ingieren los hijos, especialmente cuando se encuentren mirando televisión, jugando videojuegos o en el cine; porque pierden la conciencia de lo que comen.

“Hay que evitar que ingieran alimentos después de la cena y durante la noche, para no aumentar el aporte calórico de la alimentación. Cuidar que las porciones que se sirvan sean las adecuadas, privilegiando una alimentación variada y balanceada”, dijo Evelyn Muñoz.

“Para esto -subrayó la académica- los padres deben preocuparse e idealmente acompañar a sus hijos durante las cuatro comidas diarias e instarlos a consumir una o dos colaciones en base a frutas y lácteos descremados durante el día. Es vital respetar los horarios de alimentación: desayuno, almuerzo, once y cena. El tener 4 horarios de alimentación ayuda a evitar un consumo excesivo concentrado en un sólo horario, ya que se controla el apetito adecuadamente y permite incorporar mayor variedad de alimentos durante el día”.

Para la especialista, no saltarse el desayuno es otra recomendación.

“Éste permite terminar con el largo periodo de tiempo sin alimentación que tenemos durante la noche, que además, favorece la atención, concentración, vitalidad y asegura un óptimo estado nutricional. Por lo mismo, el desayuno debe contener un lácteo bajo en grasa, pan o cereales bajos en azúcar y fruta o su jugo”, manifestó la experta.

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