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El gran cónclave del COI que elegirá presidente y sede para los Juegos 2020

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El Comité Olímpico Internacional (COI) celebra a partir del miércoles en Buenos Aires un cónclave en el que tomará decisiones claves para el futuro del olimpismo, como la elección de la sede de los Juegos de 2020 y de un nuevo presidente, a lo largo de una semana que se anuncia agitada.

En la capital argentina, el belga Jacques Rogge, de 71 años, hará su última aparición como jefe del movimiento olímpico y pasará el testigo a su sucesor el 10 de septiembre, tal como hizo con él el español Juan Antonio Samaranch hace 12 años.

Desde su fundación en 1894, el COI sólo ha conocido ocho presidentes, por lo que la elección del nuevo máximo representante de los cinco anillos (seguramente uno de los emblemas más conocidos del planeta) será el punto álgido del cónclave de la 125ª sesión de la máxima institución deportiva mundial.

Pero esta asamblea general de los 103 miembros del COI afrontará el sábado 7 otra decisión de enorme importancia: la elección de la ciudad sede de los Juegos Olímpicos de Verano de 2020, entre las tres finalistas: Madrid, Tokio y Estambul.

Al día siguiente, el domingo, también decidirá el deporte que entrará a formar parte del programa olímpico en 2020 entre la lucha, el béisbol/sófbol y el squash.

La parafernalia de las votaciones, con los inevitables tejemanejes entre bambalinas y los últimos intentos de convencer a los miembros del COI para que tomen una decisión u otra, comenzará en el Hotel Hilton, sede de la reunión olímpica, a partir del miércoles, cuando se inicie la reunión de la comisión ejecutiva (15 miembros) previa a la asamblea general.

Estas tres decisiones no tienen, en principio, incidencia unas sobre otras. De las tres, sólo parece clara la del nuevo deporte olímpico en 2020, ya que la indignación e incompresión provocada en febrero por la decisión de la comisión ejecutiva de excluir del programa olímpico la lucha, un deporte ancestral, debería permitir a este deporte volver a los Juegos por la puerta grande.

No obstante, si esto se confirma, será evidente la dificultad de renovar el programa olímpico tal como persigue una parte del COI.

Mucho más difícil será decidir en qué ciudad brillará el pebetero olímpico en 2020. Las posibilidades de las tres ciudades han ido aumentando o disminuyendo según los acontecimientos que ocurrían en el planeta, aunque estos últimos días de “lobbying” se anuncian decisivos.

Madrid, que acumula dos fracasos consecutivos, trata de convencer de que su economía es suficientemente sólida como para ofrecerse unos Juegos y su presupuesto, de unos 5.000 millones de dólares, parece razonable teniendo en cuenta los estándares olímpicos.

Turquía, que podría convertirse en el primer país musulmán en organizar unos Juegos, seduce con su proyecto de un evento entre dos continentes, pero la oleada de protestas que ha sacudido recientemente a la aún reciente democracia turca ha ensombrecido sus posibilidades.

Tokio, la única de las candidatas que ya ha albergado unos Juegos (1964), no puede presentarse como la opción más segura después de las fugas radiactivas en la central de Fukushima, que hace temer una contaminación de las aguas de la región.

La carrera a la presidencia tiene, desde hace años, un favorito entre los seis aspirantes. Y no es el ucraniano Sergey Bubka, la leyenda de la pértiga, sino otro campeón olímpico, aunque casi desconocido para el público: Thomas Bach. Este campeón olímpico de florete por equipos en Montreal-1976 es actualmente vicepresidente del COI y jefe del Comité Olímpico Alemán.

El banquero puertorriqueño Richard Carrión y el diplomático singapurense Ng Ser Miang se apuntan como los principales “outsiders”, aunque el suizo Denis Oswald, presidente de la Federación Internacional de Remo, y el taiwanés Ching-Kuo Wu, patrón de la Asociación Internacional de Boxeo Amateur, podrían dar la sorpresa, porque si bien Bach parece contar con ventaja en la salida, aún está lejos de obtener la mayoría absoluta para acceder al trono del Olimpo.

Con seis candidatos y unas elecciones secretas, en las que se elimina a un candidato en cada votación (el que tenga menos apoyo) mientras uno de ellos no consiga el 50%+1 de los sufragios para ganar, el trasvase de votos podría deparar sorpresas.

Así de complejo es este club heteróclito de príncipes y princesas, jeques, millonarios de todo tipo, ex atletas, presidentes de federaciones deportivas y de comités olímpicos nacionales de los cinco continentes que forman los 103 miembros del COI.

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