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Martes 24 julio de 2018 | Publicado a las 09:22
Zapatos rotos de un profesor venezolano dieron paso a movimiento solidario
Publicado por: Denisse Charpentier La información es de: Agence France-Presse
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José Ibarra explotó de indignación al ver que el arreglo de sus viejos zapatos costaba cuatro veces su sueldo como profesor universitario en Venezuela. Lo hizo con un crudo mensaje en Twitter que despertó la solidaridad.

Una foto de unos zapatos negros con la suela rota acompa√Ī√≥ el mensaje, que desde su publicaci√≥n el pasado 29 de junio contabiliza 10.000 retuits, unos 5.400 me gusta y casi 1.000 comentarios.

Aunque muy desgastado, era el mejor par que ten√≠a este catedr√°tico de la Universidad Central de Venezuela (UCV, p√ļblica), la principal del pa√≠s con casi tres siglos.

“No me da pena decirlo: con estos zapatos me traslado a la UCV a dar clase. Mi sueldo como profesor universitario no me alcanza para pagar el cambio de suela”, escribi√≥ el docente, de 41 a√Īos.

Licenciado en trabajo social, con una maestr√≠a y estudiante de doctorado en salud p√ļblica, gana 5,9 millones de bol√≠vares (1.120 pesos chilenos a la tasa del mercado negro) que no alcanzan ni para un kilo de carne por una hiperinflaci√≥n que, seg√ļn el FMI, llegar√≠a este a√Īo a 1.000.000%.

Reparar los zapatos le costaba 20 millones de bolívares, algo fuera de su alcance y ejemplo de las distorsiones de la colapsada economía venezolana.

Juan Barreto | Agence France Presse
Juan Barreto | Agence France Presse

“Zapatos de la dignidad”

Desde que public√≥ el tuit, Ibarra ha recibido donaciones de calzado -nuevo y usado-, ropa, dinero y cientos de mensajes de apoyo que lo llevaron a crear el movimiento “Zapatos de la dignidad”, para ayudar a otros colegas, seg√ļn cont√≥ a AFP.

“El tuit fue una explosi√≥n de frustraci√≥n. Pens√© que como no me sigue mucha gente, nadie lo iba a ver, pero ya he recibido doce pares de zapatos, de los cuales don√© nueve, ropa y dinero. Cre√© el movimiento porque sigo recibiendo donaciones”, relat√≥ el profesor, que se qued√≥ con dos pares de zapatos usados y unos deportivos nuevos.

De paso, ganó unos 2.900 seguidores en la red social.

Ibarra piensa entregar parte del dinero recibido “a los profesores m√°s necesitados para que compren comida”. Varios “se han desmayado porque no comen bien”, se lamenta.

Algunos de sus colegas de universidades p√ļblicas mantienen un paro intermitente desde hace casi un mes, exigiendo mejoras salariales.

El caso de Ibarra ha tenido repercusi√≥n incluso fuera de Venezuela, con ofertas de donaciones desde Argentina, Colombia y Espa√Īa.

Desde el pa√≠s vecino, una mujer le escribi√≥ en Twitter: “Tenemos en Colombia una zapater√≠a, arreglamos y fabricamos. ¬ŅC√≥mo podemos enviar?”.

Otro usuario le pide que “no se ofenda”, pero que le gustar√≠a enviarle unos zapatos usados. √Čl responde con agradecimiento.

Juan Barreto | Agence France Presse
Juan Barreto | Agence France Presse

Remesas para una pizza

Los zapatos de Ibarra estaban rotos de tanto caminar por la falta de autobuses, cuya flota se ha reducido dram√°ticamente porque los repuestos escasean o resultan impagables.

“Comprar zapatos es imposible. El dinero no me rinde para comprar art√≠culos personales, ni siquiera comida”, expres√≥.

Lluvia Habibi, encargado de la tienda en la que Ibarra intentó reparar sus zapatos, justifica los altos precios porque los materiales suben constantemente.

“La gente lo que puede es pegar zapatos rotos, pero casi nadie puede pagar un cambio de suela, que ya est√° en 20 o 30 millones”, declar√≥ Habibi a AFP.

Melanc√≥lico, el educador dice que se apoya en su familia para sobrevivir. A ra√≠z del tuit, una amiga le mand√≥ dinero de M√©xico para que “comiera un helado o una pizza”.

Ibarra afirma haber perdido 15 kilos de peso batallando contra la crisis, agravada por la falta de liquidez, controles a la economía, sanciones de Estados Unidos y la caída de la producción petrolera, que aporta 96% de los ingresos.

En su casa hay una vieja m√°quina de coser que su familia utiliza para entallar la ropa y colocarle parches. Varios han adelgazado y tampoco pueden comprar prendas nuevas.

Un estudio de las principales universidades venezolanas, incluida la UCV, asegura que la pobreza en el pa√≠s escal√≥ a 87% en 2017, lo que ha empujado a emigrar a cientos de miles en los √ļltimos a√Īos, entre ellos muchos profesores.

Pero Ibarra quiere quedarse. Cree que “Venezuela es rescatable”.

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