Sociedad
S√°bado 12 octubre de 2019 | Publicado a las 12:39
"El petiso orejudo": el asesino que enga√Īaba ni√Īos para matarlos brutalmente
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Fue el primer caso de un asesino serial documentado en Argentina, durante una época convulsionada del país trasandino, debido a un contexto político cambiante y a una serie de olas de inmigración que cambiaron a la nación sudamericana, especialmente desde Italia, donde pueblos enteros se embarcaron con rumbo a Buenos Aires.

Una de esas familias que lleg√≥ desde Italia a fines del siglo XIX fueron los Godino, compuesta por la pareja de Fiore y Luc√≠a, quienes tendr√≠an 9 hijos a su llegada a Buenos Aires, uno de ellos fue Cayetano Santos Godino, quien pasar√≠a a la historia bajo su apodo: ‚ÄúEl petiso orejudo‚ÄĚ.

El sobrenombre fue dado debido a su apariencia f√≠sica, pues ten√≠a orejas sobresalientes, que incluso llegaron a ser analizadas como las causantes de su problema psiqui√°trico o ‚Äúmaldad‚ÄĚ, consign√≥ diario La Naci√≥n de Argentina.

Criado en las calles de Buenos Aires, Godino abandon√≥ el colegio a corta edad y dedic√≥ gran parte de su juventud e infancia a vagar por la ciudad, hasta que fue detenido en 1912 a la edad de 15 a√Īos por el homicidio de Jesualdo Giordano, un ni√Īo de 3 a√Īos que fue hallado en una f√°brica abandonada, estrangulado con un cintur√≥n y con un clavo enterrado en la sien.

Poco despu√©s de consumado el asesinato, el cad√°ver fue hallado por el padre del ni√Īo, que denunci√≥ lo ocurrido a la polic√≠a, que viendo las caracter√≠sticas del crimen, fue en busca del ‚Äúpetiso‚ÄĚ, quien no tuvo problemas en reconocer el asesinato.

Godino incluso hab√≠a acudido al funeral del ni√Īo, la misma tarde del homicidio, asegurando que fue ‚Äúpara ver si ten√≠a el clavo‚ÄĚ, una respuesta que reflejaba la personalidad del asesino.

El joven confes√≥ el crimen a la polic√≠a, reconociendo que vio a Jesualdo jugando con otros ni√Īos cerca de su casa y tras ganar su confianza, lo llev√≥ a comprar dulces de chocolate a un almac√©n de calle Progreso, para despu√©s enga√Īarlo y llevarlo hasta un terreno de una f√°brica abandonada, donde cometi√≥ el horrible crimen.

Cayetano golpe√≥ con fuerza al peque√Īo y lo azot√≥ contra una pared, lo arroj√≥ contra el suelo y lo inmoviliz√≥ con su rodilla presion√°ndole el pecho, lo ahorc√≥ con el cintur√≥n, pero a√ļn as√≠ segu√≠a frustrado porque no pod√≠a matarlo.

Sali√≥ a buscar algo con que terminar su crimen, en eso se encontr√≥ con el padre de Jesualdo, quien le pregunt√≥ si hab√≠a visto al peque√Īo, el petiso le dijo que no. Despu√©s hall√≥ un clavo y se lo enterr√≥ en la sien, matando al ni√Īo.

La noche siguiente fue detenido y desde entonces quedó detenido para el resto de su vida, no sin antes confesar una serie de crímenes similares, de los cuales sólo tres pudieron ser confirmados por la justicia, incluyendo el de Jesualdo.

¡Extra! Antología de la crónica policial en la Argentina (2013)
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Historial criminal

La detenci√≥n del ‚Äúpetiso orejudo‚ÄĚ permiti√≥ reconstruir su historia criminal, que inici√≥ el 28 de septiembre de 1904, cuando ten√≠a 7 a√Īos. Esa tarde enga√Ī√≥ a Miguel Depaoli, un beb√© menor de 2 a√Īos, llev√°ndolo a un terreno bald√≠o, lo golpe√≥ y despu√©s lo tir√≥ sobre una enredadera con espinas, reconstruy√≥ diario Clar√≠n de Argentina.

Un a√Īo despu√©s su v√≠ctima ser√≠a un ni√Īa de un a√Īo, Ana Neri, a quien llev√≥ a un terreno y la golpe√≥ en reiteradas ocasiones en la cabeza con una piedra. No lleg√≥ a matar a ninguno de estos dos menores.

Su primer asesinato lleg√≥ cuando Godino ten√≠a 9 a√Īos, se trat√≥ de Mar√≠a Rosa Face, a la cual el 26 de marzo de 1906 llev√≥ a una zona abandonada de la calle R√≠o de Janeiro en Buenos Aires, donde la estrangul√≥ -sin llegar a matarla ‚Äď y la enterr√≥ viva en una zanja, cubri√©ndola con latas, seg√ļn la confesi√≥n dada en 1912 a los polic√≠as tras su detenci√≥n.

Los polic√≠as volvieron al lugar que les hab√≠a dicho Godino, pero hallaron una f√°brica en el lugar, aunque s√≠ confirmaron que hab√≠a una denuncia por la desaparici√≥n de Mar√≠a Rosa Face de seis a√Īos, pero nunca fue encontrada y sus padres ‚Äď inmigrantes italianos- hab√≠an retornado a su pa√≠s.

