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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La Universidad Nacional Mayor de San Marcos cumple 475 años y su historia se entrelaza con Chile durante la Guerra del Pacífico. En 1881, en la ocupación chilena de Lima, la universidad se convirtió en cuarteles militares, saqueando laboratorios y bibliotecas. A pesar de la adversidad, la resistencia civil permitió seguir con las clases en condiciones precarias. Más de ciento cuarenta años después, San Marcos mantiene convenios con universidades chilenas, marcando un acercamiento entre ambos países, incluyendo la devolución de libros tomados durante la guerra.

Durante la ocupación chilena de Lima, en la Guerra del Pacífico, la Universidad San Marcos fue convertida en cuartel militar y perdió parte importante de su patrimonio. Más de un siglo después, historiadores recuerdan la resistencia de estudiantes y docentes en medio del caos, y valoran la nueva aproximación integracionista.

En Perú, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), cuna de importantes intelectuales como Mario Vargas Llosa, cumple este mes 475 años. Es considerada la universidad más antigua del continente y mantiene un lugar relevante dentro de la educación peruana. Sin embargo, su historia también guarda una relación con Chile, vinculada a los años de la Guerra del Pacífico, un episodio que historiadores peruanos rememoran en esta nota, basados en libros, archivos y viejos registros.

En 1881, durante la ocupación chilena en Lima, las instalaciones de la universidad dejaron de recibir estudiantes para albergar soldados extranjeros. San Marcos, que hoy tiene un amplio campus en el centro de la capital peruana, en aquel entonces estaba conformado por varias sedes como el convictorio de San Carlos, la Escuela de Medicina San Fernando, el Jardín Botánico y el Museo de Historia Natural.

Ya era un referente de la academia peruana, pero sus docentes y alumnos ejercieron la resistencia de la capital en el mismo campo de batalla. Ellos cambiaron los libros por los fusiles, aunque varios no regresaron a casa. “En la batalla de San Juan de Miraflores varias de estas defensas fallecieron”, relata Gerardo Trillo Auqui, historiador sanmarquino especializado en la investigación de la Guerra del Pacífico.

En entrevista con BioBioChile, el académico cuenta cómo la sede de la prestigiosa universidad sufrió los estragos de la guerra. Menciona específicamente que hubo “saqueo” de materiales en sus aulas y que se tomaron “los libros, los laboratorios, las pinturas, las puertas, los archivos y los muebles”.

José Chaupis Torres, docente investigador de San Marcos, considera que durante la ocupación la universidad “sufrió uno de los periodos más devastadores de su historia institucional, por el desalojo de sus funciones académicas, la destrucción de su infraestructura y el despojo sistemático de todo su patrimonio”.

“Las tropas chilenas confiscaron los principales locales de la universidad. Estas aulas se transformaron en cuarteles militares y zonas de alojamiento para los batallones”, detalló. Los laboratorios y sus insumos, así como elementos bibliográficos, fueron tomados como botines de guerra y enviados a Chile, de acuerdo a medios de la época.

“Todo el gabinete anatómico de la Escuela de Medicina fue sustraído y enviado a Chile, así como todo el laboratorio de química, el gabinete de física y de mineralogía”, detalla el historiador Daniel Parodi, quien es doctor en Historia de Europa y el Mundo Atlántico por la Universidad de Valladolid.

En palabras del historiador José Abanto Chani, esta intervención de fuerzas chilenas fue durísima para la casa de estudios. “Imaginen ustedes cómo (quedaba) el principal centro de estudios del Perú, en el siglo XIX, cómo quedaban sus estudiantes, cómo quedaban sus profesores, es decir, cómo la comunidad universitaria (quedaba), dentro de esa catástrofe que significaba no contar con herramientas, laboratorios”, reflexiona en un reportaje del canal estatal TV Perú, publicado en YouTube.

