Una cría de guacamaya roja puede morir de hambre aunque sus padres sigan alimentando a sus hermanos, y no necesariamente se trata de falta de alimento ni de agresiones dentro del nido.
Resulta que, en determinadas condiciones, los adultos dejan de atender a los polluelos más pequeños porque les resulta difícil atender a crías que se encuentran en etapas de desarrollo distintas y concentran sus recursos en los que tienen mayores posibilidades de sobrevivir.
La guacamaya roja es un ave exótica y muy colorida de la familia de los loros que vive en el continente americano, desde el sur de México, pasando por América Central, hasta la región amazónica de Perú, Bolivia y Brasil, y muy famosa por su brillante plumaje combinado con amarillo y azul.
“Los padres se ven obligados a elegir”
El sorprendente e incluso desconcertante comportamiento de esta ave fue documentado durante años por investigadores y las observaciones mostraron que, en nidadas de varios huevos, las terceras y cuartas crías casi nunca llegan a sobrevivir, mientras que cerca de una cuarta parte de las segundas crías también muere.
La explicación está relacionada con las diferencias de edad entre los polluelos, afirma una nota de BBC Mundo. Una hembra puede poner hasta cuatro huevos durante una temporada, pero las crías no necesariamente nacen al mismo tiempo, con una diferencia de apenas cuatro o cinco días, que puede significar que los polluelos tengan necesidades muy distintas de alimentación y temperatura.
Por eso, estas condiciones significan que los padres tienen que distribuir recursos limitados entre crías que se encuentran en etapas diferentes de desarrollo.
Añaden que si intentaran mantener con vida a todos los polluelos, podrían terminar sin conseguir alimentar adecuadamente a ninguno. Por eso, los investigadores plantean que los padres se ven obligados a elegir.
¿Pero, por qué?
Según explicó al medio Gabriela Vigo-Trauco bióloga e investigadora peruana, el polluelo más pequeño puede permanecer con frío y emitir llamados de hambre mientras los adultos alimentaban a la madre y a las crías mayores.
Este comportamiento no se explica por ataque de los mayores a los más pequeños ni por la cantidad de alimento disponible en el bosque, pues no se han encontrado evidencias de ello.
A los padres les resulta difícil atender a crías que se encuentran en etapas de desarrollo distintas y se ven obligados a elegir, explica Vigo-Trauco. El problema es que esta estrategia puede tener consecuencias diferentes cuando una población ya se encuentra amenazada.
La amenaza humana a las guacamayas rojas
La guacamaya roja ha perdido ejemplares debido a factores como la caza furtiva y la tala de bosques. Por eso, investigadores comenzaron a intervenir en los casos en que un polluelo estaba condenado a morir.
Uno de ellos fue Parker, una cría encontrada en el 2018 en la Reserva Nacional de Tambopata, en Perú. El equipo lo retiró del nido y comenzó a alimentarlo a mano, y después de varias semanas buscaron una pareja silvestre que pudiera recibirlo como propio.
Finalmente, Parker fue trasladado a otro nido, donde una hembra comenzó a acicalarlo y a cuidarlo, y meses después, logró volar.
Esta experiencia entregó una alternativa como mecanismo de supervivencia en condiciones naturales, pero que puede convertirse en un problema cuando las poblaciones de la especie están disminuyendo.
Eso sí, explican que el objetivo de los investigadores no es cambiar el comportamiento de las guacamayas, sino aprovechar las crías que, bajo circunstancias naturales, tendrían pocas posibilidades de sobrevivir.