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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Ricardo Meruane, conocido por su actuación en el Festival de Viña, ha encontrado éxito y popularidad en Instagram al tallar nóctulos, pequeñas figuras de madera únicas. Inspirado en su pasión por el tallado desde joven, ha vendido más de 200 piezas en Chile. A pesar de un inicio incomprendido, el nóctulo se convirtió en un fenómeno viral en redes sociales, generando memes y hasta análisis sociológicos. Meruane, ahora llamado "el rey del chiste a largo plazo", ha visto un resurgimiento de su carrera gracias al humor absurdo y a su conexión con las nuevas generaciones a través de internet. Su presencia en shows, podcasts y redes ha aumentado, y su público, que va desde jóvenes a seguidores de décadas, está redescubriendo su trayectoria.

El humorista fabrica murciélagos de madera que vende por Instagram. Algunos le encargan figuras dedicadas; otros le depositan dinero solo para que explique el chiste.

Ricardo Meruane toma un bloque de raulí y revisa la madera antes de empezar. Busca vetas limpias, sin nudos. Después marca la figura, corta una preforma con serrucho y empieza a sacar volumen con gubias, formones y cuchillos de tallado. El nóctulo aparece de a poco: cabeza pequeña, alas cortas apoyadas sobre una base hexagonal, barniz rojizo, textura rugosa. Ninguno sale igual a otro. Todos terminan firmados y dedicados.

Hace años, el nóctulo fue apenas un remate incomprendido dentro de su rutina en el Festival de Viña. En algún momento, esa pequeña figura absurda de madera empezó a circular por Instagram como si fuera mercancía oficial de un chiste que había sobrevivido demasiado tiempo.

“Retomé una actividad que yo hacía hace muchos años: tallado en madera. Y como se dio lo del nóctulo, dije: ‘¿Por qué no?’. Hice uno, lo publiqué y de ahí para adelante”, cuenta Meruane.

El primero se vendió rápido. Después llegaron más pedidos. Mucho más. En los últimos dos años, los encargos empezaron a multiplicarse desde Instagram.

“No tendré gaviota, pero mi nóctulo está en más de 200 casas en todo Chile”, bromea.

La historia del tallado viene desde antes de la televisión. Cuando estaba en preparatoria básica, su tía, la actriz Nelly Meruane, le regaló herramientas de carpintería. Décadas después volvió a usarlas.

“Siempre he sido bueno para los trabajos manuales y siempre me ha gustado”, dice el humorista.

Ricardo Meruane vende nóctulos de madera
Ricardo Meruane vende nóctulos de madera | Gentileza

Antes del nóctulo hubo ajedreces completos, soldados tallados y otras figuras hechas por aburrimiento o encargo. Meruane compra el raulí en barracas del sector sur de Santiago. Usa gubias, formones y cuchillos fabricados por Eugenio Calderón, artesano que trabaja con escultores y talladores chilenos.

“Es todo a mano. Se parecen todos, pero no hay ninguno igual a otro”.

La noche del nóctulo

En febrero de 2016, Ricardo Meruane volvió al Festival de Viña después de una primera presentación marcada por las pifias. Entró con un carro lleno de papel higiénico, habló del punto CL (un juego entre el dominio web chileno y el símbolo químico del cloro) y después apareció el nóctulo: un murciélago chico que vive en el desván de su casa.

La rutina no funcionó esa noche. Pero años después el fragmento volvió desde otro lugar: TikTok, reels, podcasts y memes hechos por jóvenes que probablemente ni siquiera vieron ese festival en vivo.

El remate quedó reducido a una sola línea: “Tengo un nóctulo. Un nóctulo es un murciélago chico que vive en el desván de mi casa. No nos vemos nunca. Los dos trabajamos de noche. ¿Ah?”.

Meruane insiste en que el chiste era parte de una historia más larga sobre mascotas exóticas y gente que busca sentirse especial diciendo palabras raras.

“Entonces alguien te pregunta: ‘¿Qué mascota tienes?’. Y en vez de decir algo común, dices: ‘Yo tengo una nécora’, y quedan todos metidos. Y como el chileno es chupado, no falta el que comenta algo sin tener idea de qué está hablando”, dice.

También explica por qué eligió la palabra nóctulo y no simplemente murciélago. Parte del chiste, dice, estaba en usar una palabra poco conocida.

“El murciélago no necesita descripción. La talla es decir ‘nóctulo’, que es un murciélago chico”.

Con el tiempo aparecieron cosas extrañas. Un hombre le mandó un análisis sociológico completo del chiste. Otra persona lo llamó desde Miami solo para pedirle que explicara el remate.

“Pensé que estaba bromeando y era en serio. Después me pidió el número de cuenta y me depositó 15 lucas”.

El rey del chiste a largo plazo

El regreso empezó en internet. Primero, Edo Caroe analizó la rutina en el podcast Tomás va a morir. Después, el canal Nanovideos publicó un montaje que aseguraba que Meruane había presagiado la pandemia por entrar a Viña con un carro repleto de papel higiénico y hablar de murciélagos años antes del coronavirus.

“Mientras todos nos burlábamos de él, Ricardo quería avisarnos del terrible futuro que nos esperaba como sociedad”, decía el video. “Él sabía del animal que desataría toda la pandemia”.

