Sociedad
Humanización animal: los peligros de tratar a tu mascota como un humano
Publicado por: Daniela Wilhelm
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Los vestigios más claros de nuestra relación con los animales se remontan a la época paleolítica. Donde además de indicios de cacería, se comenzaría a gestar un verdadero vínculo con ellos, lo que se plasmaría a través del arte y de distintos rituales.

Desde ahí en adelante, esta asociación iría evolucionando y transformándose, adquiriendo distintos matices y connotaciones. Que dependiendo de nuestro criterio, podemos tildar de buenas o malas.

Pero aparentemente, la mayoría de los investigadores coinciden en que con el paso del tiempo los humanos terminamos cosificándoles, es decir, otorgándoles una utilidad-propósito específicos, y que una vez satisfechos, se les relega a un plano de atención inferior, o llanamente se les desecha.

No obstante, en las √ļltimas d√©cadas este modelo parece haber cambiado, y la relaci√≥n se ha vuelto m√°s consciente y compasiva. Despertando una lucha real y de acciones concretas, por reivindicar el lugar de los animales en nuestra sociedad.

Pero contrario a lo que podr√≠amos creer, esta lucha no es reciente, puesto que ya en la antigua Grecia, el medioevo, el renacimiento y √©pocas subsiguientes, ya hab√≠a varios que desde sus sitiales de influencia, procuraban sensibilizar a sus contempor√°neos. Ejemplo de ellos son: Pit√°goras de Samos, Plutarco, Plat√≥n, S√©neca, Francisco de As√≠s, Leonardo DaVinci, Mart√≠n de Porres, Kant, Schopenahuer, Bentham, entre otros, seg√ļn consigna el medio El Diario de Espa√Īa.

Hoy son distintas organizaciones y movimientos formales e informales quienes dan batallas inagotables a favor de los animales, en b√ļsqueda de protecci√≥n, y de conseguir sus derechos, para darles la posibilidad de un mejor pasar.

Nuestro pa√≠s no es la excepci√≥n, y si no lo ten√≠amos claro, lo acontecido recientemente en el estremecedor caso “Cholito”, termin√≥ por demostrar la creciente preocupaci√≥n que existe en torno a los animales, especialmente por aquellos desprotegidos y que sufren todo tipo de maltratos y vejaciones en manos de “personas” inescrupulosas.

Por otra parte, en la otra cara de la moneda, existen aquellos que producto de la relación de profundo afecto que sienten por sus mascotas, sin quizás darse cuenta, les han humanizado. Una tendencia que cobra fuerza, y que también ha generado el génesis de movimientos que buscan acabar con esta práctica, que también es considerada una forma de maltrato.

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Hoy en BioBioChile, te contaremos de qu√© se trata, los riesgos, y c√≥mo puedes mesurar tus acciones para no perjudicar a tus fieles compa√Īeros.

Para muchos, las mascotas no sólo son animales domesticados, a quienes alimentamos, y con quienes compartimos y jugamos como parte de nuestra cotidianidad. En la actualidad, el concepto es más profundo, ya que son parte de la familia, se les otorga un sitial preponderante, pasan a cumplir un rol funcional y emocional en el seno familiar, y hasta tienen obligaciones.

Este afán por humanizarlos, se denomina antropomorfismo, y es la atribución de características y cualidades humanas a los animales. Una actitud que ha proliferado transversalmente.

Es precisamente esto lo que ha venido encendiendo las alarmas, y que para el experto en √©tica de la Universidad de Girona, Ram√≥n Alcoberro, “es un tipo de amor malentendido, ya que el animal tiene derecho a ser un animal, y debe tener su propia vida de gato o de perro”.

“Algunos psic√≥logos consideran que el exceso de humanizaci√≥n animal se da durante el proceso de domesticaci√≥n, cuando en muchas personas aparece la sensaci√≥n de que pueden hablar el mismo idioma que sus mascotas y que emocionalmente hay una complementariedad que, en algunos casos, puede ir incluso m√°s all√° de su relaci√≥n con los humanos. Esta conducta es algo muy profundo, ya que si pienso que puedo entrar en el mundo comunicativo del animal, lo estoy convirtiendo en miembro de mi propia familia”, explica el profesional, en entrevista con el diario El Clar√≠n.

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Para él, hoy las mascotas cumplen básicamente tres funciones:

Afectiva en personas que han sufrido frustraciones en el terreno personal o profesional.
Responsabilizadora, cuando llega el momento de consensuar decisiones en la familia.
Educadora, esto a la hora de moldear las conductas de los ni√Īos, e inclusive muchas personas parten teniendo una mascota antes de decidirse por tener su primer hijo.

La delgada línea y cómo evitar cruzarla

Junto con la humanizaci√≥n de las mascotas, vino un fen√≥meno que pr√°cticamente todos hemos podido visualizar: la diversificaci√≥n, y el boom comercial de productos y espacios relativos al “cuidado” de nuestros animales. Que desde luego incentivan esta pr√°ctica, llev√°ndola en ocasiones al extremo. Para quienes han humanizado a sus animales, esto puede resultarles inofensivo, no obstante, varios especialistas indican que no es el camino apropiado.

