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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La Dra. Patricia Gómez desmiente el temor de que la insulina pierda su efecto durante un corte de energía, explicando que es más resistente de lo que se cree. Indica que la insulina en uso no necesita refrigeración y puede mantenerse estable entre 4 y 8 semanas a temperatura ambiente. Recomienda mantener el refrigerador cerrado en caso de corte energético y evitar el calor extremo. Advierte sobre errores comunes como congelar la insulina o exponerla al calor. Destaca que insulinas tradicionales pueden durar hasta 28 días fuera del frío, mientras que algunas análogas pueden llegar hasta 56 días.

Para muchas personas con diabetes que utilizan insulina, uno de los principales temores durante un corte de energía es que el medicamento pierda su efecto al permanecer varias horas fuera del refrigerador. Sin embargo, la Dra. Patricia Gómez, diabetóloga del Centro Médico Nueva Estoril, aclara que la mayoría de las veces este riesgo es menor de lo que las personas imaginan.

“La primera reacción de muchos pacientes es pensar que, si se corta la luz, la insulina deja de servir, pero eso no es así. La insulina es mucho más resistente de lo que las personas creen y, siguiendo algunas recomendaciones, puede conservarse de forma segura”, explica la especialista.

La diabetóloga señala que la insulina que ya está en uso no necesita permanecer refrigerada. Dependiendo del tipo, puede mantenerse estable entre cuatro y ocho semanas a temperatura ambiente, siempre que no esté expuesta al calor extremo ni a la luz solar directa.

En el caso de un corte de energía, la recomendación es mantener el refrigerador cerrado para conservar la temperatura durante varias horas y proteger la insulina de repuesto que aún no ha sido utilizada.

“No hay que entrar en pánico. En esta época del año, el frío ambiental juega a favor y ayuda a mantener una temperatura adecuada. Lo importante es evitar los extremos.”

Uno de los errores más frecuentes, advierte la especialista, es intentar conservar el medicamento poniéndolo directamente sobre hielo o dentro del congelador.

“El frío extremo puede congelar la insulina. Cuando eso ocurre, su estructura se altera y pierde su efecto de forma irreversible. Tampoco es recomendable dejar los lápices cerca de estufas, radiadores o sobre un guatero, porque el calor también afecta su estabilidad.”

La Dra. Gómez explica que las insulinas tradicionales, como la NPH y la Regular (Cristalina), pueden mantenerse hasta 28 días a temperatura ambiente. En tanto, algunas insulinas análogas de última generación en lápices prellenados, como Glargina U300 o Degludec, pueden permanecer fuera del refrigerador hasta 56 días, de acuerdo con las indicaciones de cada producto.

Finalmente, la especialista recomienda que, frente a un corte prolongado de energía o si existen dudas sobre el estado del medicamento, las personas consulten con su equipo tratante antes de desechar la insulina o modificar su tratamiento.