En cuestión de días, el futbolista neozelandés Tim Payne pasó de ser prácticamente un desconocido en redes sociales a convertirse en un fenómeno viral con más de cinco millones de seguidores. El masivo respaldo recibido —gracias a la iniciativa del influencer Valen Scarsini en redes sociales— despertó preguntas sobre qué motiva a miles o incluso millones de personas a unirse espontáneamente para apoyar a alguien que no conocen. La psicología lo explica.
El jugador neozelandés Tim Payne logró la fama máxima luego que el creador de contenido argentino, de la nada, se propusiera buscar al futbolista “más desconocido” del Mundial.
En esa exploración encontró a Payne y decidió impulsar una particular campaña en redes sociales: invitar a todos sus seguidores a seguirlo para convertirlo en una figura reconocible antes de la cita planetaria.
El fenómeno de Tim Payne explicado desde la psicología
El resultado superó cualquier expectativa. En semanas, Tim Payne pasó a tener casi 6 millones de seguidores en Instagram y ser uno de los jugadores más comentados en las redes sociales.
Desde el área de la psicología, este comportamiento tiene una explicación y puede entenderse a través del denominado “Underdog Effect” o efecto del desfavorecido, una tendencia que lleva a las personas a simpatizar con quienes enfrentan mayores dificultades o cuentan con menos posibilidades de éxito frente a otros.
El doctor David Sirlopu, académico de la Carrera de Psicología de la Facultad de Comunicación, Historia y Ciencias Sociales de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), explicó que este fenómeno también puede observarse en el deporte cuando los espectadores apoyan a competidores que tienen escasas probabilidades de ganar frente a quienes son considerados favoritos.
“La gratificación emocional de ver que un ‘desfavorecido’ tiene éxito puede responder a una mezcla de empatía y deseo de justicia, en el sentido de restaurar una situación que puede ser percibida como injusta“, señaló.
Según el especialista, el caso de Payne podría explicarse porque muchas personas se identifican con la imagen de alguien común, alejado de la fama y los privilegios.
“Posiblemente los latinoamericanos decidieran apoyarlo porque representa al jugador común y corriente, carente de fama y dinero, casi como los cientos de miles que lo están apoyando ahora”, comentó, ya que el apoyo proviene mayoritariamente de Lationamérica.
Cuando una causa se vuelve colectiva
El fenómeno también permite comprender cómo las redes sociales pueden transformar una iniciativa individual en una experiencia compartida por millones de usuarios.
De acuerdo con el psicólogo, cuando las personas observan que muchas otras respaldan una determinada causa, tienden a interpretarla como algo valioso o correcto, generándose una motivación de pertenencia que impulsa a sumarse al grupo.
“Cuando una persona ve que muchos otros apoyan una causa, interpreta automáticamente que esa causa es valiosa o correcta, y se suma por una motivación de pertenencia“, explicó.
A medida que más usuarios participan, se fortalece la sensación de estar formando parte de una misión común. En este caso, contribuir a que un futbolista desconocido alcanzara notoriedad internacional.
Para el académico, este tipo de fenómenos demuestra que las redes sociales no solo sirven para difundir información, sino también para generar identidades compartidas y experiencias emocionales colectivas. “Todos los involucrados experimentaron emociones positivas por haberse apoyado mutuamente y por haber contribuido al éxito de una misión que inicialmente parecía improbable”, concluyó.
Así, detrás del ascenso viral de Tim Payne no solo existe una historia de internet, sino también una muestra de cómo la empatía, la identificación con quienes enfrentan desventajas y el deseo de formar parte de algo más grande pueden movilizar a millones de personas alrededor del mundo.