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Un año después el recuerdo del pulpo Paul sigue vivo en Oberhausen

Pulpo Paul | Jeff Swicord
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Las cenizas del pulpo Paul, un año después de ser una de las estrellas del Mundial de fútbol de 2010, atraen cada día a cientos de visitantes a su acuario de Oberhausen, en el oeste de Alemania.

La urna con sus restos, expuesta al público, es el centro de una especie de santuario que se ha convertido para los hinchas en una mezcla entre lugar de peregrinación religiosa y mausoleo ‘kitsch’ de estrella del rock.

Una camiseta de la selección española con el nombre de Paul preside el lugar, junto a una placa regalada por el pueblo de Carballiño, en Galicia, que le nombró “amigo predilecto” por apostar por el equipo de Vicente Del Bosque.

Paul falleció en octubre de 2010, pero su recuerdo sigue muy vivo en el acuario donde se hizo famoso, que le considera “la criatura marina más célebre desde Moby Dick” y que continúa explotando su atractivo turístico.

“Hemos notado un incremento de visitantes en general en el último año y en particular de visitantes desde España, donde Paul contaba con muchas simpatías, es indudable que eso ha ayudado a que venga más gente de ese país”, cuenta a la AFP Marieke Brinkman, responsable de mercadotecnia del acuario.

Las cenizas de Paul se conservan en una urna dorada con forma de pulpo y un curioso parecido con el trofeo del Mundial. Todo ello, además, está dentro de una gran figura en la que un pulpo extiende sus tentáculos sobre un gigantesco balón de fútbol, con las banderas de los 32 países de Sudáfrica-2010.

Junto a la urna, un vídeo recuerda sin parar, una a una, las hazañas en forma de predicciones que Paul hizo en junio y julio del año pasado, eligiendo qué mejillón comía entre dos situados en sendas urna con las banderas de dos países: acertó ocho de ocho, incluido el éxito de España en la gran final.

“¡Mira, son las cajas dónde Paul elegía!”, dice un niño en francés a sus padres, antes de hacerse una foto con ellas, posando con las dos urnas de plástico, las originales, decoradas con las banderas de España y Holanda, los dos finalistas.

La particular exposición se completa con una lata de mejillones enviada desde España, un objeto de artesanía sobre Paul procedente de Indonesia y un dibujo de un niño neozelandés, como muestra de la infinidad de cartas y regalos recibidos desde todo el mundo.

El éxito motivó que el acuario ampliara su espacio dedicado a los pulpos, mientras que el estrecho tanque donde vivía Paul y donde hacía sus vaticinios permanece ahora ocupado por peces, aunque un pequeño cartel recuerda lo que allí ocurrió.

El pulpo estrella de Oberhausen es ahora el bautizado como “nuevo Paul”, que ha sido puesto a prueba con los métodos de predicción de su antecesor con motivo del Mundial de fútbol femenino de Alemania, pero los resultados no han sido satisfactorios: en los cuatro primeros pronósticos, dos aciertos y dos errores.

“Este pulpo tiene ya varios errores. Paul era único, éste tiene aún que mejorar”, señala Brinkman en representación del acuario, que explica que la idea de poner a Paul a hacer pronósticos de fútbol empezó “como una broma, sólo para divertirnos y para reír, nadie pensaba que acertaría siempre”.

Una fecha aparece ya como la gran oportunidad para saber si el espíritu de Paul sigue vivo, la Eurocopa-2012, donde los aprendices del maestro tratarán de no equivocarse con el mejillón del ganador.

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