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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un estudio reveló que el consumo de alimentos ultraprocesados puede dañar la concentración y aumentar el riesgo de demencia, afectando directamente al cerebro y el rendimiento cognitivo. La investigación analizó la dieta y salud cognitiva de más de 2.100 adultos australianos, encontrando que un leve aumento diario de ultraprocesados se relaciona con una disminución en la concentración, incluso en personas con una dieta generalmente saludable.

Un estudio demostró que consumir alimentos ultraprocesados puede dañar la concentración y aumentar el riesgo de demencia. Esto porque afectan al cerebro, especialmente al rendimiento cognitivo.

La investigación, liderada por científicos de la Universidad de Monash, en Australia, analizó la dieta y la salud cognitiva de más de 2.100 adultos australianos de mediana edad y mayores, que no padecían demencia.

Así, encontraron que un pequeño aumento diario de la ingesta de ultraprocesados se relaciona con una disminución de la concentración, incluso si la persona lleva una dieta saludable en general.

“Por cada aumento del 10% en el consumo de alimentos ultraprocesados, observamos una disminución clara y cuantificable en la capacidad de concentración de esa persona“, explica en un comunicado la Dra. Barbara Cardoso, de la Universidad de Monash y autora principal del estudio.

Para poner estos hallazgos en perspectiva, la experta explica que un aumento del 10% de ultraprocesados equivale aproximadamente a añadir un paquete estándar de papas fritas a la dieta diaria.

“En términos clínicos, esto se tradujo en puntuaciones sistemáticamente más bajas en las pruebas cognitivas estandarizadas que miden la atención visual y la velocidad de procesamiento”, añade.

Los efectos de los alimentos ultraprocesados

Los participantes consumieron aproximadamente un 41% de sus calorías diarias a partir de alimentos ultraprocesados, lo que no dista de lo que consume el promedio australiano (42% aproximadamente).

Entre estos alimentos, comieron mayormente productos cotidianos, como refrescos, snacks salados envasados ​​y comidas preparadas.

Los investigadores proponen que lo que desempeña un papel fundamental en el daño que causan estos alimentos es su grado de procesamiento. Ya que también afectaron a quienes seguían una dieta mediterránea saludable.

“El ultraprocesamiento de los alimentos a menudo destruye su estructura natural e introduce sustancias potencialmente dañinas, como aditivos artificiales o productos químicos de procesamiento”, puntualiza Cardoso.

“Estos aditivos sugieren que la relación entre la dieta y la función cognitiva va más allá de la simple omisión de alimentos considerados saludables, apuntando a mecanismos vinculados al grado de procesamiento de los alimentos en sí”, agrega.

En conclusión, el consumo de alimentos ultraprocesados se asoció con un aumento de los factores de riesgo de demencia, que se presentan en afecciones como la hipertensión o la obesidad.

Y asimismo ocurrió con la capacidad de mantener la atención, que, si bien no se relaciona directamente con la pérdida de la memoria, puede ser un indicador de cambios cognitivos que podrían empeorar en el futuro.

Referencia:

Barbara R. Cardoso y otros autores. Ultra-processed food intake, cognitive function, and dementia risk: A cross-sectional study of middle-aged and older Australian adults. Revista Alzheimer’s & Dementia: Diagnosis, Assessment & Disease Monitoring, de la Alzheimer’s Association, 2026.