La administradora de @kawaiiposting explica por qué miles de personas comparten su contenido sobre salud mental y vulnerabilidad emocional como si fueran pensamientos privados.

Un meme muestra una muñeca Barbie sobre fondo blanco junto a una frase: “Malas decisiones, pero buenos storytimes para mi psicóloga”. En otra publicación, la cantante Paloma Mami aparece rodeada de corazones rosados junto a un texto en fucsia: “No cualquiera merece mis ovulaciones”. Los memes mezclan terapia, ansiedad, desamor y humor absurdo con una estética hiperfemenina que parece sacada de un computador familiar de mediados de los 2000.

Miles de personas comparten esas imágenes todos los días en historias de Instagram. Las frases circulan solas, como pensamientos privados que escaparon de un chat grupal. Detrás de esas publicaciones hay una página que ya suma casi un millón de seguidores.

Se llama @kawaiiposting y se transformó en uno de los espacios de humor “girlie” más reconocibles entre mujeres jóvenes y comunidad LGBT en redes sociales. Su administradora estudió bibliotecología y pasaba horas mirando imágenes en Pinterest, páginas kawaii y estética dosmilera antes de empezar a transformar esas referencias en memes.

Kawaiiposting
Kawaiiposting

“Me gustaba mucho ver imágenes de estéticas que me llamaban la atención”, cuenta. “Entonces empecé a sacar imágenes y las subía a Instagram, pero ni siquiera eran memes”.

Lo que empezó como archivo visual terminó convertido en comunidad. Primero llegaron miles de seguidores. Después aparecieron mensajes privados. Más tarde las frases comenzaron a replicarse fuera de la cuenta, convertidas en capturas, stickers y publicaciones compartidas entre amigas.

“Me gusta que mi contenido se viralice y que la gente me escriba: ‘De verdad eres mi cuenta favorita’, o ‘las cosas que suben son súper reales’”, dice. “Me hace sentir que estoy haciendo algo bien”.

La ansiedad en formato meme

En @kawaiiposting la ansiedad aparece escrita sobre fondos rosados. El déficit atencional convive con muñecas Barbie, canciones de Addison Rae o Princesa Alba, referencias a Fotolog, Tumblr o Pinterest y frases absurdas. El trauma familiar se mezcla con glitter digital y emojis brillantes. La lógica parece contradictoria, pero precisamente ahí funciona el humor.

Los memes no hablan desde solemnidad terapéutica. Hablan desde el cansancio cotidiano. Desde pensamientos rápidos. Desde emociones difíciles que internet transformó en lenguaje compartible.

“Diría que mis favoritos son los que hablan de salud mental”, explica la administradora. “Porque siento que generan una conversación”.

En los comentarios aparecen personas que escriben “sisoi” (sí, soy), “literalmente yo” o “esto se siente demasiado personal”. Compartir un meme termina funcionando como una confesión indirecta.

“A veces a la gente le resulta más fácil compartir un meme o historias que decir directamente cómo se siente”, cuenta la administradora.

Camila Paz Gutiérrez, doctora en Literatura Comparada y Estudios Visuales de la UC, compara el meme con una forma breve de composición visual. “De cierta forma, los memes son como pequeños poemas visuales populares”, dice.

Parte importante de las publicaciones nace desde frases que la administradora lee en comentarios o pensamientos demasiado específicos para convertirse en conversación normal.

“Muchas de las frases que son específicas o íntimas a veces nacen incluso de un comentario”, explica la administradora de @kawaiiposting. “Entonces tomo esa experiencia y la transformo en algo que después termina siendo una experiencia compartida por miles de personas”.

Algunos memes hablan directamente de abandono, ansiedad o relaciones familiares. Otros funcionan desde absurdo hiperonline. Pero casi todos parecen escritos desde una mezcla de humor y agotamiento emocional.

“Lo único que no me abandona es la ansiedad”, dice una publicación sobre una flor rosada. Otra resume: “No tengo exes, solo malas decisiones”.

Chicas pesadas

Durante años, internet convirtió lo hiperfemenino en caricatura. El rosado representaba superficialidad. La administradora de @kawaiiposting recuerda que creció viendo películas adolescentes donde las chicas populares aparecían rodeadas de rosado brillante, glitter, accesorios plásticos y estética Barbie. Ese imaginario, dice, terminó instalando la idea de que lo femenino era algo vacío o ridículo.

“Viví ese proceso de cómo se ridiculizaba el color rosado, de que lo femenino era cringe, hueco o vacío”, dice. “En películas como Mean Girls, personajes como Regina George, que usaban rosado y tenían frases como ‘Los miércoles usamos rosa’, representaban la superficialidad”.

Ahora, gran parte de los memes más compartidos entre mujeres jóvenes usa precisamente esos mismos códigos: corazones, tipografías viejas, brillo de PowerPoint, Hello Kitty y estética Tumblr.

