Porque el reciclaje no empieza en el contenedor verde. Empieza en la mesa de diseño, en el laboratorio, en la decisión de qué materiales usamos y cómo los formulamos.

Cada 17 de mayo el mundo se detiene un momento a mirar lo que tira a la basura. No es una fecha elegida al azar: fue instituida por Naciones Unidas en 2005 para recordarnos que los materiales que desechamos no desaparecen, simplemente cambian de lugar. Y ese cambio de lugar, si lo hacemos bien, puede ser el inicio de algo nuevo.

Pero celebrar esta fecha sin mirar los números sería una fiesta vacía. Mirémoslos.

Chile genera 19,6 millones de toneladas de residuos al año y recicla apenas el 20,9% de ellos. Cada chileno produce 1,27 kilos de desechos al día, una de las tasas más altas de Latinoamérica. En el caso de los plásticos, reciclamos solo el 8% de lo que consumimos.

Y hay una cifra que duele más que las otras: los residuos orgánicos, esos restos de frutas y verduras que sobran en cualquier cocina, componen el 58% de la basura de los hogares chilenos y se reciclan menos del 1%. ¡Menos del uno por ciento!

Los números duelen. Pero también revelan una oportunidad enorme, una que la ciencia, la industria y la ciudadanía pueden construir juntos, si se lo proponen de verdad.

Porque reciclar no es solo poner una botella en el contenedor verde. Eso es el final de un proceso largo que empieza mucho antes. Reciclar es un sistema que requiere que los materiales estén diseñados para ser recuperados, que los envases que compramos en el supermercado puedan regresar a la cadena productiva sin perder sus propiedades, que las empresas se hagan responsables de lo que ponen en el mercado. Requiere ciencia. Requiere inversión. Y, sobre todo, requiere que alguien tome la decisión de hacerlo en serio.

En Chile existe una ley que empuja en esa dirección. La Ley REP obliga a quienes venden productos a hacerse cargo de ellos una vez que terminan su vida útil. El Gobierno proyecta que Chile reciclará el 75% de sus residuos para 2040. Es una meta ambiciosa, casi difícil de imaginar desde el 21% de hoy. Pero es también la primera vez que el país se la pone por escrito.

El problema es que las leyes solas no alcanzan. Reciclar es, antes que nada, un problema de diseño. No todo lo que parece reciclable lo es. No todo lo que dice “compostable” en la etiqueta realmente se degrada. Y esa distancia entre lo que las empresas declaran y lo que ocurre en la práctica tiene consecuencias reales: para el medioambiente, para los consumidores y para la credibilidad de todo el sistema.

Ahí es donde entra la ciencia, y donde instituciones como Laben Chile llevan años haciendo un trabajo que pocos ven, pero que sostiene todo lo demás, en investigación y desarrollo de materiales y envases. El centro opera desde la Universidad de Santiago de Chile, siendo el primer y único laboratorio del país especializado en certificar biodegradabilidad, compostabilidad y reciclabilidad de envases.

Cuando una empresa dice que su envase es compostable, es Laben quien puede demostrarlo o desmentirlo con evidencia técnica. Es ciencia aplicada al problema concreto, desde Chile y para el mundo.

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Porque el reciclaje no empieza en el contenedor verde. Empieza en la mesa de diseño, en el laboratorio, en la decisión de qué materiales usamos y cómo los formulamos. El Día Mundial del Reciclaje no es entonces solo una invitación a separar mejor los residuos. Es un recordatorio de que construir una economía circular requiere de toda la cadena: ciudadanos informados, empresas que asuman su responsabilidad, regulaciones que se cumplan de verdad, y ciencia que respalde cada paso con evidencia.

Todo eso existe en Chile. El talento está. La regulación está. Los laboratorios están. Lo que falta, todavía, es que la cadena completa decida funcionar junta. Porque la basura, bien gestionada, no es el final de nada. Es la materia prima del futuro que queremos construir.

Laben Chile es el Centro Tecnológico de Innovación en Envases y Embalajes de la Universidad de Santiago de Chile financiado por ANID, con 25 años de experiencia en I+D+i en materiales sostenibles y packaging.

Patricio Flores
Director Ejecutivo Laben Chile
Universidad de Santiago

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