Vida Actual
Miércoles 19 febrero de 2020 | Publicado a las 08:27
Ejecutivo de American Airlines brilla como drag queen en carnaval de Brasil
Por Denisse Charpentier
La información es de Agence France-Presse
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Fernando Magrin, ejecutivo de American Airlines, drag-queen y figura del carnaval de Sao Paulo, sostiene que a pesar de la ola de intolerancia que afloró en Brasil con Jair Bolsonaro, la lucha por la inclusión gana espacio en el mundo corporativo.

Alto y de ojos muy azules, Magrin, de 55 a√Īos, viste un mar de rosa cuando da vida a la “Mama”, personaje que naci√≥ en 2016 cuando lider√≥ el ‘bloco’ callejero “MinhoQueens”, una fiesta carnavalesca en el centro de la ciudad, que el a√Īo pasado reuni√≥ a m√°s de 200.000 personas.

El nombre de esa murga es un juego de palabras entre la ruta por la cual circula el ‘bloco’ (Minhoc√£o) y la palabra “reinas” en ingl√©s. “Somos las reinas del Minhoc√£o”, dice Magrin a la AFP mientras se maquilla, tambi√©n con rosa estridente, en su apartamento en el centro de Sao Paulo.

La popularidad de “MinhoQueens” le dio visibilidad tambi√©n dentro de American Airlines, donde trabaja desde hace 24 a√Īos. As√≠ su alter ego dej√≥ de ser solo fiesta y se convirti√≥ en un √≠cono a favor de la inclusi√≥n y la diversidad en el √°mbito empresarial de la capital econ√≥mica de Am√©rica Latina.

“Las empresas brasile√Īas no entraron en la ola conservadora”, asegura este ejecutivo de ventas de la aerol√≠nea estadounidense.

Nelson Almeida | AFP
Nelson Almeida | AFP

“Brasil est√° hecho de contrastes. Seguimos siendo el pa√≠s que m√°s mata personas LGBT” y al mismo tiempo “creo que estamos viendo una apertura, principalmente en el mundo corporativo”, dice Magrin, quien preside el reci√©n creado Comit√© de Diversidad de su empresa y es portavoz en varias mesas de debate sobre el tema.

“Desde el punto de vista internacional, es lo que pide el mundo, y estamos m√°s globalizados. Estoy hablando de las grandes corporaciones, porque en peque√Īas empresas la realidad puede ser diferente”, admite.

Aun as√≠, “algo est√° cambiando, puede ser por mero inter√©s publicitario, pero el resultado es positivo porque comienza a haber una aceptaci√≥n”, agrega, mientras cada pincelada para dar vida a la Mama ocultan las facciones de Magrin.

Miedo

Sao Paulo es escenario de la mayor parada del orgullo LGBT del mundo y el movimiento, que se cohesion√≥ en los a√Īos 70 en plena dictadura (1964-1985), consigui√≥ conquistas como el matrimonio y el cambio de sexo y de nombre.

Pero alertas se encendieron tras la elecci√≥n de Bolsonaro, quien en 2011, como diputado, afirm√≥ en una entrevista: “prefiero que un hijo m√≠o muera en un accidente a que aparezca con un bigotudo por ah√≠”. El mandatario y su gabinete han impulsado una ola conservadora que se expande cuestionando expresiones art√≠sticas, cl√°sicos de la literatura nacional y hasta el carnaval.

“Hubo un miedo generalizado al comienzo del a√Īo pasado, pero vimos que daba para [continuar la lucha]. Hay censura de varias cosas pero continuamos firmes y fuertes”, asevera Magrin.

El ejecutivo dice que en el √ļltimo a√Īo fue invitado a un mayor n√ļmero de eventos por la diversidad, lo que interpreta como “se√Īal” de que la ola conservadora del gobierno Bolsonaro no impact√≥ al mundo empresarial puertas adentro.

Nelson Almeida | AFP
Nelson Almeida | AFP

Discriminación presente

Magrin considera la suya “una historia de final feliz”, debido a su buena relaci√≥n familiar y su ambiente de trabajo inclusivo. Pero “no es la historia de todo el mundo”, admite.

“Diversidad es dar una fiesta e invitar a todo el mundo, la fiesta es diversa. La inclusi√≥n es invitar a una persona para bailar, en eso creo que el mundo corporativo a√ļn peca”, dice Magrin.

“En algunos mercados m√°s conservadores a√ļn es dif√≠cil encontrar una persona transexual” y en las calles, la situaci√≥n es de mayor vulnerabilidad, agrega.

“Un hombre m√°s femenino, una lesbiana m√°s masculina, son atacados. Quienes est√°n en la calle son quienes m√°s importan en la lucha, porque son los que se est√°n llevando los golpes para que todos tengamos derecho de estar en la calle”, se√Īala.

En su peque√Īa oficina, en un barrio noble de la ciudad, Magrin cuenta que el nombre de “Mama” surgi√≥ de una pel√≠cula, pero tambi√©n debido a la diferencia de edad entre √©l y los j√≥venes en los blocos. “Soy como una madre”, dice riendo.

En una de sus primeras fiestas de calle, previas al carnaval, cientos de j√≥venes acudieron a la cita a pesar de la lluvia. Uno de ellos, Lucas Soares, de 23 a√Īos, convers√≥ con la Mama. “Es excelente cuando ves que las personas con un cargo m√°s alto est√°n en la misma l√≠nea que uno. Ella [la Mama] vino a hablar conmigo y me sent√≠ en mi hogar”, afirma.

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