Uno de ellos es el famoso “encantador de perros”, C√©sar Mill√°n, quien se√Īala que aquellos que humanizan a sus mascotas, no comprenden su psicolog√≠a animal.

Para Mill√°n, el problema radica en la sobre-exageraci√≥n del v√≠nculo afectivo, por parte de los amos, ya que lo √ļnico que hacen es proporcionar afecto, y cualquier respuesta que entregan ante cualquier situaci√≥n con sus mascotas es dar m√°s y m√°s afecto. Pero ellos necesitan adem√°s, ejercicio y disciplina. Necesitan comprender cu√°l es el lugar que les corresponde como animales, pues no son humanos, y no est√°n ah√≠ para resolver nuestros problemas, explica.

“Cuando los traemos a nuestro mundo, necesitamos ayudarles a alcanzar el equilibrio satisfaciendo sus necesidades como la naturaleza ha previsto que sean”
, sentencia Millan para The Seattle Times.

Seg√ļn voces expertas, la frontera o la condici√≥n para saber si nuestras acciones con las mascotas son o no convenientes est√° en el dolor. Seg√ļn Alba Jornet, de la Fundaci√≥n FAADA para el Asesoramiento y Acci√≥n en Defensa de los Animales en Espa√Īa, todo lo que pueda provocar un estr√©s al animal puede acabar en maltrato, por lo que advierte que es necesario conocer muy bien la naturaleza de la mascota antes de tomar cualquier decisi√≥n.

Recapitulando:

– No debemos nunca olvidar que nuestras mascotas son animales, no son personas.
РDebemos comprender su naturaleza. Para esto es necesario que entendamos las características específicas de la raza, y observar como se comportan antes distintos estímulos.
– Eliminar o desestimar cualquier pr√°ctica que veamos que afecta su comportamiento, que les incomoda, que invade su espacio animal.
– Adem√°s de darles cari√Īo, debemos disciplinarles y fomentar el ejercicio.

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Los riesgos de la humanización animal

Como mencionábamos, esta práctica puede impactar negativamente a nuestras mascotas de distintas formas. sin embargo, las más comunes y corroboradas serían las siguientes:

Riesgos para nosotros:

РEnfrentar la desnaturalización. Para nosotros el riesgo es compartir diariamente con un animal que ha sido desnaturalizado de su condición animal. Que buscará equipararse a nuestra condición y competir por un espacio que no le corresponde, explica el portal Mascotaadictos.

Riesgos para ellos:

– Inestabilidad

Que se manifiesta a través de cambios de conducta. Estos cambios en su personalidad y actitud, son fomentados principalmente por el estrés. Situándolos en una posición defensiva, manifestando ansiedad, agresividad, e irascibilidad.

РPérdida de identidad

En el proceso de humanizar a un animal, se le somete a que cambie sus hábitos naturales por hábitos aprendidos. No nos referimos a sentarse, saludar, o jugar. Sino a cuando por ejemplo, se les obliga a comer en la misma mesa que nosotros, a orinar en un inodoro, a vestirse, etc. Nos afanamos en que lo que es natural para nosotros, lo sea también para ellos. Esto puede generar confusión y gran estrés en nuestras mascotas. Pasamos por alto sus necesidades, haciendo primar las nuestras.

РPérdida de los principios de jerarquía

Humanizar a nuestra mascota puede conducir a que el animal no sepa qui√©n manda. Ellos por lo general necesitan un l√≠der y si no lo tienen, asumir√°n el liderazgo. De esta manera, perder√°n el equilibrio entre lo que pueden o no pueden hacer. Creyendo que pueden hacer lo que quieren sin l√≠mites, y que todos quienes les rodean, est√°n a su servicio y disposici√≥n. Esto puede decantar en comportamientos agresivos y trastornos graves, se√Īala el sitio especializado en mascotas Mis animales.

– Obesidad

Un estudio de Royal Canin Alemania demostr√≥ que los animales ‚Äúhumanizados‚ÄĚ tienen mayor tendencia a la obesidad, ya que son sobrealimentados y son menos activos. Esta enfermedad, suele ser causada por un exceso de calor√≠as que el animal ingiere, pero no logra un gasto energ√©tico suficiente que genere balance. El mismo estudio se√Īala que s√≥lo tres de cada diez due√Īos reconocen la obesidad en sus mascotas, lo que expone a las mascotas porque no tienen un tratamiento adecuado.

Una mascota que es obesa puede también desarrollar enfermedades pulmonares y cardiovasculares, ya que el exceso de peso fuerza el sistema circulatorio y genera un aumento de trabajo cardiaco. De la misma forma, los efectos físicos de cargar con un exceso de peso favorecen a la poca tolerancia al calor y al ejercicio, al desarrollo de artritis, de problemas locomotores y trastornos articulares.

Doggies.com
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