Resistencia en la Guerra del Pacífico

Pero el episodio más emotivo de esta historia ocurrió cuando decidió volver a las aulas. Lima vivía tiempos de saqueos, abandono de su clase política y dominio del ejército chileno, pero la comunidad universitaria decidió continuar con sus actividades en medio de la “nueva normalidad” a fin de no perder el año de estudio.

Las clases continuaron en otros lugares y, en algunos casos, en las casas de los docentes. “La reorganización fue una forma de bastante patriotismo”, opina Trillo. Por su parte, Chaupis recalca que las sesiones eran de forma clandestina y en condiciones precarias, pero incluso así se sustentaban tesis para no cortar los planes académicos.

José Chaupis también remarca que las autoridades sanmarquinas mantuvieron una postura de firme resistencia civil, negándose a claudicar ante el mando militar chileno, incluso cuando Lima ya estaba ocupada en su totalidad por nuevas autoridades extranjeras.

“(El rector) protestó de manera formal con una interpelación diplomática. Envió cartas y documentos de protesta enérgica directamente a los altos mandos del ejército de ocupación. En sus cartas argumentaba que la confiscación de laboratorios, bibliotecas y material de enseñanza violaba los principios internacionales de civilización moderna”, contó el historiador.

Por otro lado, Parodi Revoredo advierte que no solo la Universidad San Marcos fue afectada, sino también la Biblioteca Nacional del Perú (BNP), que, como capital virreinal, “atesoraba documentos de un inmenso valor histórico y patrimonial. “La BNP poseía 65 mil volúmenes, de los cuales fueron saqueados 50 mil”, mencionó.

San Marcos mira al futuro

Más de ciento cuarenta años después, la historia entre el Perú y Chile empezó a contarse de otra manera. La Universidad Nacional Mayor de San Marcos, siguiendo el acercamiento entre ambos países, mantiene hoy convenios con universidades chilenas.

Sus estudiantes viajan a Santiago, llevan clases y regresan con nuevas experiencias, como si el mismo trayecto que antes estuvo marcado por la guerra hubiera terminado unido por los libros y las aulas.

El gesto de Chile con Perú

Entre los episodios que acompañaron este acercamiento aparece la devolución de libros desde Chile, tomados de la Biblioteca Nacional del Perú durante la ocupación de Lima y entre los cuales se estima había algunos ejemplares de San Marcos.

Alejandro Neyra, investigador y diplomático peruano, fue director de la Biblioteca Nacional del Perú y estuvo a cargo de las gestiones de la segunda devolución de libros de parte de Chile, registrada en el año 2017. La anterior tuvo lugar en el año 2007.

“Creo que ha sido un gesto muy valorado para este contexto histórico que estamos viviendo de una relación positiva con Chile”, sostuvo Neyra sobre la devolución de ejemplares. En conversación con BioBioChile, recordó que este hecho se produjo por iniciativa de la Biblioteca Nacional de Chile y fue elogiado por la presidencia de ambos países.

Aunque sobre ello, el historiador Abanto Chani considera que deberían darse otros pasos: “Todavía queda pendiente hacer las gestiones para que los materiales de la universidad San Marcos también regresen a nuestro país porque no es patrimonio solamente de la universidad, sino que es patrimonio nacional”.

En esta historia marcada por la guerra, la universidad y los libros terminaron acercando pueblos vecinos. “Estamos en una etapa de relaciones binacionales de carácter integracionista tanto del lado peruano como chileno”, reflexiona el historiador Chaupis.

En ese sentido, Daniel Parodi propuso dar a conocer más la historia de la devolución de los libros, pues considera que pocos la recuerdan, debido a que no está en un manual escolar. Dijo que no se valora lo suficiente este acto y sostuvo además que ambos países deben trabajar en unir lazos pensando en las nuevas generaciones. “La historia en común de Perú y Chile no se limita a una guerra; hay muchos otros eventos antes y después, donde primó la colaboración”, sentenció.