En noviembre de 1998, Karl Bushby tenía 29 años, 500 dólares en el bolsillo y un objetivo que parecía imposible: caminar desde Chile hasta su ciudad natal de Hull, en Inglaterra, sin utilizar ningún medio de transporte para avanzar. Calculó que tardaría unos 12 años. Sin embargo, demoró casi tres décadas en cumplir su objetivo y volver a casa.
El británico, exparacaidista del Ejército, se impuso dos reglas: no utilizar vehículos para avanzar en su recorrido y no regresar a Reino Unido hasta completar la travesía. Lo que comenzó como un desafío personal terminó convirtiéndose en una expedición extraordinaria, con más de 48.000 kilómetros recorridos.
Según relató a la BBC en septiembre de 2026, su camino estuvo lleno de obstáculos que nunca imaginó, desde selvas peligrosas hasta temperaturas extremas, además de problemas económicos, restricciones migratorias y una pandemia.
De Chile a Rusia: los desafíos más peligrosos de Karl Bushby
Su aventura comenzó en Chile y continuó por Argentina, Perú, Ecuador y Colombia. Desde allí enfrentó uno de los tramos más peligrosos: el Tapón del Darién, una extensa zona selvática que separa Colombia de Panamá.
Para evitar que grupos criminales lo identificaran como un extranjero con recursos, tomó una decisión radical: cambiar completamente su apariencia.
“Me teñí el pelo y la piel, y dejé mi ropa hecha jirones. Llevaba mis cosas en sacos”, recordó a la BBC.
Después atravesó Centroamérica, México, Estados Unidos y Canadá, hasta llegar a Alaska. En 2006 protagonizó otra hazaña: cruzó el estrecho de Bering congelado junto al aventurero francés Dimitri Kieffer para ingresar a Rusia.
Su recorrido continuó por Siberia, Mongolia, China y Asia Central. Incluso nadó aproximadamente 300 kilómetros por tramos a través del mar Caspio, antes de avanzar hacia Turquía y Europa.
Sin embargo, no todo dependía de su resistencia física. La crisis financiera de 2008 lo dejó sin patrocinadores, mientras que las restricciones de visado, la pandemia y los conflictos geopolíticos retrasaron su regreso.
La historia personal detrás de su aventura
A sus 57 años, Karl Bushby reconoció que su expedición también nació de una profunda inseguridad personal.
Durante su infancia sufrió acoso escolar y dificultades académicas debido a una dislexia que nadie diagnosticó hasta su último año de escuela.
“No tenía confianza en mí mismo. Tenía un bajo rendimiento. Mi dislexia no se detectó hasta mi último año de escuela”, confesó.
Con el tiempo, caminar se convirtió en una manera de demostrar sus capacidades. Pero el desafío también tuvo un costo emocional.
“Son las relaciones. Me he enamorado dos veces, las he perdido y eso deja huella”, reconoció.
Su madre, Angela, continúa viviendo en la casa familiar de Hull y no se ven desde 2015.
En una carta que le envió durante su travesía, ella escribió una frase que resume el significado de estos 28 años: “Solías pensar que no servías para nada. Pues bien, has demostrado que no es así”.
El último obstáculo para regresar a casa
En septiembre de 2026, Karl Bushby caminaba por Bélgica rumbo a Calais, Francia, donde planeaba cruzar a nado el Canal de la Mancha, después de que los responsables del Eurotúnel rechazaran su solicitud para utilizar un túnel de servicio.
Tras casi tres décadas de aventura, reconoció que ya quería cerrar este capítulo.
“Definitivamente es hora de poner punto final. No quiero seguir con esto mucho más tiempo”, aseguró.
Pero el regreso también le provocaba incertidumbre. Después de pasar prácticamente la mitad de su vida recorriendo el planeta, tendría que aprender nuevamente a vivir en un solo lugar.
“Un día me despertaré en casa de mi madre: a los 57 años, sin nada más que mis cosas en una bolsa junto a la cama”, reflexionó.
El fin de la travesía de Karl Bushby
Lo que comenzó en Chile en 1998 finalmente llegó a su fin. Este lunes 2 de noviembre, Karl Bushby completó su extraordinaria travesía de 50 mil kilómetros, tras recorrer cuatro continentes durante 28 años sin utilizar medios de transporte para avanzar.
El británico llegó a su ciudad natal, Hull, en Inglaterra, donde unas 500 personas lo recibieron entre aplausos y celebraciones.
“No hice esto solo. Había un gran equipo, el equipo más grande: la Tierra. Eso es lo que hizo falta para que pudiera regresar”, expresó emocionado ante la multitud.
Su regreso comenzó a concretarse en octubre, cuando cruzó a nado el canal de la Mancha desde Francia hasta Inglaterra. Un pequeño grupo de familiares y amigos, incluido su padre, lo esperaba en una playa cercana a Dover, informó Deutsche Welle.
Posteriormente, continuó caminando hasta Hull, donde reconoció sentirse “absolutamente abrumado” por el recibimiento.
Sin embargo, el momento más especial todavía lo esperaba: el reencuentro con su madre, Angela; su hijo Adam, de 36 años; y una nieta de 12 años a la que nunca había conocido.
La alcaldesa de Hull, Maria Coward, destacó su perseverancia y aseguró que la ciudad estaba orgullosa de su hazaña. La aventura también llegará al cine. El reconocido director alemán Werner Herzog y su equipo acompañaron el regreso para realizar el documental Walk of Life.
Tras dedicar casi tres décadas a caminar por el planeta, Bushby enfrenta ahora un desafío completamente distinto: acostumbrarse nuevamente a una vida cotidiana.
“Tengo que intentar integrarme de nuevo en el mundo de los adultos”, reconoció.