Karin Heerwagen se convirtió el 2025 en la primera mujer en presidir la Federación de Básquetbol de Chile tras 14 años trabajando en la organización bajo la conducción de Iván Arcos.
Seleccionada nacional en los años 80 y 90, elegida mejor deportista del año en 1989, y más recientemente Sport Manager en los Juegos Panamericanos de Santiago 2023 y en la AmeriCup Femenina 2025, Heerwagen asumió el mando de la federación con un equipo que conoce a la perfección, aunque el desafío resultó más exigente de lo anticipado.
“Ha sido difícil porque demanda mucho tiempo, mucho más del que pensaba“, reconoció a La Radio la timonel.
A pesar de la continuidad del equipo de trabajo que la acompañó durante la gestión de Arcos, quien permanece como asesor en las áreas técnica y de competencia, la carga de trabajo superó sus expectativas iniciales. Los resultados no siempre han sido los esperados, particularmente en el ámbito femenino.
Proyectos y desafíos de la nueva administración
El reciente Sudamericano Femenino dejó un sabor amargo para quien fue protagonista del básquetbol chileno durante años. “No se logró el resultado, no tuvimos un proceso de preparación acorde“, admitió la máxima dirigenta sobre el torneo disputado con un equipo de recambio generacional que incluyó tres jugadoras menores de 18 años y dos de 16.
Sin embargo, la presidenta mantiene una visión de largo plazo. “Al hablar con las chicas, lo que yo les planteo, les pido, es que de aquí a que termine mi periodo el 2029, logremos una clasificación a un Mundial Femenino“, dijo.
En el ámbito masculino, el panorama luce más promisorio. La selección chilena tiene siete jugadores en el extranjero, cuatro de ellos en Europa, lo que ha elevado significativamente el nivel competitivo. La clasificación a la segunda fase de las eliminatorias del Mundial permitió concretar partidos históricos: uno contra Bahamas el 22 de agosto con tres jugadores NBA confirmados, y otro frente a Estados Unidos el 27 del mismo mes.
Las entradas para ambos encuentros se agotaron en apenas 15 minutos, un fenómeno que evidencia el interés del público pero también expone una carencia estructural del básquetbol chileno.
“Necesitamos gimnasios estándar, no solo uno sino varios. Me gustaría que la selección adulta jugara en el norte, en el centro, en distintas regiones, pero no puedo“, explicó Heerwagen sobre la principal limitación infraestructural del deporte.
Los partidos contra Bahamas y Estados Unidos se disputarán en el gimnasio de deportes colectivos del Estadio Nacional, con capacidad para apenas 3.200 personas con galerías adicionales. La opción del Movistar Arena resultó inviable por temas de agenda y logística.
La frustración por la falta de recintos adecuados se extiende a las regiones. El proyecto de realizar el Sudamericano Sub-15 masculino en Antofagasta fracasó por imposibilidad de gestionar recursos para las modificaciones necesarias al gimnasio Sokol.
“Faltó un poquito de gestión“, lamentó la presidenta, reconociendo que finalmente el torneo se realizará en Castro. La situación en el norte, otrora bastión del básquetbol chileno con grandes campeones y eventos sudamericanos, refleja el deterioro de la infraestructura deportiva en regiones donde incluso las empresas mineras podrían colaborar.
Con la selección masculina enfrentando desafíos mayúsculos, Heerwagen enfrenta su gestión con realismo pero también con la determinación de quien conoce el básquetbol chileno desde adentro.