Sociedad
Lunes 02 diciembre de 2019 | Publicado a las 13:03 · Actualizado a las 14:46
Sexo entre familiares origin√≥ la deformidad facial de los reyes espa√Īoles de anta√Īo, seg√ļn estudio
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Un reciente art√≠culo del diario espa√Īol El Pa√≠s puso sobre la mesa diversos antecedentes para deducir por qu√© los reyes de la era Habsburgo tuvieron deformaciones en sus rostros. La respuesta que surge por ahora es clara: estuvo condicionada por las relaciones sexuales dentro de la familia.

Uno de los investigadores que se interioriz√≥ en ese caso fue el genetista espa√Īol Francisco Ceballos, quien realiz√≥ un an√°lisis al Rey Carlos II, recordado por su mand√≠bula saliente y haber ascendido al trono cuando s√≥lo ten√≠a cuatro a√Īos.

“No es s√≥lo prognatismo mandibular (mand√≠bula hacia afuera). Carlos II ten√≠a la nariz muy ca√≠da, los ojos muy ca√≠dos, los p√≥mulos muy ca√≠dos. Ten√≠a una deficiencia del maxilar y se le ca√≠a toda la cara”, indic√≥.

Lo cierto es que los Habsburgo fueron una dinast√≠a reconocida en Espa√Īa por propiciar los matrimonios entre los miembros de la familia. Entre ellos destacaron relaciones entre primos o t√≠os con sobrinas, quienes proven√≠an desde relaciones endog√°micas entre sus padres.

Carlos II | Wikimedia Commons
Carlos II | Wikimedia Commons

“Su estrategia para dominar buena parte de Europa eran los matrimonios entre miembros emparentados de distintas familias reinantes, con sexo entre primos o incluso entre t√≠os y sobrinas”, sostuvo Ceballos.

Fue así como un total de 14 expertos que determinaron las características fisiológicas de los Habsburgo que los llevaron a ser considerados deformes por sus rasgos faciales, estableciendo directa relación con la endogamia que profesaron.

El ejemplo que tomaron como clave fue el de Carlos II, quien fue el √ļltimo rey de esta dinast√≠a y no dej√≥ herencia, debido a su infertilidad.

“Los padres de Carlos II, Felipe IV y Mariana de Austria eran t√≠o y sobrina, pero con la consanguinidad acumulada a lo largo de las generaciones era como si fuesen hermanos, como un incesto”, sostuvo el historiador Florencio Monje.

En general, el grupo analiz√≥ un total de 66 cuadros de reyes europeos que gobernaron por m√°s de 200 a√Īos, los cuales est√°n en exhibici√≥n en el Museo de Historia del Arte de Viena.

Felipe IV
Felipe IV

Diez a√Īos de estudios les permiti√≥ sugerir, incluso, que: “existe una asociaci√≥n entre la deformidad facial y la endogamia”.

En este sentido, Ceballos y el genetista Gonzalo √Ālvarez estudiaron el √°rbol geneal√≥gico de los 6.000 miembros de los Habsburgo, los cuales estuvieron distribuidos en 20 generaciones.

Luego de 10 a√Īos determinaron que Felipe I, primero de la dinast√≠a, ten√≠a un de consanguinidad de 0.025, mientras que el de Carlos II era de 0.25, lo que implicaba que el 25% de sus genes estaban repetidos, debido al cruce entre su madre y padre.

Ya en 2009, ambos hab√≠an determinado que dos des√≥rdenes gen√©ticos de este √ļltimo rey, como la deficiencia combinada de hormonas hipofisiarias y la acidosis tubular renal distal, hab√≠an propiciado su muerte hacia el a√Īo 1700.

A eso se sumó su infertilidad, lo que determinó el fin de aquella dinastía y el paso a otra era.

Cabe se√Īalar que el estudio completo est√° disponible en la revista especializada Annals of Human Biology.

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