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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La película "La Grazia" de Paolo Sorrentino nos presenta a Mariano De Santis (Toni Servillo), presidente de Italia, enfrentando decisiones cruciales en sus últimos seis meses de mandato. Debe decidir sobre la eutanasia y la amnistía a condenados por asesinato, desafiando sus creencias y afectos. La trama se desarrolla en un ambiente de reflexión y humanidad, explorando temas profundos a través de diálogos y actuaciones destacadas.

En la última película de Paolo Sorrentino (La gran belleza, El divo), Mariano De Santis (Toni Servillo) es el presidente de Italia. Le quedan seis meses en el cargo y debe, entre otras cosas, decidir si firma la ley de eutanasia y resolver si otorga la amnistía a dos condenados por asesinatos premeditados. Entonces, las creencias, el sentido profundo de su cargo, el futuro, las relaciones afectivas y políticas se ponen en cuestión.

La Grazia, de Paolo Sorrentino, está disponible en MUBI. También lo están sus películas Juventud (2015) y This Must Be the Place
(Un lugar donde quedarse, 2011)

La Grazia

En Italia, el presidente es el jefe del Estado, representa su unidad. No está en el día a día del gobierno, en las disputas políticas, menos en las trincheras de las redes sociales. Representa la calma, las decisiones tomadas con sentido de futuro, pero con consciencia del pasado, de la identidad nacional.

Mariano De Santis no solo sabe eso, lo personifica. O eso trata, ser una institución. Una institución acosada por las dudas y por el término de su mandato. Entre las grandes formalidades, espacios y edificios soberbios, debe resolver, dejar de escudarse y decidir.

El tema de la eutanasia, que ha postergado en múltiples oportunidades, tiene muchos ribetes y diversas miradas. Desde la de su hija (Anna Ferzetti), su brazo derecho y experta, como él, en leyes, a la del Papa. Además de enfrentarse a la realidad, donde la eutanasia puede ser un tema de valores -religiosos- o de humanidad.

Y están los condenados por asesinato calificado. Condenados por crímenes similares, sin embargo son dos personas muy distintas, casos donde los argumentos legales son muy diversos. Donde lo técnico y lo humano chocan.

A lo anterior, se suma la historia personal de De Santis, su viudez, saber qué hará en el futuro. Así, La Grazia es una película pausada, de silencios, donde en cada momento hay contrapuntos, nuevos argumentos, ángulos de vista, reflejos y proyecciones… Un espacio de humanidad.

La Grazia, Fremantle

Una película que trasciende

Paolo Sorrentino (Nápoles, 1970) tiene algunas muy buenas películas. Además, Toni Servillo (Marco Antonio Servillo, Nápoles 1959) ha actuado en ocho de ellas (La gran belleza, El divo, Fue la mano de Dios, Silvio (y los otros), Las consecuencias del amor, entre otras).

Esa historia en común, quizás, es lo que facilita que Servillo sea la figura omnipresente en la película, manteniendo casi siempre el protagonismo, dueño de las escenas, de los diálogos, reflexiones y silencios. De la parsimonia, del tiempo. Que sea el presidente, embebido por el sentido del deber y, al mismo tiempo, el ser humano atravesado por las dudas. Donde la verdad -tan cara, aparentemente, para los juristas- y la realidad no siempre van de la mano.

Es que La Grazia es un divertimento y una reflexión sobre la vida, lo trascendente, el lugar de nuestras creencias y de los afectos, de nuestras dudas. Sobre nuestras decisiones. Y, en definitiva, sobre qué hacemos con todo ello.

Además de la belleza de los espacios, de algunas escenas, está la belleza de los diálogos, de las reflexiones, de las dudas. El mostrar aspectos profundamente humanos, humanizadores, como el abrirnos a las dudas, a lo desconocido, a preguntas, algunas muy específicas, otras muy complejas, y una aparentemente simple…

“¿De quién son nuestros días?”

Nápoles y premios

Paolo Sorrentino ha ganado el Oscar (Mejor película extranjera, con La Gran Belleza), Cannes (Il Divo) y cuatro David de Donatello, entre otros.

Su coterráneo, Toni Servillo, por su parte, ha ganado, por ejemplo, el Premios del Cine Europeo dos veces, cuatro Premios David de Donatello, dos Globos de Oro.

Juntos, son mucho más. Parecieran ser como Mariano De Santis. Con ese sentido del cine como una institución, con esas preguntas, dudas… y con esa consciencia de la historia, del pasado. Porque ver La Grazia es también recordar obras destacadas del cine italiano y de Nápoles.

La Grazia, Fremantle

La Grazia

Guion y dirección: Paolo Sorrentino
Elenco: Toni Servillo, Anna Ferzetti, Orlando Cinque, Massimo Venturiello, Milvia Marigliano, Francesco Martino
Fotografía: Daria D’Antonio
Compañías: Fremantle, The Apartment, Numero 10, PiperFilm
Género: Drama. Comedia | Política