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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La experimentada escaladora Purnima Shrestha estuvo al borde de morir al llegar a la "zona de la muerte" del monte Everest sin su última bomba de oxígeno, situación que puso en peligro su vida a más de 8.000 metros de altura. El Dr. Nima Namgyal explicó las graves consecuencias de alcanzar esta zona sin oxígeno suplementario, ya que el cuerpo humano funciona de manera limitada a esa altitud. Los síntomas del mal de altura pueden ser mortales en minutos, destacando la congelación, el edema cerebral y pulmonar. Purnima fue salvada por un sherpa local y sus compañeros durante el descenso.

Una experimentada escaladora estuvo al borde de la muerte tras llegar a la temida “zona de la muerte” del monte Everest, en el Tíbet, debido a una desafortunada situación. A raíz de este caso, un experto explicó que alcanzar esta peligrosa cima sin el equipo necesario incluso puede provocar que tu propia mente te juegue en contra.

Purnima Shrestha estaba eufórica al llegar a la cima del monte Everest. Sin embargo, cuando buscó su última bomba de oxígeno, un elemento indispensable para los escaladores, todo se volvió una pesadilla.

La mujer, que ya conocía bien aquella zona, se encontraba a más de 8.000 metros sobre el nivel del mar. A esa altitud, el cuerpo humano funciona de manera muy limitada y requiere oxígeno suplementario.

Por eso se llama la zona de la muerte“, dijo a BBC el Dr. Nima Namgyal, especialista en medicina de urgencias de montaña.

Y es que, sin oxígeno suplementario, las personas pueden comenzar a presentar síntomas graves de mal de altura en cuestión de minutos, los que pueden llegar a ser mortales, detalló el especialista. “Ese día solo anhelaba vivir”, contó Purnima al medio británico.

Esto sucede en la “zona de la muerte” en el monte Everest

La presión atmosférica disminuye con la altitud, reduciendo la cantidad de oxígeno que los pulmones pueden absorber a medida que se asciende.

Por debajo de los 8.000 metros, el organismo suele aclimatarse a la disminución de los niveles de oxígeno mediante diversas adaptaciones, como el aumento de la frecuencia cardíaca, una respiración más profunda y acelerada y la reducción de la actividad digestiva.

No obstante, en la “zona de la muerte”, los escaladores pueden respirar aproximadamente un tercio del oxígeno disponible al nivel del mar. Según los expertos, un escalador sano podría sobrevivir entre 16 y 20 horas con oxígeno suplementario antes de que su cuerpo colapse.

Una de las afecciones más comunes provocadas por el frío es la congelación, ya que las temperaturas pueden descender hasta los -40 °C y los fuertes vientos agravan aún más las condiciones.

“Cuando la temperatura corporal central desciende, se activa el mecanismo de defensa del cuerpo y la sangre se redirige de las manos y las piernas a los órganos internos. Debido a la falta de oxígeno, las células del cuerpo comienzan a morir”, explicó el Dr. Nima.

La congelación empeora a medida que disminuye la temperatura y aumenta el tiempo de exposición al frío. Entre sus síntomas se encuentran:

– Piel dura y congelada, que puede ser blanca, azul o con manchas.
– Hinchazón y pérdida de sensibilidad en la zona afectada
– Ampollas llenas de sangre o líquido transparente o lechoso
– La piel se vuelve negra y dura a medida que comienza a necrosarse. En casos graves, podría ser necesario amputar la parte del cuerpo afectada.

Edema cerebral de altura

Otra de las afecciones que puede desarrollarse es el edema cerebral de altura (ECA), una forma poco frecuente pero grave de mal de altura que provoca inflamación cerebral.

El aumento de la presión dentro del cráneo puede desencadenar diversos síntomas, como confusión, dificultad para hablar, falta de coordinación y alucinaciones.

A menudo oímos en las montañas que algún escalador extranjero o sherpa (escaladores locales altamente cualificados que actúan como guías) ha perdido la cordura repentinamente a gran altitud“, comenta el Dr. Nima. “En estas situaciones, los escaladores pueden agitarse mucho y volverse irracionales, a veces soltándose de las cuerdas fijas y, en muchos casos, cayendo al vacío y muriendo“, complementa.

La altitud también puede causar acumulación de líquido en los pulmones, conocida como edema pulmonar de gran altitud (EPGA), que puede ser mortal si no se trata. Sus síntomas pueden incluir expectoración de mucosidad rosada y espumosa, taquicardia y coloración azulada de la piel, los labios o las uñas.

Después de minutos de incertidumbre, la salvación de Purnima llegó de la mano de un sherpa local que compartió su suministro de oxígeno durante el descenso, antes de recibir apoyo de sus compañeros más abajo en la montaña.

A pesar de sus peligros, el atractivo del Everest sigue impulsando a muchas personas a aceptar el desafío. “A menudo comparo los buenos momentos de mi vida con la lucha por cada respiración y cada paso en la zona de la muerte”, afirmó Purnima.

No importa cuántas veces vaya allí, una vez que estoy en lo más profundo de la zona de la muerte, siempre me pregunto por qué decidí volver“, concluyó.