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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un estudio publicado en Nature reveló las claves alimenticias para prevenir infartos, señalando que la falta de frutos secos, semillas, cereales integrales y frutas en la dieta, junto al exceso de sodio, son los principales factores de riesgo. La Dra. Marin Berbell, experta en microbiota, explicó que estos alimentos producen antiinflamatorios naturales que protegen las arterias, mientras que el sodio puede dañarlas.

El mayor estudio sobre cardiopatía isquémica y alimentación, publicado recientemente en la revista Nature Medicine, determinó cuáles son las claves alimenticias más importantes para prevenir infartos.

La investigación analizó la carga mundial de cardiopatía isquémica atribuible a una dieta subóptima con datos que abarcan 33 años, desde 1990 hasta 2023.

Así, los científicos descubrieron que la falta de 3 alimentos en la dieta y el exceso de sodio son los principales contribuyentes a las muertes por esta afección.

Recordemos que la cardiopatía isquémica ocurre cuando se obstruyen las arterias coronarias, impidiendo que la sangre rica en oxígeno llegue al corazón y provocando infartos y otros problemas cardíacos.

El estudio además concluyó que la carga de cardiopatía isquémica puede ser “directamente modificable mediante intervenciones alimentarias”. Es decir, mejorando la alimentación, se reduce el riesgo.

La Dra. Marin Berbell, médica española experta en microbiota y salud femenina, abordó estos hallazgos en sus redes sociales, donde hace divulgación científica. Allí explicó que estos 4 elementos actúan como “escudos nutricionales” para prevenir infartos.

“Tu intestino es como una fábrica en la que viven millones de bacterias que, dependiendo de lo que les des de comer, producen una cosa u otra. Si le das fibra y alimentos buenos, producen antiinflamatorio natural“, explicó.

Estos antiinflamatorios viajan por la sangre hasta las arterias y las mantienen elásticas, sanas y limpias, “pero si les das ultraprocesados o azúcares, fabrican una sustancia que se llama TMAO (óxido de trimetilamina) y que daña la pared de las arterias, las inflama y hace que se formen más fácil las placas que forman los trombos”, advirtió Berbell.

Los 4 escudos nutricionales para prevenir infartos

1. Frutos secos y semillas

La investigación encontró que la baja ingesta de frutos secos y semillas en la dieta es el principal contribuyente a las muertes por cardiopatía isquémica. Pese a que tienen calorías y grasas, Berbell aseguró que “son súper importantes”.

“Tienen grasas saludables y fitoesteroles, que son como los porteros de tu intestino”, señaló la experta, “cuando llega el colesterol malo a la puerta de la barrera intestinal para pasar a la sangre, los fitoesteroles le dicen: ‘No, tú no pases"”.

2. Cereales integrales

En segundo lugar se encuentran los cereales integrales, como la avena, el trigo, la cebada, el maíz o el arroz integral. La doctora explicó que son esenciales para la microbiota.

Con la avena, por ejemplo, las bacterias intestinales producen “butirato, un antiinflamatorio natural que viaja por tu cuerpo reduciendo la inflamación, ayudándote a regular el sistema inmune y fortaleciendo tu barrera intestinal para que no pase nada malo a la sangre”, puntualizó.

3. Frutas

Las frutas son otro factor que no debe faltar en la dieta para prevenir infartos, especialmente por su alto contenido en fibra. Berbell aclara que no se debe demonizar por su porción de azúcares.

“El azúcar de la fruta viene metido en una malla que es la fibra, que hace que se absorba más lentamente y no produzca picos de glucosa. No es lo mismo comerte una naranja que exprimirla y tomarte el azúcar sin esa fibra”, planteó.

4. Cuidado con el sodio

El cuarto elemento es el consumo de sodio, que ya se sabe que en exceso eleva la presión arterial y también puede causar daño en los riñones, aumentando el riesgo de infartos. Para controlarlo, hay que poner ojo al consumo de sal.

“El sodio es como una esponja que retiene agua en los vasos sanguíneos. Cuanto más agua, más presión sanguínea y, cuanta más presión, más tensión y más se daña nuestro corazón”, dijo Berbell.

Además, aseguró que esto es de suma importancia, especialmente en mujeres, ya que el sodio altera la actividad estrogénica. “Los estrógenos lo que hacen es abrir esos vasos para que no haya tanta presión. Si los estrógenos bajan, se pierde ese efecto vasodilatador”, concluyó.

Referencia:

GBD 2023 IHD & Dietary Risk Factors Collaborators. Global, regional and national burden of ischemic heart disease attributable to suboptimal diet, 1990–2023: a Global Burden of Disease study. Nature Medicine, 2026.