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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Emily Newcombe, una mujer inglesa con trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), ha revelado su batalla contra esta enfermedad paralizante que ha afectado su vida, relaciones y trabajo. Diagnosticada a los 30 años, describe cómo las obsesiones y rituales consumen su día, llegando a demorar hasta 4 horas para salir de casa y pasando hasta 14 horas en un solo ritual. Aunque recibe terapia, las compulsiones extremas persisten, causando problemas en sus extremidades.

Emily Newcombe, una mujer inglesa diagnosticada con trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) pasó gran parte de su vida ocultando su enfermedad, que terminó consumiendo sus días, destruyendo relaciones y afectando incluso su posibilidad de trabajar y ganarse la vida.

Tras ir a parar a un hospital siquiátrico hace dos años, decidió contar a la BBC cómo es vivir con una condición mental que afecta a entre el 1% y el 2% de la población, que describe como “paralizante”.

Las dificultades del trastorno obsesivo-compulsivo

El TOC es un trastorno de salud mental caracterizado por un ciclo repetitivo de obsesiones (pensamientos, impulsos o imágenes intrusivas que generan mucha ansiedad, angustia o miedo) o comportamientos o rituales repetitivos para intentar calmar esa ansiedad.

Estas acciones consumen al menos una hora al día y afectan severamente la vida diaria y el bienestar de quien lo padece, de acuerdo a la Fundación Internacional del Trastorno Obsesivo-Compulsivo.

La mujer asegura que convivió con síntomas desde la infancia, aunque recién fue diagnosticada con TOC a los 30 años y desde entonces comprendió que muchas de sus conductas no eran simples manías ni perfeccionismo, sino señales de una enfermedad severa.

Uno de sus primeros recuerdos la lleva a una Navidad donde pasó horas ordenando su habitación, pero cuando un familiar movió su cubrecama, sufrió una crisis emocional que la dejó “histérica”.

Una vida marcada por obsesiones

En el colegio, explica, sus compañeros encontraban extraño que alineara mochilas y agendas, y los guardias de supermercado la seguían por su extraña forma de caminar, hacia adelante y atrás, moviendo su cabeza hacia los lados.

Ya en la adultez, comenzó a esconder sus rituales por vergüenza. “Recuerdo ir a citas y preparar las bebidas en un bar mientras ellos iban al baño, y no poder sentarme en una mesa sin enderezarla”, relató.

“Era vergüenza. Una humillación”, admitió.

Hasta 4 horas para dejar la casa por culpa del TOC

A lo largo de su vida, ha vivido innumerables crisis que han minado su poder para realizar su vida de manera común y que hubo momentos en que no podía salir de casa, ya que antes de hacerlo, debía repetir rituales específicos como caminar cierta cantidad de pasos o revisar cerraduras.

Lo mismo para llegar a un lugar. Debe obligatoriamente ajustar el cinturón de seguridad una y otra vez o conducir varias vueltas en una rotonda hasta sentir que “todo estaba bien”.

En sus peores episodios llegó a demorar hasta cuatro horas en salir de casa, y lavarse el cabello podía tomarle dos horas dentro de la ducha.

La enfermedad terminó afectando profundamente a toda su familia, quienes pensaron que Emily solo era perfeccionista, hasta que comenzaron sus patrones. “Literalmente quería que le mostrara por FaceTime la puerta de su habitación cerrada” mientras salía a una cita con un hombre, recuerda su madre.

¿Qué siente una persona con TOC?

En el 2024, cuando fue internada en un hospital psiquiátrico, ya no podía ducharse ni ir al baño sin quedar atrapada durante horas en rituales repetitivos, relató.

Actualmente recibe terapia cognitivo-conductual, pero aun así, admite que sigue enfrentando compulsiones extremas y puede pasar hasta 14 horas realizando el mismo ritual de pie, lo que trae serios problemas en sus extremidades.

“Tengo la sensación de que si no hago esto, no es que vaya a morir yo o mi familia, sino que el mundo cambiará en sus dimensiones”, dijo para explicar cómo vive una persona con TOC.