Ella misma terminó alejándose del rosado durante la adolescencia.

“Cuando era niña, gran parte de los juguetes o cosas que me atraían visualmente eran de ese color”, cuenta. “Pero después, llegando a la adolescencia, empecé a sentir rechazo hacia el rosado”.

La cuenta construyó toda una identidad visual alrededor de esa reapropiación estética. Fondos saturados, imágenes PNG mal recortadas y brillo exagerado atraviesan publicaciones que recuerdan el internet de Fotolog y Tumblr.

“Tiene que ver con que yo crecí en la época de Fotolog y del Internet más dosmilero”, explica. “Todo era mucho más maximalista y exagerado”.

Pero el color funciona solo como puerta de entrada. Debajo del rosado aparecen temas mucho más densos: desamor, ansiedad, autoestima o miedo al abandono.

“Hay una contradicción entre lo visual y lo textual”, resume. “Tú puedes ver un meme súper cute, súper bonito visualmente, pero el texto o el contenido habla de algo muy real, incluso a veces un poco denso”.

Camila Paz Gutiérrez cree que ahí existe una forma nueva de humor femenino online. “Se crea un registro hiperfemenino para hablar de cosas serias y oscuras a veces, de una manera chistosa”, plantea.

Crónicamente online

Los memes de @kawaiiposting parecen escritos desde una pestaña abierta a las tres de la mañana. Hablan de ansiedad, autoestima o agotamiento emocional con referencias que cambian cada semana: tweets virales, audios de TikTok, personajes de series o capturas de pantalla.

“Mi proceso creativo suele ser mucho de consumir contenido en Internet, de estar crónicamente online”, dice la administradora. “Aunque es un poco agotador en términos creativos porque, incluso si quiero scrollear para distraerme, igual siempre estoy viendo ideas o inspiración para crear contenido”.

La DJ y productora chilena Lizz ve en esta cuenta una forma nueva de humor digital femenino. “Ahora hay muchas páginas en Instagram, como @kawaiiposting, que son netamente de memes intelectuales, que están apuntadas principalmente a mujeres y a la comunidad LGBT”, señala.

Ese flujo constante de contenido también desdibuja límites entre experiencia real y performance online. Muchas personas leen los memes como confesiones personales, incluso cuando nacen desde historias ajenas o situaciones inventadas.

La administradora cuenta que a veces basta publicar un meme sobre relaciones amorosas para que aparezcan mensajes preguntando si terminó con su pareja.

“No todo mi contenido es autobiográfico”, aclara.

A veces evita mostrarse demasiado en redes sociales porque siente que algunos memes quedan demasiado cerca de su vida real.

“Hay publicaciones que son muy propias”, reconoce. “Entonces me sentiría súper expuesta”.

Kawaiiposting
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Publicidad con memes

La cuenta ya no funciona solamente como espacio creativo. También se transformó en trabajo. Las marcas le pagan para integrar publicidad dentro del mismo formato meme de la página. El anuncio aparece mezclado entre frases sobre terapia, relaciones o crisis existenciales.

En una publicación patrocinada aparece Selena Gomez abrazando a Justin Bieber sobre un fondo rosado. “La publicidad con memes es como tu ex”, dice el texto. Abajo: “Aparece sin que te des cuenta y tiene segundas intenciones”. En otra publicación, una psicóloga promociona terapia online con tipografías rosadas, glitter y un conejo kawaii.

La gracia está en que la publicidad no rompe el tono emocional de la cuenta. Las marcas tienen que adaptarse al lenguaje visual de @kawaiiposting y no al revés.

“La cuenta tiene este lenguaje que es muy propio y una comunidad que también es muy específica”, explica. “Entonces siempre trato de que las colaboraciones se sientan coherentes con el contenido que suelo subir habitualmente”.

-¿La gente busca algo específico en cuentas como @kawaiiposting?

“Creo que buscan identificación. Sentir que alguien más también piensa cosas intensas o incómodas”.

-Cuando alguien te dice que se sintió acompañado con un meme, ¿qué te pasa?

“Me gusta mucho cuando la gente me escribe eso. Porque al final muchas veces uno piensa cosas súper raras y cree que solo le pasan a uno. Entonces igual siento que la gente se siente acompañada con la cuenta”.

-¿Qué tiene el meme que no tienen otras formas de contenido?

“Siento que el meme permite decir cosas muy emocionales, pero desde el humor. Eso hace que sea mucho más fácil compartirlas”.

-¿Te preocupa que la gente lea los memes como confesiones personales?

“Sí, a veces pasa. Hay publicaciones que son muy propias, pero otras no tienen nada que ver conmigo. Creo que en internet igual se pierde mucho la línea entre contenido y vida real”.