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Movilh repudia dichos de Cardenal Medina que aseguran que homosexualidad es una “depravación grave”

Wikimedia Commons (CC)
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Una odiosa arremetida contra la aprobación del Acuerdo de Vida en Pareja (AVP) emprendió el cardenal Jorge Medina, llegando al extremo de calificar a la homosexualidad de “aberrante, depravación grave, intrínsecamente desordenada, contraria a la ley natural, informal, desordenada y negativa” y de estar vinculada a “crímenes y violencia”.

En una carta dirigida al presidente de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia del Senado, Hernán Larraín, dijo que “lo aberrante de los actos homosexuales se pone de manifiesto, con toda evidencia, al considerar el hecho irrefutable de que la intimidad genital homosexual o lesbiana, es siempre absolutamente estéril y jamás dará ni podrá dar origen a una nueva vida, objetivo específico de la función de los órganos genitales, tanto masculinos como femeninos. Los datos acerca de las violencias y crímenes relacionados con las conductas sexuales inmorales son un indicio del desorden que ellas revisten, así como de su negativa influencia en la convivencia humana”.

En la misiva del pasado 13 de enero y dada a conocer hoy por CNN Chile, Medina se lanzó también en picada contra las parejas heterosexuales. A su juicio las convivencias sin matrimonio “constituyen pecados de concubinato, fornicación y, peor aún, de adulterio”. “Aunque haya personas a la que le molesten estos calificativos”, “son fieles expresiones de la realidad”, dijo.

En un claro llamado a rechazar el AVP, apuntó que “un legislador creyente, y más aún si se profesa católico, debiera considerar lo grave e incoherente que sería apoyar con su voto una iniciativa que debilitará aún más la institución matrimonial (…) Algo que pudiera ser a primera vista políticamente correcto puede ser, sin embargo, moralmente inaceptable”.

En relación al programa presidencial de Sebastián Piñera que habla de regular las uniones de hecho dijo que “una promesa cuyo cumplimiento causa grave daño a las personas, carece de validez y no obliga en conciencia”.

En la misiva el cardenal aprovechó la oportunidad de criticar al ex presidente Ricardo Lagos por su apoyo al divorcio vincular, pues ello llevó a la “relativización y banalización del vínculo matrimonial”, así como a Michelle Bachelet , toda vez que al “liberalizar la distribución de la píldora anticonceptiva”, favoreció “conductas sexuales irresponsables, egoístas y pecaminosas en la juventud”.

Medina puntualizó a Larraín que “me asiste la convicción de que mis hermanos en el episcopado, así como muchos católicos se sentirán sustancialmente interpretados con lo que dejo expuesto. Estoy seguro de nuestro común amigo, Jaime Guzmán, habría estado de acuerdo con mis planteamientos”.

A través de un comunicado, el Movilh calificó a la misiva de “delirante y ofensiva contra la dignidad de las personas y de todas las parejas que conviven, sean homosexuales o heterosexuales. La fijación que tiene Medina por imponer al matrimonio heterosexual como única forma válida de amar y construir familia, refleja un desprecio inhumano hacia la diversidad social”, indicaron.

“Responsabilizar a la regulación de las uniones del hecho por los quiebres matrimoniales o por la decisión de las parejas de convivir sin casarse, explicita una fanatismo y autoritarismo extremo que no ahorra en el uso de calificativos que denigran, humillan, ofenden y que por si solos se constituyen en una violación a los derechos humanos”, redondeó el Movilh.

El movimiento de minorías sexuales sostuvo que “Medina y su obsesión homofóbica quiere que dos millones de convivientes se mantengan en la total indefensión jurídica y social y sigan siendo considerados familias de segunda clase sólo porque no comulgan con sus sesgadas visiones de lo correcto e incorrecto, rayando en una la demencia e inmoralidad que se sustenta en la ignorancia o derechamente en la falsedad”.

El Movilh añadió que “Medina interfiere además en el Estado laico y al hacerlo viola al mismo tiempo derechos humanos. Es por esta razón, que insistimos y seguiremos insistiendo en que las iglesias no pueden, ni deben interferir en la elaboración de las políticas públicas y leyes que en nada se relacionan con sus intereses”.

“El AVP, no tiene relación alguna con las religiones. Regula aspectos vinculados a las distintas formas de amar y vivir la sexualidad, justamente los planos donde la Iglesia no tiene calidad moral para dar consejos, ni menos para hacer exigencias, pues cada vez que interviene en estos planos sólo viola derechos humanos, y en medio de un obsesión con las prácticas sexuales y hasta con la genitalidad de otras personas”, puntualizó el Movilh, tras instar al presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Ezzati, a “aclarar cuáles de los puntos de esta lamentable carta de Medina comparte o no”, finalizaron.

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