Sociedad
S√°bado 26 enero de 2019 | Publicado a las 16:49
Agonizan las nacras del Mediterr√°neo, uno de los moluscos m√°s grandes del mundo
Por Fabián Barría
La información es de Agence France-Presse
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V√≠ctima de un par√°sito identificado en 2016 frente a las costas espa√Īolas, cuya expansi√≥n fulgurante est√° favorecida por el cambio clim√°tico, la nacra -el molusco m√°s grande del mundo por detr√°s de la almeja tropical- se muere.

Desde la superficie, nada permite presagiar la hecatombe. Pero en la profundidad hay un campo de moluscos vacíos amontonados donde antes solían erigirse en vertical, medio clavados en la arena entre la posidonia, estos especímenes bivalvos con forma de mejillón gigante.

Cuando muere, la nacra (Pinna nobilis) se oscurece, pierde la carne y sus peque√Īos anfitriones naturales, como gambas y peque√Īos cangrejos.

Olivier Jude, un submarinista monegasco que realiza sesiones de fotos submarinas para su web Phoctopus, no puede ocultar su sorpresa. “Ya no se encuentra ni una viva, es una pena”.

Boris HORVAT / AFP
Boris HORVAT / Agence France Press

“Situaci√≥n profundamente alarmante”

Su compa√Īera de submarinismo, Lidwine Courard, miembro de la asociaci√≥n NaturDive en Cannes, en el sur de Francia, comparte la preocupaci√≥n. “Las primeras muertes aqu√≠, en la costa Azul, datan de octubre […] Hay quien dice que quiz√°s es el inicio de la extinci√≥n de otras especies”.

La gran nacra se considera un indicador de la calidad del litoral mediterr√°neo. En su caparaz√≥n registra durante su crecimiento, que puede ser de hasta 45 a√Īos y 1,20 metros, todos los par√°metros f√≠sicos y qu√≠micos del entorno.

“La situaci√≥n es profundamente alarmante”, confirma a la AFP Mar√≠a del Mar Otero, experta del Centro de Cooperaci√≥n para el Mediterr√°neo de la Uni√≥n Internacional para la Conservaci√≥n de la Naturaleza (UICN).

Su mapa, actualizado peri√≥dicamente desde el inicio de la crisis, est√° plagado de un n√ļmero creciente de puntos rojos que corresponden a tasas de mortalidad masivas, superiores al 85%. La costa espa√Īola del Mediterr√°neo est√° muy afectada, al igual que las islas Baleares, el sur de Chipre y una parte de la costa turca, as√≠ como Sicilia y Grecia.

En Espa√Īa, esta especie est√° a punto de desaparecer. Y con el aumento de la temperatura del agua en los pr√≥ximos meses, veremos qu√© ocurre en las zonas que a√ļn no est√°n afectadas, como el Adri√°tico”, a√Īade Otero.

De momento, “no hemos encontrado ning√ļn remedio“, indica el bi√≥logo marino Nardo Vicente, del Instituto de Oceanograf√≠a Paul Ricard, especialista en este molusco.

No se sabe muy bien a√ļn c√≥mo lleg√≥ el min√ļsculo protozoo que ataca a las nacras, ni c√≥mo se transmite. Este organismo, que esparce esporas t√≥xicas, pertenece a la familia de los hasplosporidios que diezm√≥ la ostricultura californiana en 1957.

Una de las hipótesis es que llegó al Mediterráneo con el lastre de los buques de comercio.

Boris HORVAT / AFP
Boris HORVAT / AFP

“Totalmente anormal”

Para Vicente, lo m√°s probable es que la causa sea el cambio clim√°tico: “Hay un mont√≥n de g√©rmenes, de virus, de par√°sitos en estado de latencia en el entorno que act√ļan” debido al aumento de las temperaturas.

En octubre, cuenta, “estaba en la reserva natural de Scandola, en C√≥rcega. Hab√≠a marcado un campo con unos 40 espec√≠menes, a entre 26 y 40 metros de profundidad. Nacras viejas, de unos 30 a√Īos y hasta 80 cm que observo desde principios de los a√Īos 1990. En 2017 el campo estaba en perfecto estado. Un a√Īo despu√©s, todo estaba muerto, absolutamente al 100%”, lamenta.

“Nunca jam√°s me habr√≠a imaginado eso”, dice, estupefacto con la temperatura del agua. “Superaba los 20 ¬ļC a 40 metros de profundidad, es totalmente anormal. En principio es de 13 o 14 ¬ļC”.

Espa√Īa es la m√°s afectada. La UICN considera que la gran nacra est√° desde 2017 en peligro cr√≠tico de extinci√≥n, el √ļltimo estadio antes de la extinci√≥n en estado salvaje.

En el país se puso en marcha un programa experimental de rescate para intentar preservar algunos ejemplares en acuarios, aunque la tasa de supervivencia es aleatoria.

Aunque reconoce estar “consternado”, el profesor Vicente mantiene viva la esperanza de encontrar una soluci√≥n para salvar la gran nacra. “Se mantendr√°n islotes de grandes nacras, que permitir√°n volver a sembrar el resto del Mediterr√°neo”, cree.

Otra pista de rescate consiste en estudiar las zonas de lagos y el agua salobre no salada de la desembocadura de los ríos, donde la nacra parece resistir mejor.

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