El montaje también recuperaba otra parte de la rutina donde Meruane hablaba de un país “sanitizado” y “aséptico”, como si hubiese anticipado el lenguaje que dominaría los años siguientes. Ahí empezó a instalarse otra idea: que el humorista había quedado adelantado a su tiempo.

De pronto, el fracaso cambió de forma. El hombre que durante años quedó asociado a las pifias empezó a circular como meme de culto entre jóvenes que ni siquiera habían visto esa rutina en vivo.

“Me pusieron ‘el rey del chiste a largo plazo’”, dice.

Los seguidores empezaron a subir de golpe. Los locales volvieron a llamarlo. Los jóvenes comenzaron a pedirle fotos. Incluso aparecieron poleras con su cara convertida en monstruo de película clase B y la palabra “Nóctulo” escrita como logo de banda metalera.

“De un día para otro pegué seis mil seguidores. No sé qué pasó”.

El comunicador audiovisual Diego Campos, conocido en Instagram como El Daigo (@daigardo) por recrear virales y memes chilenos con inteligencia artificial, cree que el desfase terminó ayudando.

“El chiste es malo, pero a la larga es bueno”, dice.

Campos sostiene que el fenómeno se explica por la forma en que Meruane cuenta el remate y por el contexto absurdo donde apareció originalmente.

“Creo que eso fue lo que lo convirtió en meme: lo inesperado y el paso del tiempo”.

Jonathan Torres, profesor de Lenguaje y Comunicación y administrador de una cuenta de memes en Instagram (@sobrerobertobolano), cree que parte del fenómeno también pasa por una relectura generacional del humor chileno.

“Creo que los standuperos chilenos han revivido muy buenos momentos del humor de los 90 y 2000, y los han hecho llegar a nuevas generaciones. Hace poco Edo Caroe recomendaba el Felo-Carril, que es un casete que publicó Felo hace muchos años. Lo mismo con la frase ‘era un grupo pequeño’, de Felo. Luis Slimming la ha gritado varias veces en sus podcasts. Entonces, creo que la influencia de estos comediantes le ha dado una vuelta al chiste del nóctulo y lo ha popularizado en internet”, dice Torres.

Meruane también tiene su teoría. Cree que la mala recepción inicial terminó fortaleciendo el recuerdo.

“El chiste del nóctulo se asocia a un fracaso. Entonces eso también le da fuerza. Es un fenómeno raro”.

Hoy el público cambió. En algunos shows se mezcla gente muy joven con espectadores que lo siguen desde hace décadas. Él tampoco esperaba eso.

“Estoy agradecido de que las nuevas generaciones valoren el chiste, porque ese público no era mi objetivo”, dice.
El fenómeno incluso alteró su rutina laboral. Dice que hoy hay más invitaciones a podcast, más presencia en shows y más movimiento alrededor de su nombre.

“Hay que moverse. Estuve en una obra de teatro también, pituteando”.

Cuero de perro al sol

En 2011, Meruane quedó marcado por otra cosa: fue uno de los primeros humoristas en enfrentar el juicio inmediato de Twitter durante Viña. Mientras todavía estaba arriba del escenario, los comentarios empezaban a multiplicarse en tiempo real. Dice que nunca había vivido algo parecido y que eso terminó endureciéndolo.

“Ahora ya no hay que tener cuero de chancho. Hay que tener cuero de perro al sol”.

Recuerda que leyó mensajes brutales después de esa presentación y que desde entonces quedó “blindado”. Por eso hoy acepta casi todos los memes. Los comparte, los comenta y los celebra cuando están bien hechos. Su favorito usa una escena de Volver al futuro. Otro muestra a Batman preguntándose si él mismo será el nóctulo.

“Cuando la talla es buena, soy el primero en celebrarla. Pero cuando es ofensiva, bloqueo al tiro”.

-¿Le pasa que hoy mucha gente joven lo conoce primero por el nóctulo antes que por su carrera?

“Sí, y ahí van viendo que uno no viene de ahora, que tiene trayectoria. Eso me causa gracia, porque muchos llegan por el meme y después descubren todo lo anterior”.

-¿Qué cambió concretamente con todo esto?

“Más presencia en shows, más podcast, más movimiento. Los dueños de locales ven que uno sigue presente en redes y una cosa lleva a la otra”.

-¿Qué público va ahora a verlo?

“Más o menos entre los 25 y los 45 años, más tiradito para los 30. Es gente que conectó con el chiste por redes”.

-¿Cuál es hoy su relación con los murciélagos?

“Más allá del chiste, ninguna. Pero me he informado: sé que los murciélagos son importantes para el equilibrio ecológico”.

-¿Y cómo encontró la palabra nóctulo?

“En el diccionario, claro. Me gustaba porque ‘murciélago’ no necesitaba explicación, pero ‘nóctulo’ sí”.

Mientras habla del fenómeno, Meruane sigue tallando nóctulos. Dice que ahora todo queda: videos, memes, rutinas, fracasos. Antes, una presentación mala desaparecía con el tiempo. Ahora puede volver años después convertida en sticker, reel o polera.

“Es otro mundo, un mundo paralelo”, dice Meruane.