Algunos expertos ya están lanzando sus pronósticos sobre cómo El Niño podría influir en la primavera y el verano este año, ya que está siendo más intenso de lo habitual. En Chile, se esperan más lluvias y temperaturas más altas que los promedios climatológicos.
Recordemos que la más reciente actualización de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos informó que “existe un 69% de probabilidad de un evento histórico que superaría la intensidad de los eventos de El Niño previos en el registro que data desde 1950″.
BiobioChile consultó al Dr. Francisco Lang, académico del Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción (UdeC). El experto explica que, de acuerdo a los pronósticos actuales, se espera una primavera con más lluvia este año.
“El último reporte de la Dirección Meteorológica, donde proyectan los próximos 3 meses, en este caso agosto, septiembre, octubre, las tendencias muestran que producto de El Niño se espera más precipitación de lo normal en la zona centro de Chile, también el norte“, señala.
Las zonas de Chile donde habrá más precipitaciones durante la primavera serán prácticamente las mismas que ya han sido afectadas por los sistemas frontales en invierno y ha precipitado más de lo normal: la región de Atacama y Coquimbo, hasta la región de La Araucanía y Los Lagos.
“El resto de la zona central de Chile también es probable que exista más precipitación”, agrega el geofísico.
¿Hará más calor en verano por El Niño?
De acuerdo con Lang, los efectos más intensos de El Niño todavía no se han observado, pero podrían manifestarse a fin de año. “Se espera que alcance un máximo entre octubre y diciembre, que es cuando las proyecciones muestran una anomalía de temperatura de más de 3 grados (en la atmósfera), lo cual lo hace ser bien intenso”, señala.
Y agrega que: “como en Chile está asociado de por sí a aumentos de temperatura, es probable que en el verano sean más altas que los promedios climatológicos, desde el norte al sur. Va a ser un efecto en todo Chile“.
En consecuencia, a mayor temperatura habrá más eventos de olas de calor, puntualiza el académico de la UdeC.
Según Senapred, se considera calor intenso o extremo cuando hay “condiciones de un tiempo cálido inusual con temperaturas máximas y mínimas elevadas en una región determinada y que pueden ser persistentes en días consecutivos, sobrepasando umbrales locales de temperatura”.
“Las olas de calor, básicamente, se definen en base a 3 días en los que se superan las medias climatológicas del lugar donde vamos a estar”, explica Lang, “por ejemplo, en Santiago, los promedios serán 30, pero si hay tres días consecutivos con más de esto, se declara una ola de calor”.
Si bien el calor aumentará a lo largo de todo el país, el especialista aclara que las máximas van a depender de la zona. Hay diferencias evidentes en el norte y sur, así como en las zonas costeras, que están más ventiladas y expuestas a las condiciones del océano.
“En cambio, el Chile central, como Santiago, Chillán, Talca, siempre tiende a tener más calor. Así que es probable que los valles centrales experimenten temperaturas más altas, lo mismo con el norte de Chile”, puntualiza.
Se espera que los efectos del Niño bajen considerablemente en otoño del próximo año, aunque algunos de sus efectos de calor en la atmósfera podrían persistir unos meses más “y a lo mejor tendrá consecuencia en el próximo invierno, pero es difícil todavía saberlo con exactitud”, concluye Lang.