Sociedad
¬ŅPor qu√© a veces queremos morder a las personas que amamos?
Publicado por: Pablo Cabeza
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Probablemente más de alguna vez te ha pasado que quieres apretar o morder a las personas que amas producto de una inmensa sensación de ternura. Pues bien, esta inexplicable práctica ya ha sido investigada y, al parecer, no son pocos los que experimentan la misma sensación.

En un estudio de la Universidad de Yale, Estados Unidos, liderado por dos investigadoras graduadas de la carrera de psicología de esa institución, Oriana Aragon y Rebecca Dyery publicado en el periódico de la Association for Psychological Science, se investigó esta expresión llegando a interesantes conclusiones.

Seg√ļn el estudio, es completamente normal que sintamos estos impulsos agresivos como respuesta a la observaci√≥n de algo lindo/tierno, sea una imagen o una actitud, tanto as√≠ que la definieron como “agresi√≥n tierna“.

Para analizar tales conductas se llevaron a cabo dos experimentos sociales. El primero, consisti√≥ en agrupar a 109 personas que deb√≠an ver diversas im√°genes de animales haciendo cosas divertidas, tiernas, y otros en estado “neutral”. Los animales “divertidos” eran, en su mayor√≠a, cachorros torpes que se ca√≠an o sufr√≠an alg√ļn tipo de chascarro; los “neutros” abarcaban im√°genes de perros de avanzada edad y con una apariencia m√°s relajada. Y, por √ļltimo, los “tiernos” eran cachorros con la t√≠pica cara conocida como “puppy eyes”, igual a la famosa expresi√≥n del “Gato con botas” de la pel√≠cula infantil “Shrek”.

Para determinar los resultados se les pidi√≥ a los participantes que calificaran cada imagen en el nivel de ternura y/o “p√©rdida de control” que los hizo sentir. Para este √ļltimo √≠tem, los evaluados deb√≠an usar frases como “Quiero apretarlo” o “No puedo soportarlo”.

Una vez que se complet√≥ el estudio, los resultados demostraron que a pesar de que todas las im√°genes provocaron una sensaci√≥n positiva, aquellas etiquetadas como “tiernas” eran las que provocan un mayor nivel de “p√©rdida de control”.

En el segundo experimento, en tanto, se busc√≥ evaluar la “agresi√≥n f√≠sica”, como el morder o pellizcar las mejillas de una persona, y para ello se evalu√≥ a 90 participantes.

Si bien las im√°genes eran similares a las del estudio anterior, esta vez los participantes sostuvieron un film alveolar, conocido tambi√©n como “pl√°stico de burbujas”, que deb√≠an apretar cuando no pudieran mantener el control.

Los resultados indicaron que cuando las personas ve√≠an im√°genes “divertidas”, reventaron un promedio de 80 burbujas; las neutras dieron un promedio de 100 estallidos; y las tiernas, alcanzaron el total de explosiones: 120.

Pero, ¬ŅPor qu√© ocurre esto?

Las investigadoras indicaron que este “ataque de agresividad”, la mayor√≠a de las veces inofensivo, producto de un acto o gesto “tierno”, puede ser una expresi√≥n a la que nuestro cerebro recurre para lidiar con las emociones positivas e intensas. As√≠, dar√≠a paso a una reacci√≥n “negativa” que permita regular esa sensaci√≥n extrema. Es decir, una forma de mantenernos equilibrados y liberar esa energ√≠a que, en muchos casos, se identifica como ansiedad, explica Dyer, en un art√≠culo publicado por el portal LiveScience.

En tanto, para Oriana, la psic√≥loga que lider√≥ la investigaci√≥n, todo tiene que ver con “restablecer el equilibrio emocional“. “Esta ‘agresi√≥n tierna’ tiene lugar cuando las personas se ven abrumadas con emociones positivas fuertes, y el morder o apretar, puede ser una forma de recuperarse mejor de estos impactos“.

Por otra parte, Aragon indic√≥ que todos regulamos las emociones de diversas maneras y expresamos nuestros sentimientos de formas inesperadas, y a que simple vista muestran todo lo contrario a lo que senntimos. “Con este nuevo descubrimiento creemos que a veces los seres humanos respondemos con la expresi√≥n opuesta a lo que sentimos, y al parecer eso ayudar√≠a a mantener el equilibrio emocional interior“, explic√≥ a PsychologicalScience.

Neil. Moralee (cc) | Flickr

¬ŅEjemplos?

Existen varios ejemplos de respuestas “agresivas” a experiencias positivas. Un caso claro son las expresiones emocionales de las personas cuando est√°n en frente de un beb√© demasiado adorable. Al mismo tiempo en que los adultos quieren abrazar o proteger a estos beb√©s, hay quienes no pueden resistir las ganas de pellizcar sus mejillas o de hacer gru√Īidos frente a su cara.

En este contexto, la antrop√≥loga y biol√≥ga Gwen Dewar, fundadora del sitio web sobre parentalidad Parenting Science, se√Īal√≥ en un art√≠culo publicado por el portal especializado Scientific American, que las ganas de “morder” a un beb√© adorable, tambi√©n podr√≠a explicarse por una especie de “cables cruzados” en nuestro cerebro.

A partir de un estudio que consisti√≥ en tomar diversas resonancias magn√©ticas a mujeres que, involuntariamente olfateaban a reci√©n nacidos, se observ√≥ que los olores activan √°reas del cerebro relacionadas con el procesamiento de recompensas, las mismas que desencadenan una ola de dopamina cuando tenemos en nuestras manos alg√ļn alimento que deseamos consumir con muchas ganas. Un efecto neuronal similar que se vio en un estudio anterior donde las mujeres vieron im√°genes de beb√©s.

Captura | Youtube

La especialista sugiere entonces que, hasta cierto punto, nuestros cerebros podr√≠an responder de manera paralela al percibir ternura y al buscar alimentos placenteros, y por ende, nuestra experiencia psicol√≥gica de querer morder a un beb√©, surge de la superposici√≥n fisiol√≥gica de ambas respuestas. Para ella, esta especie de “mordedura social y amistosa” puede ser parte de nuestra herencia evolutiva.

Las mismas expresiones dimorfas en respuesta a estímulos tiernos o positivos, pueden observarse en otras situaciones, como cuando lloramos en los momentos felices de las películas o cuando lloramos de risa.

Estas conclusiones nos pueden ayudar a entender c√≥mo las personas expresan y controlan sus emociones, lo que est√° relacionado directamente con nuestra salud f√≠sica y mental y la calidad de nuestras relaciones interpersonales“, indic√≥ Aragon.

Por √ļltimo, la primat√≥loga Susan Perry, del departamento de antropolog√≠a de la Universidad de California, agreg√≥ que en los animales tambi√©n se da un fen√≥meno similar, claro que tiene que ver m√°s con la confianza.

Eso al menos se√Īal√≥ en un art√≠culo publicado por Scientific American, donde explic√≥ que muchas veces ha observado a primates que se muerden entre s√≠, de manera cuidadosa, o se apretan los dedos con fuerza pero sin hacerse da√Īo. Tales actos podr√≠an ser una forma de poner a prueba sus lazos afectivos y sociales, enviando un mensaje que podr√≠a interpretarse como: “Soy tan digno de tu confianza, que puede morderte o meterte el dedo en la boca, sin que temas“.

Seg√ļn la especialista, el morder o pellizcar son expresiones normales en el repertorio social-amistoso de muchos mam√≠feros, por lo tanto el ser humano no estar√≠a ajeno a esta tipo de expresiones.

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