Un mes despu√©s de haber cometido ese crimen, el padre del ‚Äúpetiso orejudo‚ÄĚ lo llev√≥ ante la polic√≠a, tras sorprenderlo martirizando p√°jaros. Encontr√≥ un ave muerta en su zapato y una caja con p√°jaros muertos.

Un parte policial consignó esa detención:

“En la Ciudad de Buenos Aires, a los 5 d√≠as del mes de abril del a√Īo 1906, compareci√≥ una persona ante el infrascripto Comisario de Investigaciones, el que previo juramento que en legal forma prest√≥, al solo efecto de justificar su identidad personal, dijo llamarse Fiore Godino, ser italiano, de 42 a√Īos de edad, con 18 de residencia en el pa√≠s, casado, farolero y domiciliado en la calle 24 de Noviembre 623. Enseguida expres√≥: que ten√≠a un hijo llamado Cayetano, argentino, de 9 a√Īos y 5 meses, el cual es absolutamente rebelde a la represi√≥n paternal, resultando que molesta a todos los vecinos, arroj√°ndoles cascotes o injuri√°ndolos; que deseando corregirlo en alguna forma, recurre a esta Polic√≠a para que lo recluya donde crea oportuno y para el tiempo que quiera”.

Estuvo dos meses en reclusión, luego de eso no volvió a su casa ni a la escuela, sino que se dedicó a vagar por las calles.

A los meses, en septiembre, Godino atac√≥ a Severino Gonz√°lez Cal√≥, de dos a√Īos. Tras enga√Īarlo fueron a una bodega en el barrio de Almagro, lo ahog√≥ en una pileta para caballos y trat√≥ de cubrirlo, pero fue sorprendido por el due√Īo del lugar, huyendo de la zona.

Posteriormente fue llevado a un internado de menores, donde estuvo hasta 1911, cuando entró a trabajar en una fábrica, donde duró tres meses, luego de ser acusado de matar a una yegua.

1912 fue el a√Īo clave para el petiso. El 25 de enero apareci√≥ muerto Arturo Laurora de 13 a√Īos al interior de una casa vac√≠a, semidesnudo y con el cuello rodeado de una cuerda. El 7 de marzo, Reyna Bonita Va√≠nicoff de 5 fue internada en el Hospital de Ni√Īos de Buenos Aires con graves quemaduras luego que alguien incendiara su vestido, muri√≥ tras 16 d√≠as de agon√≠a.

Estos dos crímenes quedaron impunes hasta diciembre de 1912, cuando Godino fue detenido y confesó estos dos asesinatos.

En medio de esa fecha, el ‚Äúpetiso‚ÄĚ fue arrestado y liberado horas despu√©s, tras ser sorprendido ahorcando a Roberto Russo de dos a√Īos, al que hab√≠a llevado a un lugar abandonado, tras enga√Īarlo compr√°ndole dulces. Un rito similar al que utiliz√≥ por el crimen de Jesualdo.

Cayetano Godino de adulto  | TN
Cayetano Godino de adulto | TN

Leyenda y detención

El caso del ‚Äúpetiso orejudo‚ÄĚ llam√≥ la atenci√≥n en Argentina, siendo considerado el primer asesino serial de la historia de ese pa√≠s, lo que gener√≥ que varios m√©dicos estudiaran su expediente.

Debido a su condición, primero fue enviado al Hospicio de las Mercedes, donde fue dirigido por el director del recinto, Domingo Cabred, un célebre médico de principios del siglo XX en Argentina, cuyo diálogo con el criminal fue reproducido en un reportaje de diario La Nación.

Doctor: ¬ŅEs usted un muchacho desgraciado o feliz?

Petiso: Feliz.

D:¬ŅNo siente usted remordimientos por lo que ha hecho?

P:No entiendo.

D:¬ŅPiensa que ser√° castigado por sus delitos?

P:He o√≠do que me condenar√°n a veinte a√Īos de c√°rcel y que si no fuera menor me pegar√≠an un tiro.

D:¬ŅPor qu√© incendiaba las casas?

P:Porque me gusta ver trabajar a los bomberos. Cuando ellos llegaban, yo colaboraba trayéndoles baldes de agua.

D¬ŅY robar?

P:He probado, no me gusta.

Luego de dos a√Īos de investigaci√≥n, en 1914, fue condenado a cadena perpetua irremediable, siendo llevado a la Penitenciar√≠a Nacional de la calle Las Heras, donde aprendi√≥ a escribir y leer, y donde estuvo hasta 1924, cuando fue llevado a la c√°rcel del fin del mundo en Ushuaia en la Patagonia.

Su estancia en ese lugar dio pie a una serie de historias, como que el gobierno argentino financió que le operaran las orejas, pues se consideraba que ahí acumulaba a su maldad. Fue víctima de varias palizas en su estancia, especialmente luego de matar a dos gatos que los presos tenían de mascotas.

Muri√≥ el 15 de noviembre de 1944 en la prisi√≥n. Se cuenta que su f√©mur fue usado como un pisapapel por la esposa del √ļltimo director del centro penitenciario, mientras que el resto de su cad√°ver nunca fue hallado, tras el cierre de la c√°rcel en la d√©cada del 50.

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